17 de Mayo: Día Mundial del Horticultor
Miguel Ferrando: “Lo que producimos nosotros es natural; lo que traen de afuera no se sabe”
El Día del Horticultor fue establecido por la ONU en todo el mundo como homenaje a las personas que trabajan en la producción y propagación de las plantas, mejora de las cosechas, abonos de las plantas, almacenaje, procesado, y transporte de frutas, frutos secos, verduras, flores, árboles, arbustos, y césped. Etimológicamente la horticultura procede de las palabras del latín “hortus” que significa jardín, huerta, planta, y de cultura “cultivo” que clásicamente significaba como el cultivo en huertas; el término se aplica también a la producción de hortalizas e incluso a la producción comercial moderna. Por esta razón, Segunda Sección visitó la chacra de Miguel Ferrando, productor de verduras, o como lo llamamos comúnmente y con afecto “verdulero”, con quien dialogamos acerca este trabajo en la actualidad que se ha tornado difícil por la contaminación y la competencia del mercado que viene de otras provincias.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/033/0000033821.jpg)
Acerca de esta actividad tradicional, M. Ferrando nos dice: "-Yo pertenezco a la tercera generación de horticultores de la familia Ferrando. El finado mi abuelo era Miguelito Ferrando, un hombre muy conocido de todo Gualeguay; a la segunda generación pertenecía mi papá que ya falleció, Fidel Ferrando. Él hizo reparto de verduras con un carro durante 40 años en toda la ciudad. Nosotros nos criamos desde muy chicos detrás de él en la chacra, en el reparto. Recuerdo que la diversión del día sábado era salir en el carro con él a tocar timbre casa por casa o golpear con el cabo del rebenque. Antiguamente había muy pocas fruterías y verdulerías por lo que los verduleros iban a domicilio. Lo mismo hacían los lecheros y los panaderos; la gente ya sabía que tal día y horario pasaba y lo esperaban. Bajábamos con la canasta con toda la variedad de productos que cosechábamos; era maravilloso."Más adelante nos habla de la forma de producir antiguamente y en la actualidad: "-Antes se sembraba todo a campo, al aire libre. Todo producía; hoy eso ya es difícil, no sé si la contaminación del aire u otra cosa pasa que los sembrados a la intemperie se apestan. La verdura de hoja se produce, pero no rinde lo que debería rendir. Y como los tiempos han cambiado, ahora trabajamos con invernaderos y sale otra clase de verdura."Con respecto a lo que ellos producen, M. Ferrando comenta: "-Lo que hacemos nosotros es natural, no le echamos agroquímicos, pesticidas, nada, una porque pueden traer problemas a la salud, nosotros y nuestros clientes consumimos, y otra porque esos productos tienen un valor bastante alto. Lo que se hacía antiguamente a lo que se hace hoy es muy distinto." Y agrega con cierta nostalgia: "-Recuerdo que mi padre tenía muchos árboles frutales, llegó a contar con mil árboles de distintas variedades. Terminaba con una cosecha, terminaba esa variedad y ya empezaba con la otra, de octubre a febrero con durazno, ciruelas de distintas clases, y los cítricos en otoño- invierno. Los duraznos de esta zona eran exquisitos; hoy eso se ha terminado; nosotros acá no tenemos ni una planta de durazno, y si tuviéramos, tendríamos que estar fumigando en forma permanente como hacen en otras provincias con pesticidas, fungicidas, para correr las pestes. Ya no es lo mismo, ni la fruta, ni la verdura que comemos de otros lados; en realidad no sabemos lo que comemos y el gusto es muy distinto a lo de antes."Luego Ferrando recuerda las plantaciones de frutillas: "-Con mi hermano José que trabajamos en sociedad, hace unos 15 años hicimos frutillas, de 15 a 20 mil plantas con unas producciones espectaculares que nos hicimos famosos y que hasta hoy nos reclaman. Dejamos de producir porque los valores son muy altos; siempre una planta es un dólar, más las mangueras de riego, más el plástico que se pone sobre la tierra tiene un costo muy alto. Calcule que hoy, a un dólar, 20 mil plantas de frutillas, estamos hablando de 300 mil pesos, más los otros gastos y mano de obra llevó a que la producción se hiciera imposible."Le preguntamos por el trabajo cotidiano que realizan y nos dice: "-Empezamos la tarea al aclarar, cortamos la lechuga, y otras verduras que producimos y después salimos a repartir a las fruterías que tenemos como clientes. La gente tiene la seguridad que lo que entregamos es cortado del día, es la ventaja que tenemos con respecto a la verdura que viene de afuera. Producimos Lechuga, perejil, radicha, chauchas, acelga. En esta temporada se perdió mucho la acelga por las grandes lluvias y ahora volvimos a sembrar, pero todavía está chica. Aparte los días de mucha humedad y sin sol la planta se enferma con hongos y ya se descarta."Más adelante hablamos de la competencia de mercados foráneos sobre lo que opinó: "-Lamentablemente hay mucha competencia con los productos que traen de afuera, hoy la verdura de hoja está cara y los precios locales los fijan los mercados. Hacemos tomates y competimos con cualquier punto del país, con Mar del Plata, La Plata, Santa Fe, con Salta. Un ingeniero amigo que siempre nos visita y que nos asesora me dijo que era así porque las producciones de esas provincias copan los mercados y nosotros nos tenemos que poner, aunque nuestra mercadería sea superior, al mismo valor que la de ellos, de lo contrario no podemos vender. Yo sé lo que entrego que es algo sano, pero los precios son los que fija el mercado. Hoy por hoy un kg. de lechuga la estamos entregando a $20, cuando en la frutería vale, por decir , $40 y es mucha la diferencia."Para finalizar Miguel Ferrando nos expresa: "-Hemos quedado muy pocos productores en Gualeguay, dos o tres nomás, Machiavello, Mazzacán y nosotros. Hacemos lo que podemos, nos hemos achicado mucho en la mano de obra. En los años `90 teníamos 10 o 12 empleados, hoy lo hacemos más en familia. Es muy difícil mantener personal y cada invernadero tiene un costo muy alto. Nosotros acá tenemos en total unos 20 invernaderos contando los de chacras vecinas. En un momento toda esta zona de chacras fue cinturón verde para los productores, hoy eso ya no existe; borraron con el codo lo que escribieron con la mano y las chacras se van loteando, avanza la construcción y quedamos muy pocos chacareros."Miguel Ferrando nos despide diciendo: "-Amo este lugar, de acá no me iría nunca. Nací y me crié acá y es mi lugar en el mundo, aunque se nos viene el pueblo encima."
