Liebre de marzo tiene casa propia
Segunda Sección dialogó con Gastón Díaz, flamante dueño de la sala de teatro sobre calle 25 de mayo, quién días pasados obtuvo la escritura del inmueble, conseguido gracias a un subsidio del Instituto Nacional del Teatro, la hipoteca fue firmada a favor del Instituto Nacional del Teatro, comprometiéndose a que el espacio funcione por 20 años como teatro.
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¿Qué sentís con semejante logro?GD: Alegría enorme, el fruto de muchos años de trabajo, algo que es personal y colectivo de toda la gente que trabaja en este lugar, Liebre no es sólo yo, sino un montón de gente, colaboradores que son amigos. Nos dedicamos todos a hacer los espectáculos, atendemos la barra, somos una especie de familia, mi vieja trabaja a la par mía, es bastante familiar.¿Qué brinda la sala actualmente?GD: Liebre da talleres de teatro, de yoga, acrobacia aérea en telas y restauración de muebles.¿Cómo surgió la idea de montar una sala de teatro?GD: En realidad yo trabajé durante muchos años en el Teatro Italia, y los últimos años el grupo de trabajo anhelaba tener un espacio propio, ansiando trabajar bajo nuestras propias condiciones y organizando el tiempo de la manera que nosotros quisiéramos.¿Cómo viviste el proceso?GD: Un poco se dio precipitadamente, y el resultado fue espectacular, fue algo que soñábamos pero pasó muy rápido. Yo alquilé en marzo de 2015 y en abril ya estábamos entrenando, las gradas, las luces, toda la gente que laburaba en el teatro puso el hombro, lijó, cortó madera, para que esa obra con la que inauguramos el lugar: "La enemiga del pueblo", esa primer instancia de tener nuestro lugar propio independiente, fue un sueño cumplido, y hoy ser propietario es la realización de una utopía.Liebre de marzo es hoy un referente cultural en la ciudad, ¿qué opinas sobre eso?GD: Liebre vino a ocupar un espacio que estaba vacío en la ciudad, porque hay otros lugares donde suceden cosas importantes pero no de la misma manera cómo suceden acá. Este espacio es más chico, es más íntimo, más familiar, más amigable, la gente que viene, los espectadores y elencos se sienten muy cómodos, hay algo de calidez y buena energía, que la gente te lo dice. El teatro independiente tiene su lugar, y también hacemos recitales de música.¿A quiénes querés agradecer?GD: A mi familia, a mi mamá, que es una piedra fundamentad de liebre, a todos mis amigos y colaboradores, los más cercanos: Bruno Carboni, Laura Lucca, Agustín Colli, Rubito Tessei Giuliano Benedetti, mi hermano Cristian Rodríguez, ellos se merecen una mención aparte. Todo esto fue posible gracias al aporte del Instituto Nacional del Teatro, a su Director Marcelo Allasino, fue un honor que conociera la sala, para él un agradecimiento.
