La Seño Patri, una maestra con corazón de tiza
Elsa Patricia Mansilla, ejerció la docencia durante 31 años y 9 meses, se recibió en la Escuela Normal y hoy está felizmente jubilada. Nos contó sus inicios como maestra, los momentos felices y también los más duros, un ejemplo de amor por la profesión.
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¿Dónde comenzaste tu carrera?Comencé en la ciudad de Campana, en la Esc. Otamendi, en Campana recorrí varias, trabajaba a la mañana, a la tarde, en la escuela de verano, después nos fuimos a Mar del Plata, también recorrí varias escuelas y después, trabajé en Irazusta, empecé como preceptora en la escuela secundaria que iniciaba ese año, y después en el colegio de las hermanas de Larroque. El 29 de abril de 1984 me vine a Gualeguay a una suplencia en la Esc. N° 1, y en mayo de ese año titularizo en la Esc. Antonio Ruiz Falucho, que es donde hice prácticamente toda mi carrera docente.¿Qué momentos felices recordas?Uff. Un montón. Creo que el objetivo cumplido, a largo plazo fue el viaje a Temaikén, realizar un viaje con los chicos, un lugar que para mucho de ellos era imposible ir, cumplirles ese sueño nos llevó un año, fue un trabajo duro, con todo el equipo, tanto madres, padres, docentes y alumnos. A costa de rifas. Fue una colaboración de todo el mundo. En el 2015 viajaron todos los cursos, desde el jardín hasta 6° grado. Esas caritas no te las olvidas más.¿Cómo son los niños y niñas de la Escuela Falucho?Es una escuela alejada del radio urbano, pertenece a la segunda sección chacras, mucho de los alumnos son de escasos recursos, muy pocos pueden acceder a viajes o conocimientos de este tipo, por eso cuando lo planteé todo el mundo se asustó, pero con trabajo, esfuerzo y tirando para lo mismo se logró el viaje.¿Qué otros recuerdos tenes?Miles. El solo hecho de llegar a la escuela, que te reciban con un beso, un abrazo, una caricia (lágrimas). Mucho sacrificio, los caminos, la lluvia entorpecía mucho la tarea, el llevar los chicos a la escuela costaba, la mayoría vive lejos, atrás del frigorífico, zonas alejadas, pero ellos siempre estaban, siempre algún niño había. Pero bueno, uno sabe que si vas a esas escuelas, te podes encontrar con esos inconvenientes. Tenes que encontrar la manera de salvarlos, son piedritas que hay que correr, porque es lo que vos elegiste. Estas para ellos y trabajas por ellos.¿Qué ofrece la escuela?La escuela ofrece copa de leche y comedor. Estuvo el Centro de actividades infantiles (CAI), que da la jornada para los alumnos que quisieran ir, había talleres y apoyo escolar, a partir del año pasado pasó a ser escuela NINA, es decir que 4°, 5° y 6° grado tienen jornada extendida hasta las 16 horas. Ha crecido muchísimo la matrícula, se han creado nuevas secciones. Cuando terminé había más o menos 250 chicos. A raíz de que se han construido muchos barrios alrededor, y al no contar con un medio de transporte, porque en ese momento estaba el colectivo verde, que los llevaba y no está más, si no tienen movilidad propia, es muy difícil llegar a las escuelas, la 4, la 8, la 2, que eran las escuelas adonde iban.¿Qué obras se hicieron durante tu gestión en la escuela?Hubo idas y vueltas, pero finalmente la ampliación de aulas y los baños se llegaron a concretar. Quedó inconcluso el playón, si bien estaba todo programado, no lo hicieron, tampoco el cerco de toda la escuela, porque es el pasadizo de todo el mundo 'cortamos camino' por la escuela. Los chicos hoy no tienen espacio para hacer educación física.¿La secundaria dónde la hacen los chicos?En el puerto, en la 122, técnica 1 y 2 y en el bachillerato agrotécnica; por lo general les gustan las escuelas técnicas, por los talleres, ellos andan continuamente con animales, les gustan esas escuelas.¿Los momentos más duros que tuviste que pasar?Que nos hayan robado, porque muchas cosas que se llevaron era el esfuerzo de todos, y después la muerte de 4 alumnos, en distintas circunstancias fallecieron, fueron golpes muy duros. Allá no es un número, todos conocemos la historia de los chicos, es muy difícil no saber lo mínimo de cada uno, la familia, nosotros éramos de mucho andar, de recorrer los hogares para saber porque no iban, si estaban enfermos ver si necesitaban alguna ayuda. Si necesitan conversar con vos, una les brinda ese espacio, porque si te preguntan es porque necesitan una respuesta.¿Coordinaban con los organismos de niñez?Poco, trabajamos muy solos. Por ahí contábamos con ayuda del SAIE pero la mayoría de las cosas los resolvíamos adentro, teníamos el apoyo de la Maestra Orientadora Integradora (MOI), era mirarnos y saber qué íbamos a hacer, ya teníamos nuestros códigos y señales, después por supuesto con el grupo de docentes.¿Qué rescatas de la tarea docente?En un momento cuando comencé a estudiar, lo mío era la educación física, pero bueno, me llevaba todo el día y yo tenía que trabajar entonces una vez que empecé a estudiar le fui tomando el gusto. Hoy si tuviera que elegir lo elijo de nuevo, porque amo a los chicos, me encanta la escuela y el grupo de docente es espectacular y eso es hermoso. Ir a trabajar a un lugar que a vos te gusta, llevarte bien con todos, hacer que todos se sientan bien.¿Hoy, jubilada, como te sentís?Feliz. Quiero desearles a todas mis compañeras, que han trabajado conmigo, un lindo día del maestro, que sigan luchando por los chicos, si queremos cambiar todo lo que está pasando, debemos trabajar mucho con ellos. Mil gracias.
