Espacio Literario
Hoy…homenaje al Árbol
El 29 de Agosto se conmemora el Día del Árbol. Suecia fue el primer país del mundo en instituirlo, en 1840, cuando ya se había tomado conciencia de la importancia que tienen los recursos forestales, del cuidado que se debía brindar a los árboles, y la necesidad de introducir a los niños desde temprana edad, en el conocimiento y la práctica de una tarea a largo plazo. Más tarde llevaron esta herencia a Estados Unidos y a partir de ahí lo siguieron otros países del continente y del mundo.
En la Argentina el principal impulsor de la actividad forestal fue Domingo Faustino Sarmiento (Presidente de la Nación de 1868 a 1874) que en un discurso subrayó: "El cultivo de los árboles, conviene a un país pastoril como el nuestro, porque no solo la arboricultura se une perfectamente a la ganadería, sino que debe considerarse un complemento indispensable" y agrega: "La Pampa es como nuestra República, tala rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una nación. Es necesario escribir sobre ella ¡Arboles! ¡Planten árboles!".La prédica de Sarmiento encontró eco treinta años después, cuando el 29 de agosto de 1900, el Consejo Nacional de Educación, en base a la iniciativa del Dr. Estanislao Zeballos, instituyó dicha fecha, en celebración al "Día del Arbol", y cuyo festejo se concretó a partir de 1901.Algunos árboles fueron testigos de hechos que marcaron nuestra historia. Entre ellos: El Aromo del Perdón de Manuelita Rosas, en Buenos Aires; Algarrobos, el de Atahualpa Yupanqui, en Agua Escondida, Cerro Colorado, Córdoba y el abuelo algarrobo, en Merlo, San Luis o el algarrobo de la estancia La Ramada en Tucumán y el de Cruz del Eje, en Córdoba, conocidos por San Martín. En La Rioja se encuentra el algarrobo donde fue colgado el Chacho Peñaloza. Otro algarrobo histórico es el de Barranca Yaco, Córdoba, donde fue asesinado Facundo Quiroga; el Aguaribay plantado por Sarmiento en la Quinta Pueyrredón de San Isidro; el Cebil Colorado debajo de él agonizó el Gral. Martín Miguel Güemes, en Salta; la Higuera de Doña Paula Albarracín, la madre de Sarmiento, en San Juan; el Pacará de Saturnino Segurola en Parque Chacabuco de Buenos Aires; el Pino de San Lorenzo, en Santa Fe; el Sauce llorón: de Plumerillo, en Mendoza, bajo el cual conversaron y matearon San Martín y O'Higgins.Y en nuestra ciudad también hay árboles que guardan maravillosos recuerdos, pero de uno mantenemos las raíces y nuestra nostalgia: El Timbó de la Escuela Normal, actualmente en el patio de la Escuela de Comercio.También los árboles han inspirado a infinitos escritores. Es así que ya cerca de la fecha de conmemoración del árbol, les entrego obras de dos inmensos poetas: de Juan Manuel Alfaro, poeta oriundo de Nogoyá, radicado en Paraná, y de nuestra copoblana Tuky Carboni, bellísima persona, excelente escritora, uno de nuestros grandes orgullos. El Timbó Juan Manuel AlfaroJunto a la casa,a lo que queda de lo que fue la casa,ha crecido un timbóhasta una alturaque hubiera sido la fiesta más alta de la infancia.Ahora no hay patio, ni aljibe, ni huerta, ni glicinas.No hay ropa blanca al sol, ni voces, ni ventanas,sólo un timbó con el viento a sus anchasy una sombra hermosísima donde no se sienta nadie.La calle es diferente.El fondo ya no da a la fantasía que llegaba al horizonte,y es posible que ni siquiera pasen mariposas.Sólo un timbó que no fue nuestro,que no bajó una rama para alzarnos como un padre,ha crecido hasta una altura que hubiese merecido nuestra infancia.¿Cómo hubiera sido mirar desde tan alto?¿De cuánta luz la luz?¿Hubiera estado el cielo donde estaba?¿Y los pájaros qué habrían pensado de nosotros?¡La voz de nuestra madre nos hubiese buscado viendo el cielo!¿Habríamos visto desde arriba envejecer a los hermanos?Junto a la casa,a lo que queda de lo que fue la casa,ha crecido un timbó y es tan hermoso el aire entre sus ramas.¿Cómo pudimos no tenerlo?¿Cómo fue que estuvimos desde niños tanto tiempo sin sentir ese árbolque vendría después de nosotros?¿Por qué ahora, que no hay patio, ni aljibe, ni voces, ni ventanas,sube tan alto, tan alto y sin nosotros? (del libro "Las borrajas azules"- 2014) ------------------------------------------- Entrada a la verdad del árbol Tuky CarboniQuién no ha escuchado el corazón de un árbol?El alma vegetal no sabe de palabras;pero su inquebrantable y silenciosa voluntad de seres la esencia del Verboporque todo es verdad en su fresca galaxia.Para nombrar su realidad,el árbol no necesita voces;basta su condición de lámparaque alumbra el génesis del polen,el sol del frutoy la constelación de la fragancia.Ah, devenir del árbolque, siendo hermano de la luz y el aire,baja a los ciegos túneles del humusa despertar las vírgenes del aguay la haces afluir hacia el sol,con los pechos jugosos de néctares y savias.Es la alquimia del árbol su verdadera voz:la celeste memoria de la vida por siempre enamoradaque celebra las nupcias del fuego con la tierray el aire con el agua.Viene desde lo alto el milagro del árbol,pero él lo deja ser en cada hoja,lo cumple en cada rama.Y lo mantiene siempre verde allí,en la honda humildad de su garganta,donde el árbol detiene sus voces,para ser, simplemente, verdad.Verdad rotunda, elemental y clara. (de "Bajo Palabra")
