La Madre, la paz, el tiempo
Dios que había creado a la mujer junto con el varón, quiso estar “en ella” durante nueve meses en la Persona de su Hijo. Dios hizo la experiencia que hacemos todos: la de habitar en un vientre materno durante ese tiempo.
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El misterio de la Navidad, tan masculino en el Niño Dios el 25 de diciembre tiene su rostro muy femenino en María el 1° de enero porque ocho días después de Navidad celebramos a María en cuanto Madre de Dios.El nuevo Adán que hemos celebrado el 25 de diciembre tiene muy cerca a la nueva Eva a quien celebramos este 1° de enero.Decía cantando Cesáreo Gabarain: "Quien hizo las estrellas te vino a mendigar /tu carne y tu latido de mujer. /El Dios omnipotente no quiso renunciar /al gozo de acunarse en tu querer".El 25 de diciembre hemos contemplado especialmente al Hijo de Dios, el 1° de enero vemos a la Madre de Dios.Mucho ha cambiado en nuestra sociedad moderna y pos moderna la imagen de la mujer: no cambiará jamás el icono de la Nueva Mujer, María de Nazaret. Toda servidora de Dios y por eso toda servidora de los hombres.El 1° de enero celebraremos además la jornada mundial de la paz bajo el lema propuesto por el papa Francisco: "Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz".Dice el papa en su mensaje: "Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y en mi oración. De entre ellos quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados. Estos últimos, como afirmó mi querido predecesor Benedicto XVI, "son hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz". Para encontrarlo, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas a través de un viaje que, en la mayoría de los casos, es largo y peligroso; están dispuestos a soportar el cansancio y el sufrimiento, a afrontar las alambradas y los muros que se alzan para alejarlos de su destino.Con espíritu de misericordia, abrazamos a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental" agrega el Sucesor de Pedro.Comenzar un nuevo año no será meramente cambiar el almanaque, será percibir la sucesión del ayer, el hoy y el mañana como un sendero marcado-para los cristianos- por un "relato" salvífico: el Hijo de Dios que estaba en la eternidad entró en el tiempo para que nosotros que estamos en el tiempo entremos en la eternidad.Los momentos no son "puntos inconexos" son parte de una historia de salvación que incluye nuestra fragilidad, que ofrece gracias siempre nuevas e interpela nuestra libertad.
