Inseguridad ciudadana y desarrollo humano en Argentina 2º Parte
Veamos ahora los costes y otros efectos de la inseguridad y de la violencia. Son muy importantes y no sólo económicos. En primer lugar, nos afecta a nuestra vida diaria. Tenemos que cambiar nuestras costumbres para reducir las probabilidades de ser víctimas de delitos (no salimos a cenar de noche, ponemos rejas en nuestras casas, etc.): somos canarios enjaulados. Además, la inseguridad transforma la manera como creamos y desarrollamos nuestros vínculos sociales: si desconfiamos o tenemos miedo del vecino, por ejemplo, nos dirigiremos a él con desconfianza y miedo. En tercer lugar, la victimización y el miedo pueden llevarnos a apoyar medidas represivas, “mano dura”, que vulneran la democracia, como lamentablemente lo hemos experimentado en nuestro país. La inseguridad tiene también efectos económicos negativos sobre la actividad económica y los gastos públicos. Además, reduce la esperanza de vida (vivimos menos); y si estamos dominados por el miedo y el temor realizaremos menos activi
La inseguridad nos incita a abandonar los espacios públicos (nuestro barrio, las calles por las que caminábamos, las plazas, etc.) y a crear espacios sociales privados, como el fenómeno de los "countries" en Argentina. Es lo que se ha designado la "arquitectura del miedo". Construimos espacios cerrados (al interior de los cuales tenemos piscinas, deportes, colegios, servicios de salud, etc.) para aislarnos del mundo exterior agresivo. Pero esto lo pueden hacer las clases altas y medias altas. Los que tienen pocos ingresos deben vivir en el mundo hostil que está fuera de los "countries". Por eso, la inseguridad ciudadana es socialmente regresiva, pues castiga a los pobres. Obviamente, esta partición geográfica y arquitectónica divide a la sociedad, acentúa la desigualdad y la exclusión urbanas.Las sociedades violentas e inseguras están así divididas internamente. Esto es relevante para tratar de detectar las causas de la inseguridad. Ellas son varias y el fenómeno es complejo. No podemos tratarlas a todas aquí. Pero nos concentraremos en una designada "delito aspiracional", que fue definido así hace ya años, por un sociólogo, Merton, en 1957. América Latina ha tenido tasas elevadas de crecimiento económico y se ha reducido la pobreza. Pero todavía hay muchos pobres y la distribución del ingreso es muy inequitativa. En Argentina, según datos del Informe, más de un tercio de la población (34,9%) es pobre, porcentaje que es similar al de Brasil (36,4%). En cambio, en Chile la incidencia de la pobreza es bastante menor (14,5%). Estos datos nos dicen que hay relaciones entre pobreza, distribución del ingreso e inseguridad.La concentración de la riqueza no es un problema sólo de América Latina. Entre otros documentos, lo explican muy bien un reciente informe de OXFAM y el libro del francés Thomas Piketty ("El capitalismo en el siglo XXI"). Solo pocos datos: según OXFAM, las 85 personas más ricas del mundo tienen una riqueza superior a la mitad de los más pobres del globo; en EEUU hay casi 50 millones de pobres, un sexto de la población (más o menos una Argentina entera!). Se terminó el "sueño americano", el "Gran Gatsby" es sólo de película.Vayamos ahora al "delito aspiracional". El crecimiento económico se ha basado y ha estimulado una sociedad consumista de cosas. Cada vez queremos más cosas, a veces sin saber para qué. Todos quieren consumir más; pero si los mecanismos de ascensión social, de un crecimiento incluyente y de redistribución del ingreso y de la riqueza no funcionan bien, los grupos de menores ingresos se apropian de los bienes como puedan. De ahí la violencia. Optan por la vía delictiva como forma de vida.Ahora bien ¿cuáles son las vulnerabilidades del tejido social que hacen que el crecimiento sea excluyente? ¿Qué hacen que las mejoras derivadas del cambio social sean apropiadas por unos pocos? El Informe cita tres: las que se encuentran en las familias; las que tienen su epicentro en la escuela y la educación; y las que se localizan en la ciudad (sobre esto ya hemos hecho comentarios, no las tratamos aquí). Algunos datos nos ayudan a comprender la importancia de la familia: Entre los internos de cárceles en Argentina, el 13,1% no conoció a su padre o su madre; el 38,4% se fueron de sus casas antes de los 15 años; y el 14,5% crecieron sin su padre o su madre. En suma, un alto porcentaje de los que están en las cárceles han tenido algún problema familiar serio. En cuanto a la educación, casi el 24% de los internos de las cárceles no terminó la primaria y casi el 85% no completó 12 años de escolaridad. Si una persona se ha criado en un hogar desestructurado y tiene un bajo nivel de educación sus probabilidades de terminar en la cárcel son altas. Además, según los datos del Informe, hay un alto porcentaje de reincidentes, salen de la cárcel y vuelven a entrar. Es su modo de vida. ¿Se soluciona esto solamente con medidas policiales?La educación juega un rol fundamental para mitigar este problema, porque una buena formación nos ayuda a insertarnos en la sociedad, a no permanecer marginados. La educación es uno de los más poderosos mecanismos de marginación o de buena inserción social, según sea mala o buena. Si las escuelas, colegios y universidades públicas proporcionan una deficiente formación a los jóvenes, es la máxima traición que se les puede hacer. Porque saldrán de esas instituciones creyendo que tienen una formación útil; pero luego la realidad los golpeará con fuerza, marginándolos. Aprobar a todo el mundo no sirve para solucionar este problema; por el contrario, lo reproduce. La deficiente educación pública no afecta a los hijos de las familias pudientes, porque se pueden pagar buenos estudios privados. La combinación de una educación pública mediocre, en todos los niveles, con centros privados de muy alto nivel y muy costosos es el modelo norteamericano, según el cual sólo los muy ricos pueden tener buena educación y, por tanto, ocupar las mejores posiciones en las empresas, en las universidades y en el conjunto de la sociedad. Al igual que con el uso de las armas y de "hacernos justicia por nuestra propia mano" hay similitudes con aquél país ¿Es esto lo que queremos? O nos acordamos de Aristóteles, que en su "Política" y su "Ética para Nicómano" (su hijo) insiste en la importancia de la educación para ser verdaderos ciudadanos y felices...e insiste también en que la función del gobierno de la polis es hacerlos, ni más ni menos, felices.Carlos Legna Verna, [email protected]
