La omnipresencia de la pérdida: “Kafka y la muñeca viajera”
La Dra. May Benatar, en un interesante artículo publicado en Scientific America, ahonda en los beneficios para la salud que tiene la construcción de nuestras propias historias personales, capaces de liberarnos de imágenes mentales represoras o de definiciones que coartan la expresión de nuestra totalidad de ser.
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Considera que el poder de la narrativa en la sociedad, como un sueño colectivo, o en la persona, como un mito privado, se refleja en la salud humana y nos muestra que el mundo está hecho de lenguaje y que con lenguaje lo podemos transformar. La obra "Kafka y la muñeca viajera" de Jordi Sierra i Fabra, es llevada a sus consultas como un ejemplo de su teoría. La obra de Jordi Sierra i Fabra es muy tierna y nos lleva a la reflexión; les sugiero que la lean.Una muñeca muy famosaPor Graciela Saavedra Nunca sabremos bien el origen de la muñeca, ni su marca, ni todas esas cuestiones que parecen tan importantes, lo que sabemos es que era importante para esa niña y que, gracias a conocer por casualidad a Kafka, comenzó a estar en boca de todos. Muchos escritores como César Aira, Tomás Eloy Martinez (argentinos) o Paul Auster (estadounidense), mencionan a la dichosa muñeca en varias ocasiones. Se trata de la obra publicada por Editorial Siruela bajo el título de "Kafka y la muñeca viajera". Un libro escrito por Jordi Sierra i Fabra, que ha sido ilustrado por Pep Montserrat. Es una obra de ficción que recorre esa tierna historia de encuentros y cartas. El nombre de la protagonista es Elsie.Sinopsis del cuento "Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. La niña lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca. Ayudó a la niña a buscar la muñeca, aunque no tuvieron éxito. Quedaron al día siguiente para seguir buscándola. Como no la habían encontrado, Kafka inventó ser cartero de muñecas y le entregó una carta "escrita" por la muñeca donde le decía a la niña que no llorase su ausencia, que había salido de viaje a ver mundo: - "Te escribiré mis aventuras." - concluía la carta. Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía las cartas que escribía de aventuras imaginarias de la muñeca. La niña quedaba así consolada. Kafka se puso enfermo y tuvieron que poner fin a sus encuentros. Le regaló una muñeca con una carta. La muñeca obviamente era diferente que la muñeca original. La carta explicaba que los viajes la habían cambiado. Años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca que decía: - "Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente."Jordi Sierra i Fabra: Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947), es uno de los autores más editados y leídos en lengua española, tanto por la innovación de sus propuestas literarias como por la enorme capacidad de sorprendernos con sus tramas y desenlaces. Su obra abarca todos los géneros y es uno de los escritores de lectura obligada en escuelas de España y Latinoamérica, campo en el que es un verdadero experto y un gran comunicador. Galardonado con casi veinte premios literarios, su narrativa aborda el compromiso de contar lo que ve y lo que siente a través de sus constantes viajes por todo el mundo, fuente que le nutre de toda la energía que transmite a través de sus personajes y sus novelas. La calidad de su obra, con más de 300 títulos, con más de 10 millones de libros vendidos y publicados en castellano y catalán, traducidos al gallego, euskera, inglés, francés, italiano, chino, alemán, brasileño, entre otros, ha sido reconocida en innumerables ocasiones con premios como el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2007. Toda su obra, como su vida profesional, tiene un punto en común: el conocimiento que tiene de sus lectores."Soy de los que piensa que una novela, un relato, o lo que sea, depende del final para poder ser bueno del todo o no. Hay gente que escribe maravillosamente, pero no sabe resolver un final con eficacia. Yo no sería de este tipo. Yo quería que el lector, en el último capítulo, en la última página, en la última línea, soltara un taco y quedara impresionado. Y todavía mejor si había dos o tres finales, porque entonces el efecto era total. En una novela no aparece el beso con música que sube de volumen, sino silencio, soledad, el lector y esta última página". Jordi Sierra i Fabra, Yo. 2008.
