“Francisco nos habla con sus gestos y sus palabras de lo esencial del Evangelio.”
El Jesuita argentino Guillermo Ortiz es responsable, desde el año 2000, de los programas en lengua española de Radio Vaticano. Con motivo de cumplirse el primer año de la elección del Cardenal Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice, le realizaron una entrevista en la misma radio, a partir del conocimiento que tiene del Papa Francisco, como sacerdote, como misionero, como formador espiritual. “El Debate Pregón” accedió a esta entrevista por medio del Padre Pedro Brassesco. Dada la extensión, nos vemos obligados a ofrecerles fragmentos
Jorge Bergoglio: un padre, un sacerdote, un misioneroUsted conoce bien a Papa Francisco, porque él lo recibió en la Compañía de Jesús, y fue su formador y párroco.Conozco al padre Bergoglio desde 1977 cuando pedí entrar a la Compañía de Jesús, siendo él el superior provincial de los jesuitas argentinos. Podría decir, para sintetizar en esta entrevista, que conozco a un padre, un sacerdote, un misionero, un hombre modelado por el llamado de Dios en su corazón y su respuesta, su sí a Dios constante; modelado por la espiritualidad ignaciana, por los ejercicios espirituales; por el celo apostólico; por el fuego del Espíritu de Dios en su corazón, como él mismo dice en su exhortación apostólica: "La alegría del Evangelio".A lo largo de este primer año de Pontificado, muchas personas me han preguntado qué aspecto lo representa mejor y en mi opinión es: la paternidad. (...) Como formador jesuita, el padre Bergoglio fue en mi experiencia un padre. Padre en el sentido que se ocupa de vos, que te mira, que te considera, que se hace cargo como padre, pero que a su vez es capaz de decirte las cosas y exigirte lo que corresponde sin temor, pero acompañándote. Su objetivo era que uno conociera la Compañía de Jesús. Creo que esta paternidad suya tan grande tiene que ver también con el hecho de que él no se ocupaba solamente de la parte intelectual -porque estábamos estudiando filosofía, teología, humanidades- sino también de la parte espiritual. Estaba todo unido, nosotros también teníamos que limpiar la casa, hacer la comida, teníamos animales que cuidar para poder tener carne para comer, teníamos huerta, teníamos todas estas cosas, y él trabajaba con nosotros. Una cosa que yo siempre cuento podíamos estar haciendo dirección espiritual, acompañamiento espiritual o cuenta de conciencia y cortábamos porque era el momento en que había que pasar por la lavandería para poner la ropa en el lavarropas, y lo hacía él, después que sacaba la ropa, nos llamaba para que nosotros la colgáramos para secarse. Creo que una de las cosas que se ven es que es un hombre práctico, es un hombre muy capaz.¿Qué aspectos de esta paternidad le gustaría resaltar?Algunos piensan que no tiene formación intelectual, pero él tiene una capacidad intelectual extraordinaria. Es capaz de escribir un libro, elaborar un discurso, dar clases. Yo lo he tenido como profesor de pastoral en el colegio Máximo de San José en San Miguel, Facultades de Teología y Filosofía. Si tiene que dar una clase, una lección, incluso alguna clase inaugural de la Universidad al inicio del año -en la que participé- realmente es extraordinaria su capacidad intelectual, su conocimiento de autores, etc. Pero por otro lado, cuando él tiene que celebrar una misa con chicos, realiza un diálogo, la homilía es un diálogo, no se trata de un discurso. Un verdadero diálogo, donde las cosas son prácticas ¡Las cosas son prácticas! Es una persona muy práctica. Y eso se ve como Papa. Él propone cosas, dice cómo son las cosas, no hace un discurso para explicar por qué son así las cosas, sino cómo tendrían que ser. Yo diría que se sabe ubicar, sobretodo porque se pone delante de la persona. Es una capacidad espiritual, intelectual, apostólica, misionera, muy práctica. Todo está ordenado a hacer ver que Dios te quiere, que Dios te ama, que Dios te perdona.Otro aspecto que puede ser importante, en el que se ve claramente esta paternidad es su celo apostólico. A mí me tocó tenerlo como formador, como profesor, como director espiritual, como superior. Como párroco en la Parroquia del Patriarca San José aparece el Evangelio de Jesús, su celo apostólico, la misionariedad de la Iglesia. Y de manera muy concreta este llamado a los jesuitas en formación que estábamos en la parroquia, a salir de la cueva del egoísmo, salir de nosotros mismos, no quedarse a peinar la ovejita preferida, sino salir hacia los otros, ir, ir hacia adelante, a encontrarse con la gente, a buscar a la gente. Y este salir a los pobres, salir a los enfermos, salir a los más débiles, salir a los niños, a buscar a los chicos para el catecismo, a visitar a los enfermos.Esta invitación a salir, a buscar a la gente, donde ya está presente que el otro es Cristo. Como ahora él expresa directamente con sus gestos y con sus palabras, que es ir a tocar las llagas de Cristo en el otro que está sufriendo, para tener el gozo, la alegría del encuentro, de compartir el amor de Dios, la alegría del Evangelio. Eso ya estaba presente en aquél tiempo.Lea más en la edición impresa en papel
