Inseguridad ciudadana y desarrollo humano en Argentina 1º Parte
Vamos a hablar sobre inseguridad ciudadana y nos interesa precisar que estamos ante un fenómeno complejo y serio de nuestra sociedad. Como ocurre con las enfermedades, ignorarlo lo único que logra es que la enfermedad siga creciendo. Nos vemos obligados a presentar datos sobre la existencia de este problema para evitar subjetivismos, por lo que nos excusamos ante nuestros lectores por si las cifras los aburren un poco.
El título de nuestro artículo junta "Inseguridad ciudadana" y "desarrollo humano. La noción de "desarrollo humano", es debida esencialmente al economista hindú y premio nobel Amartya Sen. Sus ideas básicas son que la riqueza de un país son las personas; y que el objetivo fundamental del desarrollo es la "creación de condiciones que permitan que las personas disfruten de una vida larga, saludable y creativa (según el informe del PNUD -Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo- de 1990). Para disfrutar de este tipo de vida, deben ampliarse las opciones y las libertades reales de las personas. Si tenemos un salario miserable y si estamos desempleados, nuestra libertad real es mínima. Igualmente, si nuestra educación y nuestros conocimientos son deficientes y casi no nos sirven para desempeñarnos en la sociedad actual, nuestra libertad real será también mínima. Estas ideas fueron adoptadas por el PNUD, que empezó a publicar a inicios de los años 90 sus Informes de Desarrollo Humano. El último que publicó sobre América Latina, años 2013-2014, se titula "Seguridad ciudadana con rostro humano: Diagnóstico y propuestas para América Latina" (de aquí en adelante lo designaremos "Informe"). Ya van viendo, apreciados amigos y lectores, por qué teníamos que hablar antes de desarrollo humano, pues se vincula con la inseguridad.En primer, veamos si la cuestión de la seguridad ciudadana es realmente un problema. Como diría un médico, veamos si el paciente está realmente enfermo Analicemos algunos datos (todos los cuales han sido tomados del mencionado informe del PNUD, salvo que citemos otra fuente).En el año 2012, casi uno de cada cinco habitantes de Argentina fue víctima de robo con violencia (17,93%). De los países de América Latina sobre los cuales el Informe presenta datos, Argentina es uno de los países en los que este tipo de inseguridad es alta. Los que tienen un menor porcentaje son Panamá (un poco más de 5%) y en el entorno de 10-12%, Chile, Nicaragua y Brasil. Era frecuente comentar que Brasil era más inseguro que Argentina, pero estos datos nos dicen, que en relación con las víctimas de robo, ahora somos más insegurosEl porcentaje de utilización de armas de fuego en los robos fue también alto en relación con otros países de nuestro continente. En casi el 80% de los robos se utilizaron estas armas. Esto significa que de cada cinco argentinos que sufren un asalto a cuatro los atracan con estas armas. Superamos a Méjico, Perú, El Salvador y Chile. En este último país el porcentaje es de alrededor de la mitad del de Argentina: nuestro vecino tiene varios indicadores de inseguridad en los cuales es de los mejores situados en el continente. También el porcentaje de robos con violencia en Argentina es superior (bastante superior) al de los países que hemos mencionado.El informe clasifica también a los países de América Latina según las tasas (altas o bajas) de homicidio y de robo. En las de homicidios, afortunadamente, estamos en la categoría "baja"; pero en la de robos estamos en la categoría "alta". En relación con los otros países del continente podemos entonces deducir que en nuestro país la inseguridad se manifiesta más bajo la forma de robo que de homicidio.Hay otro dato interesante. Ante la pregunta ¿Usted se siente inseguro al caminar solo en la noche en esta ciudad o en el área en el que vive? En Argentina, más de la mitad de los encuestados (en torno al 55%) respondió que se siente inseguro; y prácticamente la mitad respondió que la seguridad se ha deteriorado. En esto también superamos a Brasil, donde el porcentaje es menor, y a otros países del continente.Según los datos que hemos comentado, hay inseguridad y sensación de inseguridad ciudadana que nos afecta "al salir de nuestra casa". A esto se agregan dos datos que, al menos a quien esto escribe, le resultan alarmantes: entre 2008 y 2011, la violencia intrafamiliar, es decir al interior de las familias, creció un 235,56%; y además, casi cuatro de diez argentinos (36,8%) aprueba que nos hagamos justicia por nuestras propias manos. ¿Además de sufrir la violencia externa, la que está desde la puerta de nuestra casa hacia afuera, nos estamos volviendo más agresivos al interior de nuestros hogares? ¿No confiamos en las instituciones públicas, por lo que debemos hacernos justicia por nosotros mismos? Un tema para reflexionar es si no estamos produciendo un cóctel explosivo que junta violencia en la vida ciudadana y en la familia y el afianzamiento de la convicción de que tenemos que defendernos nosotros mismos, porque las instituciones no funcionan o no confiamos en ellas. ¿Vamos hacia el modelo norteamericano, según el cual casi todo el mundo está armado? Posiblemente no confiamos en las instituciones públicas porque el 15% de la población a la que se entrevistó sobre el soborno respondió que la policía o los empleados públicos le habían exigido alguna vez este tipo de "retribución". En Chile sólo el 3,5% de los entrevistados responde que le han pedido alguna vez un soborno.
