Música para proteger a los chicos
Una psicóloga del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) y un grupo de músicos de la Escuela Municipal realizan talleres con chicos de los distritos. Dialogamos con Anabela Magggioni quien le contó al Debate Pregón las características de esta interesante y necesaria iniciativa.
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Cordial y paciente para el diálogo, apasionada por su tarea. Así se la escucha a esta profesional que les está poniendo el cuerpo a los jóvenes en situación de vulnerabilidad. Para comenzar, nos cuenta que está trabajando "como psicóloga del área de niñez, desde hace dos años y medio en los distritos, de los cuales pasé un año y medio en oficinas como parte del equipo técnico, y ahora en el campo". En este momento, está trabajando "en la zona del Quinto y el Sexto distrito, y después en el Séptimo y Octavo". En realidad, "el trabajo es el mismo que se hace en el Copnaf pero allá". Como sucede habitualmente, hay carencias, porque "tendría que haber un equipo de profesionales, un equipo móvil trabajando allá, pero el presupuesto que se manda es re poco y voy yo sola a trabajar". El marco del trabajo que Maggioni está realizando "es la Ley Nacional de Protección de Derechos de Niños Niñas y Adolescentes", que rige desde 2005 y pretende garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales, según indica la normativa."Mucha pobreza, mucha marginalidad"Consultada sobre lo que encuentra en sus recorridos, Maggioni destacó que "son realidades distintas, hace un mes empecé en el Séptimo, donde hay muchos casos de violencia, muchos casos de violencia familiar, hay algunos casos también de abuso, pero estos casos no son denunciados", y que en relación al Quinto y Sexto "por ahí en el Séptimo se encuentra mucha pobreza, mucha marginalidad, falta de asistencia, falta de intervención de los agentes del Estado en todas las áreas". Su tarea implica "trabajar en terreno, recorrer las casas de familia donde hay niños, y también visitar los Centros de Salud", aunque también suele trabajar "con las escuelas, las maestras, que brindan mucha información, y uno al recolectar información ve el trabajo que no se hizo en las distinas áreas, lo cual no es que sea una crítica, pero es una realidad".El objetivo de los talleresEspecíficamente sobre el tema de los talleres, la psicóloga del Copnaf detalló que empezaron "en el Sexto y el Quinto unos talleres de música, que son parte de un proyecto interdisciplinario de Salud Mental y Arte, y dentro de lo que es arte, yo elegi música y convoqué a los chicos de la Escuela Municipal de Música Isidro Maiztegui, que son Valentín Gálligo, Nelson Leonori y Juan Martín Caraballo que es el director". Los músicos se encargan de "la parte de los talleres de música, y yo como psicóloga del área me encargo de la parte de salud mental". La innovadora metodología le permite trabajar "aspectos de la Ley que es difícil trabajar en otros ámbitos, y entonces vienen las familias a acompañar a los chicos mientras hacen los talleres". De aquí en adelante, la idea "es empezar a trabajar con las familias y también con los chicos, o sea generar ese espacio donde poder socializar, o sea partir de los vínculos e ir llevando actividades también".Derechos vulneradosLamentablemente, hay que aclarar que "esto de la recreación es un derecho, o sea que está legislado, pero los chicos allá en el campo ni siquiera en las primarias tienen música ni arte". Más aún, "ahora en vacaciones que no van a la escuela, no tienen nada para hacer allá, no tienen deportes, no tienen ningún taller". La realidad es cruda, "no trabajan ni los padres, y los chicos van a la escuela, van casi todos porque comen en la escuela, y a veces es la única comida que tienen en el día". Esto obliga a las escuelas "a trabajar de una forma distinta que las de la ciudad, por la ubicación, el contexto, más para la contención, pero van contentos a la escuela"."Que los chicos vengan"Naturalmente, uno de los objetivos de los talleres es "que los chicos aprendan instrumentos, por eso los profes llevan guitarras, cajones de música, llevan todo lo que pueden, y otra idea es que también vengan a la ciudad, que vengan a la Escuela de Música, a las presentaciones, y tal vez a alguno se les despiertan las ganas de estudiar en la escuela, potenciar eso, habilitar los recursos". En definitiva, "que los chicos puedan encontrar una vocación, una profesión", pero no sólo son talleres de música, "sino que la idea es hacer un abordaje y utilizar ese espacio para trabajar cuestiones que de otra forma no se pueden trabajar".Otra forma de intervenirDe fondo, lo interesante de este tipo de abordaje, es que "la gente no va a hacer terapia a un psicólogo, y por ahí incluso hay gente que te recibe muy bien y hay gente que te cierra las puertas, por eso esto es una forma de intervenir terapéuticamente". Sin embargo, Maggioni aclaró que "hay una psicóloga que hace trabajo clínico en un consultorio desde hace un año en el Centro de Salud". Concluyendo, Maggioni volvió a dejar en claro que su trabajo no es "hacer tratamiento, yo trabajo con la ley y visito, pero si hay un chico que necesita ir al psicólogo, va y como se lo lleva al dentista, se lo lleva al psicólogo, pero las familias no van a venir a mí, porque yo intervengo con las familias donde hay problemas, mi trabajo es ir a buscarlos, y estoy todo el tiempo recorriendo".
