AQUI LARROQUE
Monseñor Jorge Lozano nos cuenta sobre el Sínodo realizado en El Vaticano durante octubre 2012
El martes 11 del corriente mes, y por invitación de nuestro párroco el Padre Jorge Leiva, la comunidad de Larroque estuvo presente para escuchar y compartir con Monseñor Jorge Lozano la experiencia vivida en el Sínodo llevado a cabo en la ciudad de Roma, en las fechas comprendidas desde el 7 al 28 de octubre. La calidez y preparación de Monseñor Lozano se hicieron presentes, como en tantas otras ocasiones vividas, para contarnos de manera pormenorizada las actividades desarrolladas.
Sínodo proviene del griego y significa hacer el camino juntos. El mismo tiene una larga tradición en la iglesia católica, es decir, desde las primeras experiencias de los apóstoles, como una manera de reflexionar sobre cómo evangelizar mejor. El sínodo de obispos es convocado por su santidad el Papa Benedicto XVI, como sucesor del apóstol Pedro, en una experiencia de comunión con los demás y en colegialidad como institución. El sínodo fue pedido por el Concilio Vaticano II, al cual asistieron obispos de todo el mundo convocados por el Papa Pablo VI, para continuar con esa experiencia de colegialidad. La diferencia entre un concilio y un sínodo está dada por la duración y la cantidad de obispos que participan. De un concilio participan todos los obispos de todo el mundo y tiene un carácter deliberativo, en cambio, al sínodo van representantes de los obispos de todo el mundo de las conferencias episcopales y se realiza por un tema concreto por el cual lo solicita el Papa. En esta oportunidad el tema convocante fue la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. De este camino participaron doscientos sesenta sinodales con derecho a voz y a voto, compuesto por doscientos cincuenta obispos y diez superiores de otras congregaciones como los Jesuitas, Salesianos, Franciscanos y Dominicos. Asistieron también cuarenta peritos integrados por sacerdotes, laicos y religiosas especializados en distintos temas, con la misión de seguir los tópicos que se planteaban en la sala. La primera semana los doscientos sesenta sinodales tuvieron la oportunidad de realizar una intervención de cinco minutos sobre algún tema que se había preparado con anterioridad a la asistencia, en cuyo caso, Monseñor Lozano se abocó a la pobreza, para poder hacer un resumen al final de todas las exposiciones, a la vez que, acompañar en los diferentes trabajos en grupos. Cincuenta auditores participaron como oyentes, compuestos en su mayoría por referentes de algunos movimientos tales como la Acción Católica, la Renovación Carismática, Movimientos de Familia o de Consorcios de Médicos Católicos entre otras, y veinte delegados de confesiones no católicas. Quien presidía las sesiones era el Papa. Monseñor Lozano destaca dos actitudes de su Santidad, como las de escucha y también gestos ecuménicos de cercanía, como por ejemplo, cuando tuvieron la palabra los veinte delegados de otras confesiones, a las cuales, el sumo pontífice asistió especialmente para oírlos con el deseo de crecer en el camino de la fe con quienes compartimos un mismo bautismo, aunque no estemos en comunión plena.El camino del sínodo comenzó hace un par de años cuando se envió el tema y los lineamientos generales con el objeto de realizar aportes hasta noviembre de 2011. Con dichos aportes se elaboró un documento de trabajo para los obispos que asistirían al mismo. Durante la primera semana se trabajó sobre las exposiciones que hacía cada obispo en base a esta agenda de trabajo, para luego continuar con las tareas en grupos nucleados por idiomas, con el objetivo de elaborar propuestas para presentarle luego al Papa sobre la temática de la nueva evangelización. Lozano estuvo en un grupo integrado por veinticinco obispos en su mayoría de América Latina, de Portugal, de algunos países de África de habla en lengua portuguesa, y de España, en el cual participaban con diálogo abierto y para el cual elegían su coordinador de grupo como secretario o moderador. Las propuestas, que fueron más de trescientas, se sintetizaron luego en cincuenta y ocho, realizadas por un equipo de redacción en un documento elaborado en latín con traducción al inglésLos materiales que produjo el Sínodo se componen del elenco de proposiciones publicado en la web del Vaticano con acceso público, y un mensaje final al pueblo de Dios elaborado por una comisión particular botada por los obispos.Luego se procedió al votó de una comisión de seguimiento del sínodo. La misma quedó integrada por tres obispos de América, tres de África, tres de Europa y tres de Asia; más tres elegidos por el Papá, los cuales se irán reuniendo cada tres meses con la misión de elaborar un esquema orgánico para presentar al Papa, con el objetivo de que él elabore una exhortación apostólica final, es decir que, el camino del sínodo continúa hasta que el Papa nos entregue su magisterio.Durante esta gran asamblea el tema central fue la pérdida de la fe comparada como un desierto interior, con el objeto de rescatar al hombre para el encuentro con Dios mediante citas de pasajes evangélicos. El Espíritu Santo como centro de la predicación de la fe; el primado de la gracia y la santidad en una especie de retorno al legado del Papa Pablo VI y Juan Pablo II. Según las palabras de Monseñor Lozano: quiénes mejor predican el evangelio son los santos. La experiencia de la catolicidad expresada en la libertad que tenemos para profesar nuestra fe en medio de la vida social, como contraposición a los lugares en donde no se pueden realizar ritos religiosos en lugares públicos, ya que la manifestación está restringida únicamente al ámbito del templo, comparable a la persecución vivida en tiempos remotos. La vitalidad de la parroquia como la casa de Dios en medio de la casa de los hombres, tomando la reflexión de Juan Pablo II. Otro de los temas fue la necesidad de la opción por los pobres, la conversión pastoral teniendo como referentes al Concilio Vaticano II del cual se cumplieron cincuenta años de su inicio, y veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.La asamblea diocesana tiene como objetivos la comunión para la misión y la misión para la comunión; la formación de agentes pastorales; el lugar de la familia en la nueva evangelización; el cuidado de la persona humana y la dedicación a los que sufren.Para cerrar Lozano nos emocionó con la evocación de la participación de Monseñor Chalup de nuestra diócesis en el Concilio Vaticano II, teniendo como antecedente que la misma había nacido unos pocos años antes de las puertas del concilio.El cierre de la conferencia consistió en una charla abierta a preguntas de los asistentes. Nos resulta grato destacar un mensaje que nos dejó Monseñor Jorge Lozano en relación a la tarea de educar en el bien, la verdad y la belleza.
