Pedro Brassesco/Conferencia Episcopal
“La droga es un problema, pero nos movemos entre la indiferencia y la impotencia”
SEGUNDA SECCIÓN dialogó con el Subsecretario Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Argentina y Vicario Parroquial de San José, Pedro Brassesco, acerca del flagelo de la droga y el avance del narcotráfico.
Desde un tiempo a esta parte, se ha venido observando -en la zona- una creciente intervención policial en el decomiso y secuestro de estupefacientes. Los casos de consumo y comercialización van crecido en forma paralela y, desde la Iglesia salen a advertir y promover acciones para combatir la droga y, la defensa y contención de los sectores adolescentes más vulnerables.-Hace unos días atrás, la Iglesia advirtió que es "alarmante" el crecimiento del narcotráfico en la Argentina. ¿Cómo reaccionar desde la sociedad ante esa postura tan contundente?Creo que todos sabemos que la droga es un problema entre nosotros, pero nos movemos entre la indiferencia y la impotencia. Por un lado pensamos que el problema es sólo el consumo, entonces, mientras no afecte a uno de los míos, no me involucro demasiado. Y cuando nos toca, no sabemos bien qué hacer. Pero el tema de la droga va más allá del consumo y es lo que alertan los obispos. El narcotráfico va minando la sociedad de violencia y muerte que, generalmente, afecta a los más débiles. Lo que pasa es que como sociedad a veces esperamos que sean otros los que hagan, los que se ocupen, y no siempre asumimos nuestro papel como ciudadanos ejerciendo nuestra posibilidad de participación activa. Especialmente en las instancias intermedias que significan las organizaciones sociales, ONG, movimientos, instituciones, etc.-La Iglesia está inquieta por el avance del narcotráfico en la Argentina; ¿a nivel regional se analiza esa situación y los pasos a dar en pos de contener?Si, los obispos están insistiendo mucho en la organización de la pastoral de adicciones, que va más allá de la droga, pero que tiene uno de los ejes puesto en la prevención. A veces cuesta encontrar eco en las parroquias o personas que se involucren. Hay gente que expresa su deseo de dar una mano pero cuesta articular, tal vez por deficiencia nuestra. Lo que está claro es que a esto hay que trabajarlo integralmente con otras áreas: lo social, cultural, deportivo, etc. En varios lugares de la diócesis se están abriendo lugares de contención al estilo de los "Hogares de Cristo" que funcionan en las villas en Bs. As. y que brindan un espacio que apunta a la prevención y a la vinculación. En la provincia, la Iglesia está abriendo una casa de recuperación de adictos en Concordia. Los grupos de narcóticos anónimos son experiencias que también están ayudando mucho. Da la sensación que la tarea es inmensa, pero se buscan dar pasos concretos aunque no se pueda responder toda la demanda.Lea más en la edición impresa en papel
