Pertenencia
Ese lunes, allá en el tiempo, casi veintidos años atrás, pisaba por primera vez esa Redacción. Un par de linotipos ya en desuso, una gran impresora, varias máquinas de escribir Lexikon 80, una teletipo que no paraba de chillar. Así comenzó esta historia que hoy se ha vuelto una pequeña gran herencia en lo personal: pertenecer a este grupo de trabajadores-amigos que, en todo este tiempo ha sabido transformarse en una tradición y que se traduce en poder sacar el diario a la calle.
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Pasaron etapas difíciles, atravesadas por todo tipo de complicaciones y obstáculos que, a largo plazo, hicieron que esa historia gráfica fuese más real aún. También hubo momentos agradables, quizás en menor medida que aquellos períodos en donde el periodismo parecía más difícil de profesar. Vivencias de todo tipo a lo largo de estas dos décadas de trabajo intenso. Cuentos anécdotas de distinta índole, el acercamiento al entrevistado, a los vecinos, a la "fuente" periodística, a la comunicación diaria con aquellos anónimos que también fueron y son parte de esta historia que lleva ya ciento quince años de tradición. Pensar el periodismo sin pasión sería imposible; llegar a cada hogar con la información del acontecer diario, tan solo pensar en ello nos supone la entrega entusiasta, con apasionamiento. El diario es precisamente eso; la noticia con mirada objetiva, sin perder esa pasión de hacerlo con dedicación y esmero; el trabajo artesanal de informar. En tiempos de redes sociales y de información sumamente volátil, donde las primicias y los contenidos se vuelven efímeros protagonistas de una realidad virtual; es allí donde se impone la tarea de la redacción y, precisamente es allí donde se hace sumamente valorable la opinión del otro. Sabernos escuchar, de eso dependerá en gran parte el futuro de todos nosotros y las generaciones por venir. Es mi deseo brindar por todo este tiempo compartido en esta Redacción, saludar a aquellos que, de una u otra manera, colaboran en forma permanente con esta Hoja centenaria y prometernos y comprometernos -día a día- a reforzar esa pasión por vivir el periodismo.Por Hernán Almeida
