Padre Jorge Leiva: “mi intención es la de acompañar al pueblo cristiano de la ciudad”
Este domingo, a partir de las 21 horas, el sacerdote Pedro Horacio Leiva, tomará posesión como cura párroco de San Antonio.
El nuevo párroco es oriundo de General Galarza, y estuvo como vicario parroquial en nuestra Parroquia San Antonio entre el 22 de julio del 1989, momento en que fue ordenado sacerdote, hasta la Pascua del 91'. Proviene de Larroque, donde estuvo 5 años en la parroquia de esa ciudad. Dialogamos con el Padre Pedro, próximo a cumplir 50 años, y nos contó sus sensaciones previo a la asunción de su nueva función."Las expectativas son las de servir al pueblo cristiano desde el Evangelio, desde el Corazón de Jesús, de la Iglesia, del Corazón de la Virgen -comentó-. La expectativa es poder instalarme en la parroquia, si Dios quiere, a rezar en comunión con mis hermanos sacerdotes de las otras parroquias de Gualeguay. Mi intención es la de acompañar al pueblo cristiano de la ciudad, sobre todo a los que sufren, tratar de ir conociéndolos lo más posible a cada uno por su nombre, a cada uno de los fieles que la Providencia Divina me encomienda y por supuesto estoy abierto a lo que la Providencia vaya mostrándome, no sin temor por supuesto sabiendo de la enorme responsabilidad que significa estar al frente de una parroquia. "Estuve en San Antonio hace casi 25 años, en los primeros pasos de mi vocación sacerdotal como vicario parroquial, pero lógicamente en todo este tiempo el paisaje cambia bastante. Entonces, me voy a encontrar más bien con los fieles que siempre van cambiando y más en el lapso de 25 años". "Ciertamente es un cambio de parroquia que significa para mi, un mayor despliegue de creatividad, de responsabilidad como persona, como cristiano, como sacerdote -aseguró Pedro-. Por otro lado llego a una parroquia que está muy bien organizada; la tarea del Padre Brassesco ha sido realmente extraordinaria, en lo personal lo aprecio y lo admiro mucho, lo felicito públicamente Pedro, con toda su capacidad humana y sacerdotal. Así que por un lado es un consuelo saber que uno va a una parroquia que ya está armada y lo que uno tiene que ir a hacer es lo específicamente sacerdotal. Por otro lado, también uno siente la responsabilidad de dar continuidad a las tareas que ha realizado un sacerdote con tantas cualidades, como Brassesco, lo cual es un desafío en lo personal. Cada cura le impone su impronta a las parroquias y, justamente, el Padre Pedro le ha dado una muy buena por lo que uno puede ver desde fuera. Reitero la felicitación y el agradecimiento al padre Pedro por lo que hecho por esa parroquia y a través de la misma a la comunidad diocesana".Lea más en la edición impresa en papel
