HISTORIAS BREVES
Gualeguay, mi aldea
En mi maníaca costumbre de recorrer el tiempo, llego a los primeros años del siglo anterior (1915), ahí me detengo imaginando a Gualeguay aun aldea.
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Para corroborar mi intuición, nada mejor que recurrir a la fuente amiga (el archivo), que todavía no miente. En 1915 o sea unos cien años atrás, digamos que unas tres o cuatro generaciones nos separan en el tiempo. Gualeguay ya no era tan aldea, por el contrario ya era un pueblo definido con su propia idiosincrasia, su economía, sus proyectos, su gente y su cultura. No en vano el gobierno de la provincia de Entre Ríos lo conceptúa en un documento oficial en el año 1907 de la siguiente manera: "Gualeguay..., es una de las principales ciudades de Entre Ríos por su situación, trazado de la ciudad, edificación,, comodidades, cultura, movimiento comercial y número de habitantes". Al decir de la propaganda comercial y los avisos de la época, no sería casual que muchos podríamos llegar a sorprendernos, principalmente del movimiento comercial que ostentaba, a lo que no debemos dejar de mencionar el espíritu empresarial y cultural de sus habitantes. Gran parte de ello fue mérito de nuestro puerto, "Puerto Ruiz" por donde se concentraba todo el movimiento comercial de importación y exportación de todos los productos primarios o elaborados de toda la zona sur de la provincia llegando a representar casi el 8 % del total del movimiento de los puertos entrerrianos. De acuerdo al relevamiento en cuestión, Gualeguay lucía entonces, además de importantes edificios públicos y casas de comercio de ponderable arquitectura, producto del auge de la construcción de las dos últimas décadas anteriores que aún se pueden apreciar, contaba con un considerable número de fábricas y comercios menores, incipientes clubes de barrios, como también muchas profesiones liberales que completaban los servicios del momento. Entre otras quedaron registradas: 11 casas acopiadoras de cereales y frutos del país- 1 Agencia marítima- 83 almacenes minoristas y 7 mayoristas- 2 almacenes de suelas- 4 camiserías- 16 carpinterías- 3 cigarreras- 5 cocherías (coches con caballos para paseos o traslados de pasajeros)- 2 depósitos mayoristas de cervezas- 3 depósitos de harina - 1 empresa de luz eléctrica- 6 corralones de maderas- 2 corralones para carros- 3 fábricas de alpargatas- 1 fábrica de calzados- 8 fábricas de carros y carruajes- 1 fábrica de caramelos- 10 fábricas de cigarros y cigarrillos- 3 fábricas de muebles- 2 fábricas de fideos y molinos harineros- 1 fábrica de tejidos de alambres- 4 empresas de mensajerías- siete panaderías, incluida la de panificación y fábrica de galletas (italiana, de familia y común) de Don Félix Vercelli, fundada en 1893 y premiada por sus productos. Se destacaban en la economía de Gualeguay dos importantes saladeros que aun funcionaban en el ejido de esta capital con capacidades y actividades similares. El saladero Alsúa bajo la firma de "Justo Alsúa e Hijos" en 1° Sec. Chacras y en Puerto Ruiz el saladero "Elina"de Roberto Von Wernich, ambos exportaban cueros salados y productos ya elaborados, con envases y enlatados propios. El saladero de "Justo ALSÜA e Hijos" en 1° sec. Chacras, hoy a unos pocos metros del cruce de las rutas 11 y 12, sobre esta última, donde todavía puede verse de pie, como testigo de la época, un pequeño galponcito a dos aguas. Desde la planta, que ocupaba unas tres manzanas, se unía a las vías del ferrocarril por un tramo de un kilómetro de vías. La matanza se realizaba en dos períodos al año; de mayo a julio y de noviembre a febrero donde se sacrificaban hasta 10.000 vacunos y 8.000 yeguarizos en cada período. La producción era exportada directamente a Europa, Brasil y Estados unidos. Nada se desaprovechaba, desde el guano, la sangre y el aserrín de huesos con que se elaboraba abonos. De todo esto puede deducirse la importancia que representaba la cantidad de empleos que generaban dichas empresas. Gualeguay no estaba aislado del mundo, paulatinamente a partir de la aparición del automóvil y nuevas tecnologías cuyos avisos y propagandas se podían apreciar destacados en los periódicos del momento, comienzan a cambiar ciertos hábitos, ocupaciones y costumbres que ya no pertenecerían a nuestro"GUALEGUAY ALDEA". Obviamente las generaciones modernas no han conocido la tranquilidad y seguridad de los barrios aquellos donde por las tardes-noches de verano sentados en sus veredas las familias compartían largas tertulias mientras los chicos practicaban sus inocentes juegos infantiles. Tampoco conocieron los elegantes "coches de plaza" con caballos que transportaban sin apuros a sus pasajeros, ni los pintorescos carritos de heladeros anunciando su presencia con sus chillonas cornetas en las calurosas siestas, ni los familiarizados carros del panadero, el lechero o el verdulero que acercaban sus frescas mercaderías casa por casa y tantas otras cosas más que pasaron a ser sólo reminiscencias del pasado pero quedaron incorporadas a nuestro patrimonio cultural, por eso de vez en cuando bien nos hace falta echar un vistazo por el pasado que nos pertenece.Por FULGENCIO
