¡Feliz Día del Padre les desea “El Debate Pregón”!
“Gracias Padre, porque sé que existiendo tú, la vida es un lugar seguro. Porque sé que estarás observando mis pasos, por lejos que me vaya. Porque sé que contare con tu apoyo, haga lo que haga y este donde este. Por mostrarme que la vida es un reto, un desafío y un regalo...”
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Rafael Cosso, un padre con un corazón inmensoEstuvimos conversando con Rafael Cosso y con Elizabeth, padres de Juan Cruz. Fueron momentos de testimonios, de emociones, de lágrimas que porfiaban por asomar, pero por sobre todo un amor que percibí en cada uno de ellos, en cada detalle, en la suavidad del trato que habla de un cariño infinito, de la aceptación de las diferencias y de un lazo familiar basado en el afecto que trasciende las diferenciasRafael comenta: "Con Elizabeth estuvimos 7 años de novio, desde mis 22 años y 19 de ella; nos casamos en el año '99. Desde siempre supimos que no íbamos a poder tener hijos, así que la idea de la adopción estuvo en todo momento.""Es así que comenzamos a llevar carpetas por todo el país prácticamente, ya que antes se presentaban en los juzgados de cada provincia", nos dice Elizabeth. "Armábamos la documentación con todo lo que ello implica ya que es bastante engorroso en cuanto a los papeles que piden y, a partir de ahí cada provincia se encargaba de averiguar si había chicos de acuerdo con lo que se pedía."Rafael interviene: "Ahora existe un registro único que activa la presentación de papeles, ya que se entregan en un solo juzgado. Al presentar la carpeta, uno ya queda en el registro único y se tiene prioridad si es del lugar de donde se es oriundo." "Nosotros nos inscribimos en Paraná, en otras provincias y también en el Juzgado de Gualeguay," recuerda Elizabeth. "En ese momento se encargaba el Consejo del Menor de ubicar a chicos en adopción. Nos llamaron cuando Juan tenía apenas 4 meses y un mes más tarde estaba con nosotros. Juan es de Alcaraz, un pueblito del Departamento La Paz, pero allí no había registro de adopción, se encargó Paraná de ubicarlo. Hasta ahora no hemos logrado que Juan tenga nuestro apellido; varios abogados se han ocupado del tema, y si bien falta poco para lograrlo, hemos pasado 14 años buscando ese objetivo. Prácticamente hemos tenido que andar nosotros con los papeles de Juan, idas y vueltas, Entre las objeciones nos decían que no se podía ubicar a la mamá biológica, que era imposible encontrarla. Así pasamos hasta que tuvo 10 años. En ese momento tratamos nosotros de ubicarla, la conocimos, Juan también, pero no demostró un sentimiento en particular porque para él sus padres somos nosotros."Rafael comenta: "Nosotros siempre la dijimos cómo son las cosas, jamás le ocultamos nada a ninguno de los 3 chicos. Juan tiene un retraso madurativo, pero en la parte expresiva es un amor, es nuestro hijo. Muchas veces nos dicen que lo nuestro es un gran acto de amor, pero la verdad que nosotros necesitábamos ser padres; él es nuestro hijo, así lo sentimos y vivimos. Luego vinieron las nenas y las vivimos así también, son nuestras hijas.""Tenemos los problemas como tiene cualquier familia, cualquier padre o madre", explica Elizabeth. "La edad de la adolescencia es bastante complicada, estamos aprendiendo con ellos, tuvimos que construir el vínculo, comprenderlos y guiarlos. Con las nenas, que llegaron mucho después, de 7 y 9 años, fueron distintas etapas. Si bien a Juan lo tenemos desde bebé y nos dedicamos 9 años sólo a él, cuando ellas llegaron a nuestra familia tuvimos que construir el vínculo; nos readaptamos de ser 3 y pasar a ser 5. En nuestro caso en particular, como en de otras familias que adoptan chicos, hay todo un proceso de construcción de la familia."Rafael acota: "Cuando escuchamos que otras familias tienen problemas con sus hijos, nosotros no somos ajenos a eso, y tratamos de hablarlo con ellos, de estar cerca uno del otro, de respetar la historia y personalidad de cada uno. Siempre lo hablamos con Elizabeth que primero está el respeto a los padres, a los hermanos, a los abuelos, a toda la familia, y así se integran a la sociedad, en forma educada."Le preguntamos cuál fue la razón de adoptar a dos niñas, teniendo a Juan, a lo que Rafael nos dice: "Cuando nos avisaron que podíamos adoptar a las dos nenas, no tuvimos duda. Estaban viviendo en el Hogar San José desde hacía 4 años; ahora este es su hogar, nosotros domo sus padres y llevan nuestro apellido." Y luego comenta: "Juan siempre nos pedía tener un amigo, primos, para jugar; necesitaba estar cerca de sus pares y la verdad que la llegada de las chicas le hizo muy bien. Si bien existen los celos, las peleas de hermanos, con Estefanía sobre todo, ya que son los más demandantes, aprendió muchas cosas de las chicas, buenas... y algunas no tanto, como es el combo del trato entre hermanos. Siempre estamos poniendo límites, nos cuesta, pero consideramos que es necesario. Nosotros como pareja no somos de discutir y a eso se han acostumbrado ellos."Elizabeth recuerda: "Tuvimos nuestros temores por el comportamiento de Juan ante la llegada de las hermanas, pero fue todo muy natural, como si siempre hubieran estado juntos. Él era hiperquinético y la llegada de las nenas lo cambió para bien, sobre todo la relación con Agustina que es la más chica. Las peleas, son las mismas que tienen todos los hermanos; no existe resentimiento para nada. Se sienten hermanos."Rafael agrega: "Como padres hemos cometido errores como en cualquier familia, pero lo importante es ir mejorando, ir aprendiendo. Los aconsejo mucho, sobre todo a Estefanía, porque las amamos y no queremos verlos sufrir, que no cometan las faltas que tuvimos nosotros. Pueden tener otros, y deseo los superen con madurez y basados en el amor que les entregamos. Como padre me siento muy feliz. Tenemos muchos momentos de alegría, compartimos viajes, salidas; el tiempo que nos deja libre el trabajo, es para ellos. Todavía no queremos que Estefanía salga mucho, ella tampoco lo demanda, prefiere estar con nosotros. Y ya está pensando en sus 15 años. Con respecto a Juan, considerando que sólo falta que el juez se ocupe del expediente, ya que todo está resuelto, deseo que pronto tenga nuestro apellido."Elizabeth cierra la conversación con una frase que habla del amor de familia: "Rafael es el mejor padre que les pudo tocar a nuestros tres hijos."
