¡Gracias por tanto, Mariano!
Hace un año, esa noche de sábado, la vida de muchas personas cambiaría para siempre. Es que tu desaparición física fue para nosotros un golpe durísimo, tal vez insoportable. Ver como luchabas para sobrevivir, ver el esfuerzo de tus compañeros de la terapia por salvar a su mentor y amigo, ver las caras de tristeza y desesperación de tu familia, de tus afectos. Finalmente… la peor parte, tomar dimensión de lo que tu muerte implicaba para nosotros, todos los que te queríamos, admirábamos y necesitábamos de tu presencia, para cosas disímiles, como una consulta telefónica, una conversación sincera, la resolución de un problema de cualquier índole, o simplemente para saber que vos estabas ahí…. Siempre.
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Tu partida fue tan inesperada que todavía me encuentro escuchando tu voz, necesitando tu consejo y pensándote todos los días, sin excepción, extrañándote con esa melancolía que sólo deja la partida de una persona como vos, querido Mariano. ¡Que no daría para volver a abrazarte una última vez, y agradecerte tantas cosas...!Todas las noches, antes de apagar la última luz de ese primer piso que era tu lugar, prefiero imaginar que todavía estás entre nosotros, y que al otro día aparecerás con tu inolvidable sonrisa, haciendo desaparecer ese velo de tristeza que nos nubla los ojos desde el día que te fuiste.¡Gracias Mariano por tanto!; prometo recordar para siempre tu legado. Espero que algún día pueda recordarte con una sonrisa, sin este nudo que aprieta mi garganta.Clara Larreteguy
