HISTORIAS BREVES
LOS DOCENTES, OH!!! LOS DOCENTES.
Estas columnas pretenden traer a la memoria recortes de archivos valiosos de nuestro pasado
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Hoy, no tanto por casualidad, se me ha ocurrido recordar a los docentes, maestros y profesores de estas y otras épocas. Alguien podrá preguntarme, ¿Fulgencio, por qué recordar a los maestros? La cosa no resulta tan difícil de contestar; primero porque creo que se lo merecen en mi opinión estrictamente personal, en segundo lugar porque nos lo recuerdan casi a diario los titulares de la prensa oral, escrita o televisiva, principalmente en esta época del comienzo de clases: "Los docentes marchan...", "Acuerdo docente...", " Las paritarias docentes... ", "Desacuerdo docente con..." etc. etc. Así podría seguir enumerando titulares llamativos que van dividiendo las opiniones populares, aun a aquellos que no conocen a fondo sus causas. Lo llamativo de la cosa es que; al parecer los docentes son los auténticos gladiadores que preparan a sus futuros enemigos para una lucha eterna. Primero, con empeño y cariño vuelcan sus esfuerzos para enseñarles a sus pequeños soldados a leer y escribir. Luego los educan y cultivan para la cultura del trabajo, la dignidad y los derechos. Los van formando para el trabajo digno o hasta capacitarlos para las más encumbradas funciones y en estas alturas los mareos les hacen olvidar a quienes les enseñaron en sus primeros pasos de su formación. Por ello sostengo que todos aquellos que tuvimos la oportunidad de pasar por sus aulas les debemos mucho a los docentes. Desde el presidente para abajo, ¡todos!. He aquí que; la palabra deuda queda circunscripta en la motivación de estos recuerdos, pero el mérito no es solamente mío sino que la curiosidad humana me llevó a encontrar varios comunicados o avisos publicados ochenta años atrás por "El Debate",(ver facsímiles adjuntos). Más precisamente corresponden a ejemplares de el año 1936.El simple análisis de estos avisos documenta el sensible atraso en lo que respecta a deudas de sueldos a los docentes. Estas realidades se manifestaban en débiles reproches, principalmente en los maestros de zonas rurales que sin aminalarse ante estas vicisitudes, fortalecían su apostolado. Sin desmerecer a aquellos docentes que se desempeñaban en la ciudad, al menos amparados en el seno de sus familias, distintas eran las situaciones de quienes lo hacían en zonas rurales donde se le sumaban otros inconvenientes. A la hora de cobrar, una ves conocida la noticia, de alguna manera debían concurrir a Receptoría de Rentas del Banco Entre Ríos a efectos de retirar su cheque correspondiente, el que por alguna razón que ignoro, debían luego concurrir en auxilio a ciertas personas de buen corazón que existían en Gualeguay y se dedicaban a transformarlo en efectivo, previo eso sí, a un simple cálculo matemático de no muy bajo porcentual, que se correspondía a tremenda gauchada, porque para eso ellos habían asimilado de sus queridos maestros lo referente al cálculo matemático. Concluyendo con mi pensamiento, sin el ánimo de parcializar ni polemizar puesto que todos sabemos y reconocemos que en la educación reside la causa primera del progreso de los pueblos, cabe preguntarse; ¿ por qué a un tema tan antiguo como polémico no se le ha dado aun una solución definitiva, negándoles siempre a quienes la imparten, el reconocimiento, el derecho y la dignidad, si los que tienen la potestad de hacerlo son los mismos que alguna vez, en sus primeros pasos, bebieron de esa, su inagotable fuente? FULGENCIO . Fuente; facsímiles del archivo de Diario El Debate año 1936
