La tropa de Dn. “ Racho”
La cría de ganado y su venta era el ramo principal en el comercio de este país. Por otros tiempos, era el trabajo que daba mayores beneficios y el que se manejaba con menos dificultades.-
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Por los pagos del Octavo Distrito Dpto. Gualeguay, cincuenta años atrás, existía un estanciero apodado RACHO. Su personalidad era la del prototipo de un administrador y organizador inteligente que no descuidaba absolutamente ningún detalle por pequeño e intrascendente que él sea para llevar adelante un cometido de ganadería, de tal modo se creó el prestigio de estanciero excelso, no solo por sus conocimientos en la materia sino también eficiente patrón para con el personal, manejándolo con vigor y justicia para con los suyos al igual con las de estancias vecinas.-Por los años 1960 llegó hasta la provincia de Formosa donde oficializó un negocio por la compra de tres mil vacas que tenían garantía de preñez. Por aquellos tiempos no existía el transporte por camiones, todo se hacía por arreo con troperos, que era un oficio de hombres del campo para el campo. Se inició la marcha en los primeros días de abril. El ganado, a la caída de la tarde, se lo rondaba toda la noche, el amanecer, se lo dejaba ir hasta la aguada más próxima, teniendo la precaución de acollarar al puntero, que era el animal mas porfiado por volver a su querencia. Con anímales mansos o con bueyes en tres o cuatro meses se conseguía domesticarlos. La noche anterior se procedía a atar a los caballos para que estuvieran más livianos al día siguiente y al mismo tiempo para evitar que el boyero, que era el muchachito encargado de recoger la tropilla a la madrugada, no pudiera hallarla a causa de la neblina.Al cantar los gallos cerca de la una de la madrugada había que abandonar los recados tendidos cerca del fogón, entonces para no salir venados, es decir en ayunas, había que apurarse a fin de tener tiempo de tumbear y tomar algún cimarrón "pa calentar las tripas". Se dormía vestido, únicamente al levantarse había que calzarse las botas, arreglarse el pañuelo en el cuello y colocarse el sombrero. Se escuchaban entonces enmarcados por el silencio de la noche cantares de cencerros, de espuelas y de frenos. Para esta ocasión, Don RACHO" había contratado treinta troperos, la mayoría entrerrianos, y su capataz que era oriundo de Gualeguay. En el grupo venía un tropero de la localidad de Gualeguaychú apodado "Juanote" de apellido Busto que con su edad avanzada todavía marchaba al lado de lo más jóvenes y a la hora de ensillar y de apretar la cincha , sin que lo vieran sus compañeros, con su chaira, lo punteaba a su montado en la panza, él decía "quieto pingo viejo de m..", y decía que con sus ochenta años todavía domaba. El caballo tenía como treinta años de edad; a la tropa la venia acompañando los carros que traían diferentes indumentarias de trabajo, de vestir, comida, abrigos y otros carros, subían a los terneros que empezaban a parir la vacas. Así fueron transcurriendo los meses, cruzaron el rio Paraná con baquianos.-Al llegar a su provincia tan añorada, más precisamente en San José de Feliciano, la mayoría de las vacas habían parido y los terneros ya estaban grandes, entonces decidió realizar una Yerra, o sea la marcación de los vacunos y yeguarizos, dado que traía cinco tropillas y nacían los potrillos en el camino. Fue un acontecimiento que conmovió a todos los paisanos de alrededor dado que cada estancia se arrimó al trabajo y fiesta para verificar que lo que se marcaba era de propiedad de don RACHO, yerras de convite, hoy por completo olvidadas. La yerra duro dos meses y en el transcurso de la misma se cortaron treinta lazos, los que se arreglaban mientras descansaban en los fogones. Había lazos de doce, ocho brazadas y de diez brazadas, los de doce brazadas, eran para los más baquianos dado que había que enlazar o pialar lejos. Había lazos gruesos y finos, los últimos terneros de la yerra estaban bastantes ariscos para lo cual había algunos paisanos que en la argolla del lazo le agregaban unas argollitas chiquitas por lo que al revolearlo hacía ruido y el ternero por curiosidad levantaba la cabeza, de esa manera podía ser enlazado. El mejor cuero para hacer lazos era del vacuno raza Shorthorn y del Texas longhorn. El vacuno que no servía para sacar cuero, para hacer lazos, era el Aberdeen Angus. Ya todo preparado comenzaba la acción de los enlazadores que iban arrastrando a los terneros hasta el fogón, se los marcaba con el hierro caliente al grito de: "Apriete que va la marca", además se lo señalaba y si eran machos se los convertía en novillos y, si alguno pintaba para bueno, se lo dejaba para toro. Al calor del rescoldo del fogón había siempre unas cuantas pavas listas en todo momento para cebar los amargos y se aprovechaba también para asar los despojos que resultaban achuras muy codiciadas por la paisanada.- Llevó aproximadamente siete meses a tropa llegar a los pagos de Gualeguay. Para eso había arrendado un campo ubicado en las islas de Victoria llamado" las Bateas", cerca de los tiestos chicos y tiestos grandes, a la margen del arroyo San Lorenzo, entro la hacienda su capataz Primo Velázquez, a estos campos bajos pero se encontró que estaban usurpados por otro paisano de apellido Martínez. Luego de una discusión, se enfrentan a los tiros y a puñaladas limpias. Velázquez, con su revólver, no le podía acertar los primeros tiros mientras Martínez, los tajeaba por todo el cuerpo, sin acertarle una puñalada final hasta que Velázquez logra darle un tiro certero, lo que le ocasiono la muerte a Martínez. Un vecino pudo observar el desenlace de este triste episodio y avisó a Gualeguay, llegando unas horas más tarde, un avión que bajo en un albardón y se llevó el cuerpo de Martínez y al malherido Velázquez.-Este arreo, con tantas historias y anécdotas lindas terminó con un final inesperado y triste. El verdadero gaucho es, en general, honrado y leal, fiel a sus amigos y a sus patrones, todo el que llega hasta la ranchada de un paisano queda impresionado por la franqueza y la dignidad con que el dueño de casa recibe al huésped desconocido.-TUPAC
