Humberto P. Vico. El legado de su obra y el ejemplo de su vida
Fue un libro de Historia Argentina quien nos presentó. Yo había empezado a cursar el profesorado y él, sentado en su escritorio, señaló su enorme biblioteca y dijo: “esto lo he adquirido durante años y con gran esfuerzo, aquí está mi vida”. Sin embargo, su propia historia de vida trascendió a todos esos libros porque su recuerdo evoca la valentía, la decencia y la austeridad que se proyectó en una vida pública ejemplar como profesor, directivo, político, amigo e historiador incansable, poniendo de manifiesto, en todas sus facetas, la honestidad y la invalorable grandeza de su humildad.
Por la capacidad, el conocimiento y la entrega que le infundieron su vocación de historiador, se proyectó en la necesidad de mostrar el camino recorrido por nuestra ciudad para, en definitiva, poder conocernos y concretarla en los tres tomos de la "Historia de Gualeguay". Con ella, nos acerca a los gualeguayenses a nuestro pasado, al acervo de sucesos, al origen, a la evolución y a la construcción de nuestra sociedad. Desde una conceptualización específicamente histórica, Ortega y Gasset afirma que "El hombre es un ser que se está haciendo incesantemente a sí mismo, tiene futuro y por ello tiene que recordar el pasado. El recuerdo del pasado es lo que le permite encontrar las coordenadas necesarias para orientarse hacia el futuro. En suma, el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene... historia. O lo que es igual: lo que la naturaleza es a las cosas es la historia al hombre". Desde esos objetivos, el Profesor Vico con rigor científico y fidelidad a la minuciosa práctica historiográfica honró, a través de su obra, a nuestra ciudad con el legado de poseer su historia escrita proveyéndola con ella de uno de los elementos más valiosos para una comunidad: la de conocerse y re-conocerse para construir su identidad. En el "Propósito de la obra" del primer volumen, señala: "Sólo he querido que la senda siga abierta y que muchos hechos no caigan en un irreparable olvido..." pero esa intención no sólo quedó circunscripta a su quehacer como historiador porque Humberto Vico abrió otra senda que indefectiblemente no caerá en el olvido: la de su propia vida. La modestia, la sencillez, la comprensión y la sabiduría, lo distinguieron como docente y como Rector de la Escuela de Comercio. Dispuesto siempre a ayudar, sin considerar nunca como propiedad personal el conocimiento ni el estudio, el especial cariño con que sabía corregir los errores, la sugerencia oportuna y la disposición para resaltar los logros, generaba el respeto y el compromiso hacia el deber, simplemente para no defraudarlo. Sin lugar a dudas la trascendencia es el recuerdo de los actos, y por ellos el Profesor Humberto Pedro Vico, hijo y orgullo de nuestro Gualeguay, ha trascendido al tiempo, se ha fundido con la historia viva y forma parte de ella. Dice un proverbio árabe: "Un hombre no muere definitivamente por tres cosas, un hijo piadoso que rece por él, una buena obra y el respeto y el cariño que se supo ganar entre su pueblo". Y esto lo logró el Prof. Vico quien "desbrozó el camino" y dejó su imperecedera huella a través de su invaluable obra como historiador pero, además, haciéndolo con su impecable ejemplo, lo que lo hace no solo admirable sino, por sobre todo, profunda y esencialmente imitable.
