Prof. de Danzas Inés Rebossio
“No sólo hay que enseñar a bailar, sino también brindar una formación integral”
La Prof. I. Rebossio comienza diciéndonos: “Hace 18 años que tengo la academia en Gualeguay. Anteriormente trabajé en una academia particular y en el Ballet del Teatro del Espacio, en México. Allá daba danza clásica; acá, clásica y contemporánea. Esta última es para más grandes, porque las niñas no tienen registro total del cuerpo. Ellas necesitan formarse y la danza clásica es la base de todo. Después pueden hacer el género que más les guste, folklore, contemporáneo, tango, jazz, hasta reggaetón. La danza clásica da una postura diferente, una visión espacial en lo que hace a su cuerpo y al contacto con las otras niñas; es muy global.”
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"Siempre le digo a los papás que la danza clásica tiene que ver con el cuerpo, el mirarse permanentemente al espejo, lo que es muy difícil, el aceptarse, porque seguro que se ven feas si están muy flacas, o si engordaron, si se peinaron mal", comenta I. Rebossio, para luego agregar: "Estar frente a un espejo y levantar la mirada y mirarse, es muy fuerte. A mí me pasó en el Teatro San Martín, bailaba mirando para abajo, hasta que mi profesora me llamó la atención y tuve que hacerlo, fue muy fuerte, hasta que me acostumbré, me acepté."Le consultamos sobre la edad conveniente para comenzar y cuál es su técnica: "A mi academia vienen niñas de 3 años, pero en realidad me gusta que comiencen a los 4 años. En principio lo que hacemos es un juego, pero entre el juego va mezclada la formación integral. Por ejemplo no permito que se empujen, que se maltraten, que digan malas palabras, que se burlen de las compañeras, que griten, o que se sienten feo. Todo tiene que ver con la educación, con los modales. Hay que venir prolijas como las recibe "la seño Inés", limpias, arregladas, con buenos modos."Con mucho entusiasmo, Inés sigue hablando de la formación que le da a las niñas: "Hay algo que incorporé, incluí una galletita para enseñarle a que no se habla con la boca llena, que hay que limpiarse la boca, que las migas se tiran en el tacho que se pone en el medio del círculo; a veces tomamos el té con utensilios imaginarios; también la forma de limpiarse la nariz. Esos son modales y hay que incorporarlos con las distintas disciplinas. A veces ocurre que les digo una palabra y no saben lo que es; me tomo el tiempo para explicarles el significado, y quedan encantadas. Son las cosas que elaboro e incorporo de a poquito después de trabajar tantos años con las niñas. Son 15 minutos que no se pierden, se ganan en educación, en las formas. El ritmo de vida de una familia, y hasta podría decir de la escuela, no da lugar a esas pequeñas- grandes enseñanzas que hacen a un niño educado. La niña no sólo debe saber danza clásica, sino ser educadas en el trato, en los modos, en el vestirse, en la prolijidad, en el hablar bien."Sobre formas de cuerpo, timidez, desinhibición, creatividad continúa diciendo: "En lo que respecta al cuerpo, no soy de las profesoras que exigen que estén más flacas, no me meto con eso. Si veo algún problema de alimentación, hablo con la mamá; nunca hablo del tema con la niña. Siguiendo con la formación, las "peques" aprenden a mirarse, pasan de a una, hacen giro y pose, ¡divinas!; a veces les sale la modelo y otras, la bailarina. A las más grandes les hago hacer coreografías, crear personajes y surge la mala, la buena, la princesa, la dulce. Les encanta, porque la danza clásica es tan es tan "cuadrada", uno, dos..., que esta forma de enseñar permite otras cosas; sale de adentro la creatividad, la personalidad, lo que les gustaría ser. Todas tienen que aceptar a las otras, la libertad de sus compañeras. Muchas vienen muy tímidas, pero a los pocos meses se muestran tal cual son. Las desinhibe, lo que no debe confundirse con desfachatez. Como profesora, uno primero las sube, pero después hay que ubicarlas; no se puede permitir que una niña ordene la clase, no hay líderes. En la formación hay que ir y venir para lograr una niña educada, ubicada."Para finalizar, la Prof. I. Rebossio comenta: "Trabajar con niñas a veces se complica; he aprendido mucho de ellas. Observo, intuyo lo que necesitan, pero la enseñanza, la palabra va para todas. Hay que leer mucha psicología, y enriquecer la experiencia basada en la observación constante y en la certeza de que se debe seguir aprendiendo del otro y de las distintas circunstancias toda la vida."
