"No tengan miedo, les ha nacido un Salvador"
El tiempo de Adviento son 4 semanas que la iglesia nos regala para ir preparándonos para este gran acontecimiento que es el nacimiento de nuestro Redentor, un Dios que irrumpe en la humanidad haciéndose hombre para hablar un mano a mano con el pueblo y transmitir la Buena Noticia de la salvación. La palabra "Evangelio" significa justamente "Buena noticia" que Jesús predicó durante tres largos años haciendo un ofrecimiento a la humanidad sobre el amor del Padre para traernos la salvación a cada uno.
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Por eso cada año recordamos aquél hecho histórico sucedido hace ya más de 2 mil años en el cual conmemoramos el nacimiento de Cristo que entra en la humanidad y comienza a caminar con el hombre, a dialogar con él y ofrecer su salvación. Eso celebramos en Navidad, la vida, la salvación, la paz, los dones mesiánicos que Dios nos trae con su persona y con su obra. La paz se construye día a día, minuto a minuto, con esfuerzo, desde el hogar y desde uno mismo, no tenemos que pensar la paz en los grandes edificios internacionales donde se firman tratados sino que todos estamos llamados a construirla diariamente cada uno desde su lugar.La preparación de la Navidad la hacemos desde nuestro corazón, interiormente. En esta época uno ve las calles y los supermercados como una especie de hormiguero donde la gente va y viene, compra y se provee de cosas para celebrar la fiesta pero si no nos preparamos interiormente desde la fe, el corazón y el diálogo con Dios sólo pasa a ser una celebración gastronómica. Cuando le deseamos una feliz navidad a alguien le estamos deseando que Cristo haya nacido en su corazón, de lo contrario ese saludo se transforma en una mera costumbre social.En esta fiesta tan comercializada quien debería ser su protagonista, el Hijo de Dios, muchas veces se encuentra ausente. La sociedad actual incita a consumir pero en realidad una mesa navideña puede ser muy pobre pero estar cargada del verdadero sentido religioso que tiene la fiesta de Navidad.Este es un tiempo para renovar la fe, hacer un alto en nuestro camino cotidiano después del cansancio de todo un año, para reflexionar acerca de un Dios que se encarnó en el seno de María Virgen porque ama la humanidad y nos quiere salvar. Jesús viene en las pequeñas cosas cotidianas diarias, no está en lo grandioso o espectacular, transmite su amor a través de los pequeños gestos cotidianos y es allí donde debemos experimentarlo.Les deseo una Feliz Navidad tanto a los cristianos como a todas las personas de buena voluntad más allá de la fe que profesen o no. Que puedan disfrutar de esta fiesta como un momento de paz, alegría, reconciliación, diálogo y encuentro con la familia y, sobre todo, que no tengamos temor ya que como comienza diciendo el Evangelio de la Navidad a los pastores: "No tengan miedo, les ha nacido un Salvador".Padre Carlos Marquesín
