Hermanas Celina y Mercedes de “La Inmaculada”
“Estamos muy bien acá, pero nuestro servicio al Señor lo cumplimos donde nos envíen”
Segunda Sección conversó con la Hermana Celina Caimeli, quien reside junto a la Hermana Mercedes Hernández en La Inmaculada y de quienes hemos recibido la noticia que las llevan de nuestra ciudad, lo cual ha causado mucha pena en la comunidad que está familiarizada con ellas. Nos comentó acerca de su vida como religiosa y educadora, de los diferentes destinos que ha tenido y de la aceptación de esta decisión.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/033/0000033854.jpg)
Hermana, ¿nos ubica en su historia personal?H. Celina: Nací en la provincia de Santa Fe, pero estudié siempre en Buenos Aires. Mi vocación fue muy temprana ya que cuando apenas tenía 8 años falleció una religiosa hermana de mi padre. Desde ese momento pensé en reemplazar a esa tía. Antes no había teléfono, pero sí ferrocarril; recibíamos las noticias por medio de telegramas. Mi padre fue a buscar la mercadería a la estación y en el bolsillo de la camisa traía un telegrama que le entregaron. Lo abrió, lloró como llora un hombre, serenamente, y le mostró a mamá para luego decirnos a nosotros que la tía religiosa de 33 años había fallecido." Prosigue la Hermana Celina: "-A otra hermana religiosa de mi padre la nombraron Hermana Superiora en Santa Fe y le pidió a papá que le enviara a una de sus hijas para acompañarla con la promesa de hacerla estudiar y cuidarla. Me mandaron a mí; estaba como pupila y volvía a mi casa en vacaciones. Como me sobraba el tiempo aprovechaba a estudiar piano; sólo sé lo elemental, y alguna mazurca", comenta entre risas. "-Mientras tanto iba madurando mi vocación y a los 15 años me fui al convento en Adrogué donde entré al postulantado, seguí con el noviciado que son 2 años; se hacen los primeros votos, castidad, pobreza y obediencia por 1 año, se renueva por otro año, luego por 2 años más, en total 5 años. Luego se hacen los votos perpetuos. Cursé la escuela secundaria y me recibí de maestra. Terminé la carrera religiosa a los 22 años y me dediqué a estudiar el profesorado en Matemática, Física y Química; más adelante la licenciatura en Teología. Estudiaba muchas horas, incluso a la noche, cuando mis compañeras dormían, yo prendía la luz y seguía leyendo.Le preguntamos por su tarea como docente...H. Celina: "-Fui profesora durante 10 años en San Jerónimo Norte, en la primera casa que fundaron las religiosas cuando vinieron de Francia; luego 10 años en Florida, Vicente López y 10 años en Vera, Santa Fe, en un colegio que tiene 160 años. De allí me fui 10 años al Economato General en Buenos Aires y pasé unos meses de descanso en Córdoba."Desde cuándo está en Gualeguay?H. Celina: "-Estoy acá desde el 1° de Mayo del año 2008; mi hermana que es muy parecida a mí, estuvo aquí 35 años. Las personas mayores a veces nos confunden. Ya jubilada, no podía seguir trabajando en colegios como profesora y en el Economato no hay reelección para un tercer período, entonces dispusieron de mi nuevo destino y me enviaron a Gualeguay donde ya estaban las Hermanas Mercedes Hernández, Teresita Ulrich, Inesita con sus 97 años y Rosa, mi hermana, con 83 años. Al poco tiempo se fueron las dos mayores y quedamos las otras tres. Más adelante Teresita se tuvo que ir a acompañar a una religiosa en Haedo donde la congregación tiene una casa. Teresita siempre viene a pasar una semana con nosotros."Más adelante hablamos acerca de la actividad en La Inmaculada.H. Celina: "-La Inmaculada está dedicada a la parte de talleres y catequesis, de todo este barrio y que corresponde a la jurisdicción de la Parroquia San Antonio. Los talleres dependen de la Municipalidad; son de cocina, costura, bordado, este año bordado mexicano, bijouterie y pintura; todos los años van variando. La catequesis y los talleres están bien organizados. Se dictan en horario de la tarde, según la conveniencia de los niños y las profesoras; no depende de nosotras; de nosotros depende la puerta, por eso no hay siesta y almorzamos temprano. La encargada de los talleres es Graciela Caffarena quien designa a las talleristas y supervisa. Es muy importante la pastoral, la catequesis, y nosotros cuidamos el orden, la prolijidad del lugar, los modales, la entrada y salida de los niños. Los domingos tenemos misa a la 9,30 para todo el barrio y todos los fieles que deseen asistir."Más adelante conversamos acerca de la situación social, familiar de los niños:H. Celina: "-Esta calle separa la ciudad y hacia el Este, adentrándose en los barrios, se ve mucha pobreza, familias que se mezclan, se unen, se separan y muchos chicos sufren las consecuencias, más allá que ellos lo expresan como algo muy natural. Hay diferencias entre los niños que tienen un hogar bien constituido y padres que se preocupan y los que se crían en la calle, como pueden. Las casas les resultan chicas, entonces la calle es la expansión, la libertad, y muchas veces no es buena consejera. Acá, en los talleres y en la catequesis encuentran afecto, abrigo, cariño; las catequistas son excelentes, son madres de los niños, los quieren, los educan, los forman muy bien.Y entramos al tema de su próximo destino, de alejamiento de Gualeguay.H. Celina: "-Lo que sabemos es que nos vamos de aquí, el último plazo es en noviembre. Puede ser que nuestra superiora mande a alguna hermana para acá y nos llame antes. La Superiora General no nos dio destino preciso todavía. Tenemos un hogar de descanso en San Fernando, un lugar precioso, donde están las hermanas muy ancianas y permanecen hasta su fallecimiento. Hay una doctora que vive en esa residencia y 3 turnos con dos enfermeras cada uno. Ellas se ocupan de las que no pueden valerse por sí mismas y las cuidan muchísimo, de esto doy fe porque cuando me operaron estuve 3 meses en la residencia y recibí la mejor atención."Para finalizar se refiere al encuentro de días pasados y al sentimiento que les provoca este alejamiento:H. Celina: "-El fin de semana pasado estuvimos en Buenos Aires y nos encontramos con nuestros hermanos uruguayos y argentinos laicos que forman la Familia Josefina, algo muy lindo, llenos de espíritu y de alegría. Volvimos muy contentas de ese encuentro en Buenos Aires. Nosotras somos religiosas de San José de Francia. Ahora mismo hay una hermanita que se va donde está la casa fundacional en Le Puy-en-Velay. Por los votos de obediencia que prometimos, acatamos y vamos a servir al Señor donde nos designen, con 77 años Mercedes y yo con 76 recién cumplidos. Vamos a extrañar porque nos sentimos muy cómodas acá, la gente que viene a estudiar es muy educada, ubicada, sentimos un ambiente de mucho respeto. Y toda la gente de Gualeguay es muy afectuosa, nos ha gustado estar acá. Pero todavía nos queda un tiempo para estar juntos."
