La economía argentina en la que viviremos en 2015
Ya estamos ante el fin del año 2014 y el inicio del nuevo y es útil, para todos, que tengamos un panorama sobre cómo será la economía argentina durante el próximo año. Decimos que es útil para todos, seamos empresarios, obreros, en fin cualquiera sea nuestra actividad, porque nos informa sobre como será el medio –en sus aspectos económicos- en el que viviremos en el próximo futuro. Y, obviamente, esto nos ayuda a mejorar nuestras decisiones y a prever cómo será nuestro futuro en relación con la economía. Describiremos entonces ese escenario en el cual actuaremos. Nos concentramos en las tendencias, en los grandes perfiles, sin proporcionar muchos datos, los que pondremos entre paréntesis por si algún lector desea consultarlos; con la misma intención escribiremos también entre paréntesis algunos conceptos técnicos, los que el lector puede pasar por alto si así lo desea.
Al inicio de este artículo -y así será en los siguientes- hemos puesto nuestro e-mail, por si algún apreciado lector desea que le demos más información sobre las fuentes estadísticas utilizadas o en relación con otras precisiones: con gusto le haremos llegar la información que requiera. Somos también receptivos a cualquier comentario o crítica fundada. Entremos ahora en materia.Lamentablemente, la economía argentina se encuentra en una fase recesiva: en palabras no técnicas, se está achicando. Se estima que el crecimiento del PIB (que es una de las maneras de medir la actividad económica) será negativo este año y el que viene (-1.5% en 2014y -0.2% durante 2015 respectivamente). La otra cara de la moneda del PIB son los ingresos. Por lo que si el PIB se achica también se encoge la masa de ingresos que recibe la población. Están contribuyendo a esta reducción de la actividad económica el menor dinamismo de Brasil (que está creciendo a tasas bajas) y de China y la caída del precio de la soja, que afectan al valor nuestras exportaciones, la escasez de divisas (los lectores conocen los problemas para conseguir dólares) y las trabas a las importaciones. Una parte importante de estas última está constituida por equipos y otros materiales para la actividad de las empresas y, obviamente, las dificultades para obtenerlos dificulta sus actividades. Contribuyen también a desalentar el dinamismo de la economía los controles de precios: hay experiencias en varias partes del mundo que ponen en evidencia que, tarde o temprano, ellos desalientan la producción. Ustedes comprenderán, estimados lectores, por qué esto es así. Hemos leído recientemente que el gobierno establecería un aumento de "precios cuidados" en algunos sectores que rondarían entre el 5-7%. Ahora bien, si la inflación es del orden del 30% esto significa que los costes de los empresarios sujetos a "precios cuidados" subirían aproximadamente en este mismo porcentaje (30%) pero no podrían aumentar los precios de sus productos en más de un 5-7%: se reducirían por tanto sus ganancias e incluso podrían tener pérdidas; por lo que tenderían a invertir en otros sectores...o en el exterior o a desaparecer del mercado. Por ello, los controles de precios pueden ser convenientes en algunas situaciones con especiales características y a corto plazo; pero no sirven como medida permanente.Continuará la escasez de dólares. Los mercados financieros internacionales están cerrados para Argentina, debido a la falta de acuerdo entre el gobierno y los holdouts (los acreedores denominados "buitres"), por lo que la única manera de obtener moneda extranjera (divisas) es mediante el comercio exterior de bienes y servicios y los movimientos financieros. En un contexto en que la caída del precio de la soja reduce la entrada de dólares y en el que se incrementan las expectativas de devaluación que postergan las exportaciones, es previsible que la escasez de dólares se mantenga durante el futuro próximo (se estima que la Balanza en Cuenta Corriente terminará negativa durante este año y será también negativa durante el próximo). Se comprende entonces por qué las reservas de divisas del Banco Central han estado reduciéndose.Tendremos entonces un decrecimiento de la actividad económica y problemas en el denominado "Sector Externo" de la economía, lo que significa que los ciudadanos tendrán dificultades para conseguir dólares, los que se irán encareciendo.Una consecuencia directa de la reducción de la actividad económica será el aumento de los problemas para conseguir trabajo, por lo que se prevé que aumentará la tasa de desempleo. que, según algunos datos recientes es una de las más altas de América Latina.