Navidad es perdonar, Navidad es abrazar, Navidad es compartir
El ángel les dijo: “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor”. Los cristianos debemos tener muy presentes que la esencia de la celebración es el nacimiento de Jesús. La Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante. Que la celebración de la Palabra y del Pan robustezca en nosotros, cada día, la fe en el Dios hecho hombre, pero también la fe en el hombre, que ha sido llamado a ser hijo de Dios. Un hombre de carne y sangre. ¡Ese hombre es cada uno de nosotros! ¡Felicidades!, hoy Jesús nace por nosotros.
Esta noche nace JesúsEl tiempo de Adviento llega a su fin, esta noche nace el Señor. La voz de San Juan Bautista nos da cuatro consejos para arribar a este acontecimiento: "Preparen el camino del señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces todos los hombres verán la salvación de Dios" Lc. 3,1-6. Cada uno tiene que tomar con mucha seriedad y ver de qué manera ese orgullo que todos tenemos puede ser reducido, moderado, vencido para que no obstaculice el descenso del Señor a nosotros. Porque el Señor "dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes" (Lc. 1,51-52)Navidad... una vez más SeñorLa Navidad no es solo para una noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más...es todos los días.Una vez más hemos limpiado la casa. Hemos pulido los metales, hemos abrillantado las maderas.Una vez más hemos sacudido el polvo, hemos encendido las luces...Una vez más hemos hecho estrellas de papel plateado, hemos colgado guirnaldas, una vez más está engalanado el árbol de Navidad, una vez más, Señor, tienen nuestra casa ambiente de fiesta navideña.Una vez más hemos andado con el vértigo del tráfico, de acá para allá buscando regalos y una vez más, Señor, hemos dispuesto la mesa y preparado la cena con esmero... una vez más, Señor...Y una vez más todo esto pasará y será como fuego de artificio que se pierde en la noche de nuestras vidas, si todo esto ha sido meramente exterior. Si no hemos encendido la luz de Tu amor en nuestro corazón. Si nuestra voluntad no se inclina ante ti y te adora incondicionalmente.Tú no quieres tibios, ya lo dijiste cuando siendo hombre habitabas entre nosotros, no quieres "medias tintas", a ratos si y a ratos no. Trajiste la paz pero también la guerra. La guerra dentro de nosotros mismos para vencer nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestra envidia, nuestra gran pereza para la entrega total.La Navidad no es sólo para esta noche y de esta noche un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más que eso, es todos los días, todos los meses y todos los segundos del año en que tenemos que vivir la autenticidad de nuestro Credo.Ser auténticos con nuestra Fe no solo es: no robar, no matar, no hacer mal a nadie. Busquemos en nuestro interior y veamos esos pecados de omisión: el no hacer el bien, el no preocuparnos de los que están a nuestro lado, del hermano que nos tiende la mano y hacemos como que no lo vemos, como que no lo oímos... Veamos si en nuestra vida hay desprendimiento y generosidad o vivimos solo para atesorar y cuando nos parece que tenemos las manos llenas, las tenemos vacías ante los ojos de Dios.Que esta Noche sea Nochebuena de verdad en nuestro corazón. Vamos a limpiar y quitar el polvo del olvido para las buenas obras. Vamos a colgar para siempre la estrella de la humildad donde antes había soberbia, vamos a poner una guirnalda de caridad donde antes había desamor.Vamos a cambiar nuestra vida interior fría y apática, por una valiente y plena de autenticidad. Vamos a darte, Señor, lo que viniste a buscar en los hombres una noche como esta hace ya muchos años: limpieza de corazón y buena voluntad.Empezamos esta pequeña reflexión con: Una vez más Señor... pues bien, ya no será una vez más, será: Siempre más, Señor.Y como es una Noche muy especial, en nuestra primera oración, en nuestra primera conversación contigo te pedimos: por los enfermos, por los que nada tienen y nada esperan, por la paz en el mundo, por los que tienen hambre, por los que tienen el vacío de no ser queridos, por los que ya no están a nuestro lado, por los niños y los jóvenes, por los matrimonios, por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto XVI, por la Iglesia, por los sacerdotes.Fuente: Catholic.net
