Pantallas y Pesebre
Prendo mi computadora, activo mi celular: se abren cientos y cientos de posibilidades, incontables “ventanas”, “salgo” y “entro”, transito “caminos” virtuales y voy viendo incontables senderos que me invitan a entrar (propagandas, informaciones, música, diversiones, turismo…) De repente mi tiempo pierde continuidad, mi percepción se transforma en un laberinto…olvidé por dónde y por qué empecé a transitar ese camino y olvidé para dónde voy.
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Mi tiempo de "internauta" perdió continuidad, perdió un hilo conductor, perdió una narración que dé sentido. Entre tantos datos puntuales, entre tanta información suelta perdí un sentido general de la percepción y por lo tanto los datos particulares que estoy percibiendo dejan de tener un orden sinfónico, armónico que les dé una orientación general.Frente a tantas pantallas estoy perdido si no encuentro un sentido, un camino de peregrinación.Frente a tantas pantallas corro el riesgo de ser un vagabundo.En cambio frente al icono del Pesebre todo se re ordena, todo adquiere un nuevo sentido. Es que la Palabra que da sentido a todo se hizo carne, se hizo cercano.El Absoluto que todo lo abarca en una admirable sinfonía se hizo hombre para que los hombres retomemos una vida que goce de la armonía primordialEl pesebre no es una "selfie": no es una foto trivial, auto referencial y divertida.Es un icono que se transforma en camino de peregrinos y no de vagabundos.En el pesebre toda la información de mi computadora encuentra un "ordenador" (así le llaman a la computadora en España).Dentro de mis aparatos con pantallas no hay "ordenador"...dentro de mi corazón tampoco. Estoy desordenado.El orden admirable me viene de Aquel que es Palabra Encarnada, nacido en admirable pobreza en un pesebre de la entraña purísima de María.El me permite narrar mi vida con un sentido, El nos permite narrar nuestras vidas con un sentido. Sobre todo nos permite narrar con un nuevo sentido el misterio del dolor.Mi tiempo sin el pesebre es un tiempo en el que el pasado, el presente y el futuro están en armonía: En Niño Dios es el "Emmanuel", el Dios-con nosotros" ya no hay lugar para la nostalgia de pasados perdidos, para los presentes vacíos y aburridos, para los tiempos futuros esperados con enfermiza ansiedad.En Navidad, en el Pesebre, la memoria del pasado se transforma en gratitud, el momento presente en gracia y oportunidad y el futuro en esperanza.Y esto se concentra sobre todo en los signos sacramentales que celebramos en la Iglesia Católica: en ellos encontramos lo que era visible en el Niño Dios."Lo que era visible en nuestro Salvador ha pasado a sus sacramentos" decía San León Magno en la antigüedad.María, la madre de Jesús, la Nueva Eva sabe por dónde caminar, tiene la plenitud de la orientación porque tiene la plenitud del sentido: Tiene la Palabra en su corazón y en sus entrañas.