¿Qué pasará con la inflación? Se estima que la de este año terminará siendo del orden del 30% y que será similar durante el próximo. Es decir que nos desenvolveremos en un contexto de alta inflación. En general, cuando ésta es alta, se produce una redistribución negativa del ingreso en contra de los asalariados, porque el ajuste de los salarios normalmente se produce con retraso en relación con el aumento de los precios. Esto, combinado con el aumento del paro probablemente conllevará una reducción de la masa salarial, lo que es a la vez un factor que impulsa la recesión, porque afecta negativamente a la demanda.Al comienzo habíamos dicho que la reducción del PIB implicaba la reducción del total de ingresos de los ciudadanos. Pero, debido a este efecto de la alta tasa de inflación, sus bolsillos no serán afectados de la misma manera: algunos perderán más que otros. E, incluso, algunos probablemente tendrán sus bolsillos más llenos. Se ha observado durante la crisis mundial que nos afecta desde hace unos años que en varios países ha aumentado fuertemente la distribución desigual de los ingresos: los ricos tienen más altos ingresos y los pobres menores (España es un ejemplo de esto, malo por cierto). Esto nos lleva a una de las características del capitalismo actual, en el cual está inserta Argentina: si los países no ponen en práctica medidas específicas para lograr una más justa distribución del ingreso y de la riqueza, el funcionamiento normal de los mercados conduce a que ellos sean apropiados por unos pocos. Hay varios estudios sobre este tema, que merece otro artículo. Me permito recomendar al lector que desee profundizar sobre esta cuestión un libro que está de moda y que demuestra por qué se está produciendo esta concentración del ingreso y de la riqueza: "El capital en el siglo XXI", del economista francés Thomas Piketty (está por publicarse la edición en castellano; el problema es que tiene casi 1000 páginas!) ¿Qué factor impulsa la inflación? se preguntará nuestro apreciado lector. El "malo de la película" es el déficit fiscal y su forma de financiarlo. Durante los últimos años el sector público tiene un déficit importante (del orden del 3% del PIB en 2014 y se prevé uno similar para 2015) que se financia con emisión monetaria. En términos menos técnicos, esto significa que el sector público gasta más de lo que ingresa y la diferencia, o sea el déficit, se compensa con pesos que le da el Banco Central al gobierno, que gasta estos pesos y así engrosa el circulante. Al haber más pesos en circulación en un contexto en el que hay menos bienes, debido a la recesión, aumentan los precios (los economistas recordarán la "teoría cuantitativa de la moneda", pero no es necesario recurrir a ella, la intuición nos dice que si hay más dinero en circulación y la cantidad de bienes no ha aumentado en la misma proporción habrá presiones inflacionarias).Finalmente, para terminar, veamos algunos riesgos, según el estudio "Tendencias Latinoamericanas" del CESLA (Centro de Estudios Latinoamericanos, que es una red de investigadores). Los principales, "riesgos altos" detectados en el informe con fecha de cierre 24 de octubre de 2014) son los siguientes: hay riesgo de Inestabilidad Cambiaria, en un contexto en que las expectativas de devaluación crecen, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el del mercado no regulado (el "blue") aumenta; hay también Riesgo soberano, debido a que el litigio por la deuda externa y la negativa para iniciar un proceso negociador por parte del gobierno argentino incrementan el riesgo de nuevos episodios de "default"; y también es elevado el riesgo en relación con la Financiación del Sector Público, en la medida en que la desaceleración en la recaudación, como consecuencia de una menor actividad, no se está viendo acompañada de mayor prudencia fiscal, la previsión de déficit público empeora hasta el 3% en [email protected] Legna VernaDiciembre de 2014
