Barraca de Frutos del País de Ernesto Demarchi
“Esta actividad me dio satisfacciones, pero por sobre todo amigos”
Desde hace un tiempo vemos cerrada la barraca de la Av. Illia, propiedad del Sr. Ernesto Demarchi. Un cartel así lo afirma. Con un poco de esperanza y nostalgia entrelazadas esperamos. Es así que pasadas unas semanas visitamos al Sr. Demarchi, con quien entablamos una conversación ilustrativa y llena de recuerdos que hoy compartimos con ustedes.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/162/0000162159.jpg)
"Comienzo en la actividad hace un poco más de 50 años. Primero trabajo para una firma de Buenos Aires que tenía sucursales en Entre Ríos y en varias provincias más. Esa firma estaba en Avellaneda donde se concentraba todo lo que se acopiaba de las distintas provincias; en aquellos momentos había un trabajo intenso en el rubro", nos dice al inicio el Sr. E. Demarchi, para luego continuar: "En la mayoría de las estancias se faenaban lanares para el consumo interno y, por lo tanto, quedaban los cueros que conservaban muy bien porque luego eran recogidos para el acopio y venta, ya eran productos exportables muy costosos. A mitad del siglo XX había estancias con mucha cantidad de lanares; por ejemplo, Las Cabezas tenía más de cuarenta mil ovejas, y en toda la zona del Departamento Gualeguay se estima que había entre seiscientas y setecientas mil ovejas que es la existencia de todo Entre Ríos en este momento"."La lana era muy requerida por la industria nacional y por el exterior, tanto que en una época se le llamó 'el oro blanco' por su valor"El Sr. Demarchi continúa: "En ese entonces la lana era muy requerida no sólo por la industria nacional, sino también del extranjero, tanto que en una época se le llamó el 'oro blanco' por su valor. Con los años decayó ese valor porque comenzó a ser reemplazada por otras fibras que todos conocemos. Si bien todavía lo que se fabrica con lana es muy bueno, los costos son distintos. Lo mismo pasaba con los cueros vacunos. En aquella época había muchas carnicerías de campo que abastecían a las poblaciones de los alrededores, por lo tanto cada carnicero tenía su lugar de faena y a su vez tenía su propio saladero donde se acondicionaban los cueros y los que teníamos barracas pasábamos a retirarlos cada mes o dos meses, dependía de la cantidad. En mi caso acopiaba en la barraca, se acondicionaba, se clasificaba para después enviarlos a las curtiembres".Con respecto a las barracas comenta: "Éstas trabajan distintos tipos de cuero, no todas la misma calidad, e incluso acá, en Gualeguay, tuvimos una curtiembre de suela que se llamaba la Curtiembre Americana que estaba en la calle Güemes, luego estuvo La Peletera y hoy es de la empresa Soychú. Ahí se curtía para la marroquinería y la suela engrasada para las talabarterías que había muchas, dado que fabricaban para la gente de campo que se movía a caballo, en carros, sulkys. Ahora casi todo es con camionetas y camiones por lo que el trabajo con el cuero ha dejado de ser atractivo. Esa curtiembre de la calle Güemes se abastecía de los cueros vacunos de esta zona".E. Demarchi recuerda sus primeros pasos en este rubro: "Comienzo aquí hace más o menos 50 años; había 3 ó 4 barracas más porque la actividad era muy importante. A través de los años fue cambiando, cada vez hubo menos majadas, menos lana y las carnicerías de la campaña se fueron prohibiendo. Es decir que tuvieron que venir a comprar la carne a los frigoríficos locales. La actividad de salar los cueros no se hizo más porque los llevan a diario, frescos, a las curtiembres de Buenos Aires o Rosario, a distintos lugares donde trabajan las curtiembres".Más adelante se refiere en particular al producto ovino: "En cuanto a la lana, la clasificábamos por finura para lo cual venía gente de otras barracas para esa tarea. Las lanas provenientes del sur son mucho más finas que las nuestras. Para nuestras lanas los principales mercados son China e India. Algo de eso queda en el país, pero para confecciones de menor calidad. Las lanas merino provenientes del sur del país, que son las mejores, se envían a Europa. En cambio acá, en los últimos años se volcó la producción de ovinos para la raza carnicera porque como negocio es más atractivo la carne que la lana y los cueros, muy distinto a otra época. Por esa razón han cambiado las razas, la mayoría son carnicera y, en algunos casos, doble propósito: carne y lana"."El cambio en la actividad lanar y vacunay la formas de comerciar los cueros y lanallevó a que esta tarea caiga en extinción"Luego se refiere al cuero vacuno: "También el cuero vacuno ha sufrido las imitaciones, que si bien la calidad es muy diferente, generalmente el costo es inferior; mucho mayor es el del cuero vacuno, pero con la ventaja que éste dura mucho más que las imitaciones."E. Demarchi nos habla de las consecuencias de los cambios de producción: "Al haber menos actividad con las ovejas, y a los cueros vacunos los llevan casi a diario, la actividad de las barracas ha disminuido. Es poco atractiva económicamente, por eso considero que está en extinción. En la provincia hemos quedado no más de cuatro o cinco barracas y cada vez vamos abandonando más este trabajo. O sea que al cerrar esta barraca ya no queda otra en Gualeguay, ni en Gualeguaychú, tampoco Victoria y ni Tala. En realidad de esa zona se traía para acá". Luego agrega con respecto a los cueros de yeguarizos: "En cuanto a los cueros de caballos los llevan en el momento y cuando no es gran cantidad los guardan en cámaras hasta tener el número conveniente para el traslado; eso en caso de que los frigoríficos estén activos"Más adelante comienza a recordar de su barraca: "Tuve 5 o 6 empleados; la mayoría se fue jubilando y con los que quedaban, los indemnicé porque la actividad no daba para seguir. Tengo la suerte de mantener una muy buena relación con la gente que trabajó conmigo. Se llama barraca de frutos y productos del país, nunca le puse un nombre, la conocían por mi apellido. Aparte de las instalaciones, me han quedado fotografías aéreas y algunas que son del sur, de la época que se transportaba desde los distintos lugares a los puertos, en carros o tumberos grandes a tracción a sangre, con caballos o mulas".LEA MÁS EN LA EDICIÓN IMPRESA
