Prof. N. Scolamieri
“Guardo hermosos recuerdos del grupo humano, del parque, de las aulas, porque todo era inigualable”
Seguimos recordando la vida de la Escuela Agrotécnica que el pasado 15 de abril cumpliera su 50º Aniversario. En una entrega anterior repasamos brevemente su historia; ahora nos abocaremos a reflejar recuerdos y emociones de profesores y alumnos en los que dejó profundas huellas de aprendizaje, de entrega, de cariño por su especial idiosincrasia. Comenzamos estas añoranzas con la Prof. Norma Scolamieri, docente y directivo de esa casa inolvidable.
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"Llegué a Gualeguay el 22 de marzo de 1972 para trabajar en la Escuela Agrotécnica "Juan Bautista Ambrosetti", en la cual estaba como director el profesor Ricardo Ferrando", comienza diciendo N. Scolamieri. "Ya se había creado el 3er. año del Bachillerato y se produce una vacante al renunciar el profesor H. Larrateguy quien tomó un cargo en otra escuela. El profesor Ferrando buscó profesores en el listado de la Junta Nacional que funcionaba en Corrientes y fui convocada. Me trajo mi papá desde Concepción del Uruguay con todo mi equipaje; la ruta estaba deshecha por lo que me dijo: "Te traigo, pero no vuelvo a buscarte". A todo esto en la escuela pensaban que venía un profesor varón por lo que prepararon las comodidades para que me alojara allí, lo que no ocurrió porque se sorprendieron al ver que quien llegó era profesora, por lo que tuve que buscar una pensión. La gente de Gualeguay siempre fue muy cordial conmigo. Los primeros 15 días me alojé en la casa de la profesora Manola Valenti, y luego estuve como pensionista en casas de familia."N. Scolamieri continúa: "Recuerdo muy bien el grupo de alumnos, entre los cuales había una sola mujer, Cristina Klaus". En cuanto a la disponibilidad áulica comenta: "La escuela disponía de las instalaciones y de las 23 ha. del antiguo Vivero Nacional que dependía del Ministerio de Agricultura de la Nación desde el año 1933. Esa franja era la prolongación de la Estancia San Ambrosio, de una señorita de apellido Morán, que lo donó para vivero. El Dr. Hernán Morán, en una visita que hizo a la Escuela, recordaba su infancia en esos lugares. Mientras fue vivero, vivieron allí algunas familias y el administrador. Con la gestión del Intendente Sciutto, fue cedido todo ese espacio para la escuela que fue creada como Ciclo Superior Agrotécnico el que ofrecía salida laboral para los hijos de los pequeños productores, y del cual salió una promoción."En un párrafo, Norma vuelve a referirse a su vida: "En el año 1970 se inició el Bachillerato Rural con 5 años de duración. Ahí tenía a cargo 9 hs. cátedra, pero al poco tiempo llegué al cupo porque comencé a trabajar en la Escuela de Comercio, en el Colegio San José y más adelante en el Profesorado Leloir cuando se abrió la carrera de Geografía. O sea que en el Bachillerato trabajé desde el año 1972, hasta 1996 en que tomé licencia para ocupar el cargo de rectora de la Esc. de Comercio."Más adelante la profesora Scolamieri recuerda cómo se construyó parte del edificio: "Tal como lo mencioné, el Bachillerato funcionaba en las instalaciones del viejo vivero, pero al ir creándose cursos, se hacía necesario tener más aulas. El profesor Ricardo Ferrando, que era muy entusiasta, nos animó a trabajar para hacer aulas. Había una cooperadora muy activa, los alumnos sumaban su inquietud, al igual que los profesores. Es así que realizábamos domas en octubre o noviembre y lo recaudado se destinaba para construir un aula, obra que realizaban los mismos empleados, algunos de los cuales tenían idea de albañilería. Las aulas se hacían enfrente a la vieja construcción, con un pasillo, lo que traía inconvenientes cuando llovía, por lo que más adelante se cubrió quedando una galería con chapas transparentes para tener luz natural. Poco después se hizo la dirección y el aula donde funcionaba 5° año, con un patio cubierto que oficiaba de salón de actos."Con respecto a otras partes de las instalaciones, comenta: "El internado era en lo que luego se transformó en comedor al construirse otro espacio para dormitorios, baños y administración. Todo esto hizo muy querible para los que trabajábamos ahí, ya que vimos levantar espacio por espacio. Los alumnos eran en su mayoría de zonas y ciudades aledañas, pero también recibíamos alumnos de la ciudad que habían tenido problemas, casi siempre de disciplina. En muchos casos resultaba porque posiblemente el grupo humano y el aire del campo los hacía reflexionar sobre su conducta. Era muy gracioso cuando llegaban al Bachillerato y se encontraban con muchos de los profesores que trabajaban en escuelas de la ciudad.""Recuerdo que muchas veces en el verano di clase en el parque, debajo de los tilos. Mejor sombra, fresco y tranquilidad era imposible encontrar", añora Norma. "Colgaba el mapa de un tronquito y daba clases, o repasábamos cuando habíamos terminado el programa, o también jugábamos al truco en los momentos libres."Par finalizar esta primera parte, N. Scolamieri recuerda: "Mi materia, geografía, tenía mucha afinidad con los contenidos de las que se referían al trabajo en el campo, por lo que iba en los viajes que se organizaban al INTA, a la Sociedad Rural, a exposiciones, llevando nuestros ejemplares de los cuales varios vinieron llenos de premios. A uno lo paseamos tanto que se estresó por tanto viaje y por las luces de galpones; eso sí, murió lleno de cucardas. Se trabajaba mucho con los conejos, chanchos, gallinas, y en todo eso el alma era la veterinaria Rosita Demarchi, incondicional, amaba la escuela, no tomaba vacaciones, para ella no había días feriados y se sentía muy feliz cuando volvíamos de los viajes con animales que comprábamos en criaderos de Buenos Aires."(continuará)
