Stefanía Ferrando
Las rampas, una ayuda si todos tomaran conciencia de su objetivo
Segunda Sección estuvo conversando con Stefanía Ferrando, una jovencita de 21 años con problemas de motricidad, que nos hace reflexionar acerca de las falencias que tiene la sociedad y la ciudad para contribuir a la calidad de vida de quienes tienen discapacidades como la que ella sobrelleva con mucha dignidad y altura.
Hay dificultades que podemos resolver con buena voluntadAntes de entrar a analizar la problemática, Stefanía nos comenta: "Mi problema es Atrofia Muscular Espinal, patología que lleva a que el músculo se vaya perdiendo la fuerza. Por esta razón es muy importante hacer gimnasia, rehabilitación, fortalecer los músculos, y que por supuesto lo hago siempre, ya sea con kinesiólogos, en natación con el equipo adaptado. Además estudiando Psicología Social a distancia, nos comenta con alegría y orgullo. "Ya me recibí de psicóloga social y ahora estoy estudiando la tecnicatura. Estudio en casa y mis padres me llevan a rendir a Buenos Aires. Espero terminar este año la tecnicatura para luego hacer una maestría. El título me habilita para trabajar en grupos con conflictos de relación, ya sea de familia, de trabajo, en las escuelas. También estudié inglés que me facilita mucho la comunicación y amplía mi formación, pero además me ha permitido tener alumnos particulares. Estudié en Artes Visuales una formación que tiene que ver con todo lo práctico y cuando tengo un tiempo libre me dedico al arte, ya que me gusta mucho dibujar y también la caligrafía."Entrando en la problemática que nos quiere plantear, Stefanía nos dice: "-No hay muchas rampas en las veredas de Gualeguay; sí se encuentran en las calles más transitadas. Esta carencia significa una dificultad para los que tenemos problemas motrices, a lo que se suma que muchas veces encontramos esas rampas obstruidas por autos, motos, o incluso atan bicicletas a los postes y eso nos dificulta pasar con la silla porque queda poco espacio. Considero que las personas que hacen esto no se dan cuenta de lo que significa para nosotros una rampa, continúa Stefanía, no sólo a los que andamos en sillas de ruedas, sino que son ancianos o para las madres que llevan cochecitos con su bebé. Pienso que no toman conciencia de que están perjudicando a alguien que necesita de esa ayuda."Stefanía nos marca un punto importante: "-Creo que debe existir un control de esta situación, pero lo más importante es la concientización de la gente, el respeto por el otro. Faltan muchas más rampas en las veredas, por lo que la mayoría de las veces me desplazo por la calle con el peligro que ello implica. Lo que hago para subir a algunas veredas es buscar la entrada de los garajes, agrega. Aparte, más allá de que tengo la ventaja de tener una silla con motor, siempre ando acompañada, porque las dificultades se presentan muy seguido. Mi mamá, algún familiar y mis amigos que son muchos y muy buenos me acompañan a todos lados, incluso a los lugares de diversión como el carnaval, las confitería, pero sola no puedo."Por otra parte plantea: -"Hay varias rampas que no están en condiciones, pero por lo menos existen y quizá a alguien se le ocurra arreglarlas antes que se deterioren más. En cuanto a las escuelas, hay algunas que todavía carecen de rampas o no tiene debidamente señalizado el lugar por donde podemos acceder con una silla de ruedas. Me ocurrió en las últimas elecciones, cuando fui a votar a la Escuela Castelli mis padres me tuvieron que alzar porque no había en el acceso principal, sino a la vuelta, por la entrada del Jardín de Infantes lo cual no estaba indicado.""-Yo sé que los que tenemos capacidades diferentes pasamos situaciones difíciles de resolver continúa Stefanía. "Hablo desde mi problema motriz y he pasado momentos muy feos, por ejemplo cuando iba a clases en el 4° piso del Complejo y el ascensor se rompía a mitad de camino, por lo que el resto de las escaleras me tenían que bajar alzada o con mi silla, que es muy práctica, me da bastante independencia, pero es muy pesada para levantarla. En muchos de los clubes también hay rampas y me parece muy bueno, pero sólo hasta acceder a la planta baja, y no en el caso que tenga piso superior."Le preguntamos si la gente se ofrece a colaborar: "-Generalmente me ayudan, se detienen y nos preguntan si necesitamos algo. Considero que los autos y motos tendrían que facilitarnos el paso, como a cualquier peatón; no quiero importunar a nadie, pero sí me gustaría que se tome más conciencia de las dificultades que puede tener el otro."Con respecto a sus pares nos dice: -"No conocía mucha gente que necesitara trasladarse en sillas de ruedas, pero cuando empecé pileta con el Equipo Adaptado me relacioné con muchos, me hice de amigos que tienen diferentes dificultades, y eso de estar en contacto con los pares nos lleva a compartir lo bueno, lo malo, tratar de resolver los problemas y de ayudarnos."Stefanía, con mucha humildad nos dice: "-No es que esté mal el trato hacia los que tenemos alguna discapacidad; considero que es un problema de educación. Con los chicos de mi edad o más chicos no hay problemas, tratan de ayudarnos, pero hay gente grande que se molesta si tienen que cedernos el paso en una cola del banco, por ejemplo.Recuerda Stefanía: "-Fui a hacer prácticas en una escuela primaria y fue muy linda la integración y el interés de los chicos por lo que me pasaba, o en qué podían ayudarme. Me hicieron sentir una más. Creo que la gente grande vive tan acelerada que un minuto que pierda en ayudar o ceder el paso le resulta un trastorno inmenso y eso se lo debe replantear por los semejantes y por ellos mismos."
