21 de Junio: “Día de la Ancianidad”
Para no renunciar a la vida se necesita de los afectos
Desde el año 1982, en que se celebró la primera Asamblea Internacional de la ONU dedicada al envejecimiento, el día 21 de junio se recuerda a todos los ancianos. Debemos tener un profundo respeto por las personas mayores, que han trabajado, han tenido hijos, los han cuidado y dado todo su amor, los han visto crecer. A los niños tenemos que enseñarles el respeto por los ancianos, ya que ahora son ellos los que necesitan que los más jóvenes los cuidemos. Los abuelos cumplen una función muy importante dentro de la familia, tanto para el niño, como para los padres, pero sólo será positiva si cada miembro se ubica en el lugar que le corresponde. Los ancianos son capaces de regalarnos sabiduría y experiencia y eso es muy valioso.
Acerca de esta conmemoración, de la ancianidad y de la atención especial que merecen, "El Debate Pregón" conversó con el Sr. Manuel Cichero quien desde hace más de 20 años se dedica a atender a los abuelos, lo que lo hace poseedor de una gran experiencia y cariño por los mayores."La vejez debe tener una mirada más libre, amplia y serena"Mantuvimos una larga charla con Manuel Cichero, un enfermero con larga experiencia en el cuidado de ancianos. Le preguntamos por su vocación y esto nos decía. "Creo que la tarea de enfermero más que por vocación, es por amor al prójimo, y con el paso del tiempo se va adquiriendo la fortaleza para sobrellevar el dolor ajeno, porque si no es muy difícil el camino. Uno puede tener vocación por diferentes expresiones artísticas, pero en esta tarea, más que vocación, yo la llamaría aprendizaje y fortaleza que llega con un largo aprendizaje. Cuando me recibí de enfermero en el año '85 comencé a trabajar en el Hospital San Antonio y en el Geriátrico del Hospital, un lugar inmenso y frío en que había 15 camas para mujeres y otras tantas para hombres. La Cooperadora del Hospital empezó a trabajar, lo hizo a nuevo, con todas las comodidades y con buena atención."Con respecto a las falencias que subsisten en la atención de los ancianos nos dice: "Sigue habiendo algo que a Salud Pública le cuesta o le falta resolver y se plantea a partir de las condiciones de un anciano. Hay dos tipos de personas ancianos", continúa Cichero, "los autoválidos que son personas mayores con dolencias propias de la edad como hipertensión, diabetes, por diferentes patología que van apareciendo con el transcurso del tiempo, pero que están bien de su cabeza, ubicados en tiempo y espacio, saben el valor del dinero y que pueden medianamente vivir en su casa, con su familia y, quizá, hasta solos. Pero aquellos que tiene problemas cognitivos, que temporariamente o en forma permanente su mente se pierde, está enferma, que son incontinentes, son un problema para ellos y para la sociedad. ¿Qué pasa con ellos? No pueden estar en instituciones que no tienen asistencia especializada, no están contemplados por Salud Pública y no son recibidos o deben ser derivados a otro lado. Y si no hay familia que los atienda como necesitan y merecen, van a instituciones privadas, llámanse geriátricos, hogares de tercera edad, como sea, pero privadas. Los viejitos llegan a los geriátricos muchas veces muy deteriorados, o no, según las condiciones en que lo haya tenido la familia."Le preguntamos acerca de los afectos familiares del anciano internado y nos responde: "Hay situaciones muy comprensibles porque la familia debe seguir su vida, los hijos tienen que trabajar y no los pueden cuidar; hay otros casos de abandono. Y para la parte privada tampoco hay mucha atención de parte del Estado; sí contiene la parte Municipal que visita, controla, pero no es sólo eso."Le preguntamos acerca de hogar de su propiedad: "Particularmente, en el geriátrico de mi propiedad, cobro una cuota para pagar alquiler, personas que me ayudan, diferentes insumos, muchísimos gastos que se generan. Muchas de las pensiones o jubilaciones de este momento no superan los $2.500 y si uno le pide a la familia entre $4 y 5 mil pesos, muchas personas lo ven mal, lo creen excesivo, pero hay que estar en el lugar y ver todo el cuidado exclusivo que requiere cada viejito enfermo, hay que asistirlo, contenerlo. Por eso digo que para la parte privada, el Estado no está presente. Y cuando a quien lo trae le parece excesivo, porque no se fijan en lo que se les brinda, acuden a hogares clandestinos donde cualquiera pone 4 camas en una pieza que tiene desocupada, junta a los viejitos, los atiende medianamente o mal y se gana unos pesos. Y eso sucede en todas partes de la Argentina, y la ancianidad es muy vulnerable."
