Espacio Literario
Hoy, “El cautivo” entre cuento y milonga.
El sábado pasado tuvimos la oportunidad de asistir a la presentación del disco “Milongas borgeanas”, con letras de Fabricio Castañeda. Al igual que en la grabación, en la sala “Oliverio Girondo” de Villa Crespo, se dieron cita los múltiples intérpretes, tanto en instrumentos como piano, bandoneón, bajo, violín, percusión, guitarras, como en voces. Es así que escuchamos las milongas cantadas por Jacqueline Sigaut, Karina Beorlegui, María Belén Rivarola, Cintia Barrionuevo, Agostina Pagella, Solar Martínez, Giovanna, Catherine Jabbour, Marina Ríos, Chino Laborde, Facundo Radice y Hernán Fernández. Fabricio, amante de la literatura argentina, se basó para estas obras en los cuentos de Jorge Luis Borges. En “El cautivo”, uno de los más breves, el autor plantea el enigma a partir de sentimientos encontrados y que, de pronto, nos pueden resultar desilusionantes.
Sin duda, la pampa que se adentró en su sangre fue lo que primó en su decisión. A continuación se encuentra la letra de la milonga, escrita por Fabricio Castañeda.Prof. Graciela Saavedra "El Cautivo"de Jorge Luis BorgesEn Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa.Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa. El CautivoMilonga- Letra: Fabricio CastañedaEn Junín o Tapalquésucedieron estas cosas,yo las siento tan lejanas,tan de sueños, misteriosas... Los indios, después de un malón,a su hijo se llevaron,los padres sin descanso,durante años lo buscaron.Cierto día unos soldados,al volver de tierra adentro,comentaron en el pueblode aquel niño y de su encuentro.Estribillo El desierto y la barbariehabrán moldeado su destino,transitó su pobre vidaañorando otros caminos...Transitó su pobre vidaañorando otros caminos...Volvió el niño y al sentirel cariño de esa gente,igual que en un sueño se cruzaronel pasado y el presente.El indio jamás anhelóotra suerte salvo aquella,la pampa lo reclamaba,indicándole su huella.La vida en las tolderías,es tan mágica, asombrosa,sufre uno privaciones,más le sobran tantas cosas... Estribillo...
