J. Bello, encargado del reloj y de las campanas
“La parroquia san Antonio es como mi segunda casa”
Segunda Sección se interesó por la tarea que lleva a cabo en la parroquia san Antonio el joven Javier Bello, atender el funcionamiento del reloj y de las campanas. Conversamos con él, a quien conocemos desde niño, ya que siempre fue acólito y desde el principio se interesó por conocer, ornamentar y reparar, dentro de sus posibilidades, distintos lugares y objetos del templo.
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"Desde el año 2066 estoy participando y colaborando en la parroquia, primero como acólito, función que sigo desempeñando los fines de semana. Hasta que comencé a trabajar en una empresa, estaba casi todo el día acá, puedo decir que es mi segundo hogar. Conozco todo, desde el sótano, hasta el reloj", comienza diciendo Javier Bello. Luego prosigue: "Me gusta mucho este lugar, pero igual nunca se termina de conocer. Ahora hago lo que se necesite, desde reparar algunos objetos a ornamentar el altar, según la solemnidad"."El reloj tiene 142 años, de acuerdo con el contrato, es del 1° de agosto de 1876; es de origen francés"Le preguntamos por el antiguo y maravilloso reloj: "Luis De Zan, empleado municipal, fue el encargado del reloj durante por más de 30 años; la Municipalidad lo puso en ese puesto ya que este reloj es municipal. Siempre tuve curiosidad por verlo de cerca, así que Luis De Zan me llevaba cuando necesitaba reparación o cuerda, como también al campanario. Al padre Isidro le daba miedo que subiera tan alto, pero ya soy mayor de edad y lo puedo hacer, como por ejemplo limpiarlo, mantenerlo, lubricarlo". Más adelante nos comenta: "Con Luis hemos hecho muchos arreglos, entre esos, le cambiamos una cuerda de acero, un cable de 30 meros. El reloj tiene 142 años, de acuerdo con el contrato, es del 1° de agosto de 1876; es de origen francés. Me gustaría encontrar las actas para saber un poco más sobre este patrimonio que primero fue instalado en la Jefatura".Más adelante J. Bello nos habla de la reparación que le realizó un relojero de nuestra ciudad: "En el año 2003, el señor Chessini, le hizo una reparación importante. Le habían puesto mucho peso de cemento para que siguiera andando, pero estaban muy gastadas varias piezas. Lo arregló, le sacó peso para que no se gastara tanto la máquina, reparó la rueda de escape, el áncora, poniéndolo luego en marcha. También le hizo una buena caja de madera con vidrios para resguardarlo de las palomas y toda la suciedad que entraba. Ahora me preocupa el estado de los cuadrantes que necesitan repararlos o cambiarlos lo antes posible. Este reloj es muy similar al de la catedral de Gualeguaychú, con la diferencia de que ese es carrillón, toca cada 15 minutos".Le preguntamos cuál es la rutina con el reloj: "La parte sonería de las campanadas dura diez días y la de la marcha dura ocho días. Una vez a la semana hay que darle cuerda; si en ese plazo no se le da cuerda, la pesa toca el piso del campanario y se para. A esa tarea la hago yo; subo los domingos al mediodía"."Son cuatro campanas a concierto que se trajeron en el 1900; cada una tiene una nota asignada"Más adelante Javier nos comenta del campanario: "También me ocupo de las campanas; la parte de mantenimiento de los cables de acero cuando se cortan ya que las usamos bastante. Son cuatro campanas a concierto que se trajeron en el 1900; cada una tiene una nota asignada. La mayor pesa 600 kilos, dedicada a San Antonio, nuestro santo patrono; está en la nota Fa; la mediana grande pesa 400 kg., dedicada al Sagrado Corazón, está en la nota Sol; la mediana chica pesa 300 kg., dedicada a San Miguel Arcángel, es la que más se usa, y está en la nota La, y la campana chiquita, de 150 kg., dedicada a Santa Rosa de Lima, está en la nota Do. Ahora se toca desde abajo; hace 20 años atrás se tocaban desde arriba; solamente la mediana chica y la chica tenían cables para hacerlas sonar desde el patio".Luego Javier nos da más detalles muy interesantes: "Originalmente estas campanas eran a vuelo, ahora están fijas lo que las está afectando por la fuerza del golpe; suenan bien, pero tienen pequeñas fisuras. Para mantenerlas un poco lo que hago es engrasar tuercas y tornillos. Cabe destacar que ya tiene 118 años"."Los domingos al mediodía hago sonar tres campanas: la mediana chica, tres campanadas, la mediana grande, tres campanadas, la mayor, igual número y el repique del Gloria", nos dice con mucha emoción, para luego agregar: "Ese toque es el Ángelus que en muchas partes también se escucha al atardecer. Para las solemnidades se hacen sonar más; este año lo hicimos también a las tres de la tarde, un día antes de la votación por la despenalización del aborto en el Senado, pidiendo por la vida; tocamos durante cuatro minutos. No sé si la sociedad valora realmente el significado del sonar de las campanas; me animaría a decir que en Argentina no le dan mucha importancia. También se usan cuando ocurre algo especial, como la elección de un nuevo Papa, o peligro, o despedida de una persona. Yo siento un cariño, un afecto especial, como escuchar la voz de Dios; me sensibiliza mucho".Para finalizar, Javier Bello nos dice: "Colaboro en todo lo que necesite el templo; siempre surge algo para arreglar o se presentan ideas nuevas que ponemos a prueba. Me siento muy bien en este lugar, sólo que me gustaría que la gente, las instituciones se interesen por el mantenimiento de este patrimonio tan especial para los católicos y para todo Gualeguay, ya que es un punto de atracción para quienes nos visitan por su grandeza, por su estilo, por la belleza de su interior".
