Jorge Luis Borges: 40 años de su partida El maestro siempre está…
Hay una maravillosa armonía entre la capacidad de metamorfosearse en algún otro ente y la capacidad de identificarse con alguien o algo. A la primera capacidad la llamaremos proteica y a la segunda, empática. Ahora bien, ¿quiénes tienen esa armonía?; los poetas la poseen.
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Entonces,¿Borges es proteico?, ¿Borges es empático? Claro que sí. No obstante, hay
que hacer notar que esas capacidades se refieren a Borges en tanto poeta. Corresponde
insistir en lo de “en tanto poeta”; dicho de otra manera, es valioso lo que la Literatura ha
revelado mediante Borges; sin importar que él haya sido antiperonista o
antifútbol.Interesa, literariamente, su obra en sí misma. Pero…
Se sabe que, muchas veces, las opiniones y/o las actitudes de los escritores condicionan
la lectura de sus creaciones, lo cual es una verdadera pena. Que Borges haya dicho, con
hiperbólica ironía, que “(…) yo creo que el haber impuesto el fútbol en el mundo es el
peor crimen, el mayor crimen cometido por Inglaterra”, no es impedimento alguna para
que nos deleitemos con su obra, así uno sea fanático del fútbol.
Volvamos a lo anterior. Si un poeta es empático, se entiende sin mayor dificultad. En
cambio, lo de “proteico” requiere de una aclaración, al menos en su aspecto esencial.
El adjetivo “proteico” alude a Proteo, dios de la mitología clásica que tenía el poder de
mostrar lo desconocido y el porvenir. No obstante, para que lo hiciera, había que
forzarlo y el dios se defendía metamorfoseándose en algún animal, en algún elemento -
como el agua, por ejemplo-, en un árbol… Si se lo vencía, el dios revelaba lo que sabía.
Aquí lo que nos interesa es la aptitud de cambiar de forma.
Lo empático y lo proteico es, por ejemplo,en Borges, lo que ha dado origen a
espléndidos versos como éstos: “Furtivo y gris en la penumbra última, / va dejando sus
rastros en la margen / de este río sin nombre que ha saciado / la sed de su garganta y
cuyas aguas / no repiten estrellas. (…)”. Forman parte del poema “Un Lobo” (es un
poema que hay que leer completo); Borges, Poeta, tiene la empatía para identificarse
con un lobo y, a continuación, su condición proteica lo hace ser el lobo, nada más y
nada menos.
Puede decirse lo mismo, si se considera alguna otra obra suya, tal como ser el
mismísimo Martín Fierro, de cara a su propia muerte, en el cuento “El fin”; ser una
adolescente vengadora y asesina, en el cuento “Emma Zunz”; ser un tenebroso genocida
nazi,en el cuento “Deutsches Requiem”; ser espadas como Gram, Durendal, Joyeuse o
Excalibur, en el poema “Espadas”; ser un campo en el atardecer, en el poema “Campos
Atardecidos”; ser un gato en el poema “Beppo”; ser un amante que trasciende el tiempo
y percibe la esencia prístina de su amada, en el poema “Amorosa Anticipación”; incluso
ser otro poeta que asume su condición de tal, en el poema “Robert Browning resuelve
ser poeta”; ser el misterioso alquimista Paracelso, en el cuento “La rosa de
Paracelso”…
En un nuevo aniversario de su fallecimiento, a manera de conmemoración, lo que vale
es entender que su obra es permanente; obra que es para leer y entender, como la de
todo poeta que sea concebido como tal. Es ridiculez supina considerar a autores como
Borges desde el punto de vista de una chismografía basada sobre cuestiones personales.
Todos los que se dedican a perorar sobre Borges, ¿han hecho una amplia e inteligente
lectura de su obra?
Cuarenta años del fallecimiento de Borges… ¿Le habrían importado a él todas las
conmemoraciones y celebraciones en su honor? Imposible responder con certeza; pero
es probable que lo tomara con una actitud risueña: se dice que cuando fallece doña
Leonor, la mamá de Borges, una amiga de la familia le comenta a Borges que es una
pena que doña Leonor muriese sólo meses antes de cumplir cien años; a lo que el poeta
respondió: “¡Pero,caramba, veo que usted sigue siendo fanática del sistema métrico
decimal!”. Borges en tanto humorista es algo poco tenido en cuenta, lamentablemente.
Gracias, maestro; usted se queda para siempre con nosotros.