Progresiva recuperación de la familia Davico tras el accidente
El pasado martes 20 de noviembre dieron de alta médica a Carlos Dávico, uno de los miembros de la familia que padeció un fuerte accidente de tránsito en cercanías del acceso de la ciudad de Victoria. La otra integrante que protagonizó el desafortunado hecho, que por suerte tuvo un final feliz, fue la esposa de Carlos, Elsa “Beba” Arellano, quien tuvo el alta médica a las dos semanas de lo sucedido.
Fueron 61 días angustiantes para la familia que integran Carlos, Elsa y sus hijos Matías, Enzo y María José, quienes estuvieron al lado de sus padres en todo momento. Del mismo modo una gran cantidad de personas, entre ellos lógicamente familiares y amigos de los Davico, como así también vecinos, particulares, conocidos de la familia tanto de Gualeguay como de otras localidades, se solidarizaron por el duro momento que atravesaron Carlos, Elsa y el resto de la familia. En diálogo con "El Debate - Pregón", Carlos Davico, relató en principio: "del accidente no me acuerdo nada, incluso ni siquiera de lo ocurrido una hora antes del hecho. Según dicen los especialistas, eso es normal debido al propio accidente sumado a los medicamentos ingeridos, es normal que uno pierda la memoria. Sin embargo esa es una cuestión que se está investigando para saber de quién fue realmente la responsabilidad. Se dice que tal vez otro automóvil pudo haberme tocado desde atrás". "Viajábamos de Rosario y nos trasladábamos hacia Gualeguay -agregó-. El accidente se produjo a 14 kilómetros de la Rotonda de Victoria. Chocamos contra un auto Honda Civic. Yo hice un trompo con mi vehículo sobre la ruta y viene otro que me impacta de atrás". Entre las consecuencias, Carlos cuenta que tuvo "11 fracturas de costillas, que eso se me agrava luego con dos neumonías que tuve en terapia como consecuencia del accidente. También se me produce una parálisis facial que es posterior al choque pero que nada tiene que ver con el mismo. Es algo virósico, debido al mismo estrés que tenía por lo sucedido". Por su parte, "Beba" Arellano, señaló: "en mi caso tuve estallido de vejiga, tres fracturas de costillas y un hemotórax. Si bien estaba conciente y en Victoria me hicieron las prácticas de primeros auxilios, me doy cuenta de todo cuando estábamos internados en Paraná. Yo estuve allí 16 días en el Hospital San Martín; mi marido estaba en terapia y yo en la parte de cirugía de tórax. Luego me dieron el alta y nos quedamos en Paraná todos hasta esperar que se recuperara "Carlitos". Después de 33 días de estar en terapia, a él lo pasaron a una clínica de rehabilitación; es decir que desde el 19 de septiembre hasta el martes pasado estuvimos en Paraná". A su turno, Matías, manifestó: "nosotros nos enteramos a las 4 de la tarde de ese día (19 de septiembre), e instantáneamente coordinamos con nuestros hermanos para viajar. Una vez que llegamos no nos movimos más hasta ahora. Fue un momento difícil porque fue algo totalmente inesperado".En este sentido, Enzo, comentó: "estuvimos los tres hermanos junto a nuestros padres durante los dos meses que les demandó la recuperación, haciendo lo que podíamos hacer, más que nada para apoyarla a mi mamá que estuvo consciente todo el tiempo. Después del primer mes, cuando mi papá pudo despertar, y estar consciente, estuvimos haciendo el apoyo psicológico y anímico de él. La verdad que los llamados que recibimos fueron innumerables, como la gente que se acercó hasta Paraná. Amigos de la familia realmente estuvieron en todo momento, como también amigos nuestros, muchos vecinos, familiares". Asimismo, "Beba", añadió: "la gente del hospital San Antonio se movilizó en todo momento al igual que los amigos de nuestros hijos y los nuestros también, que son "de fierro". También gente de Paraná, conocida de mi marido, que se acercó; es decir, estuvimos acompañados en todo momento". "Agradecer de manera particular y decir nombres, seguramente que de alguno nos olvidaremos -dijo Carlos-, porque es innumerable la cantidad de gente que se solidarizó, tanto de acá como de Paraná, Concepción del Uruguay. Todos se han preocupado en mandar un mensaje para saber cómo estamos. Tuve dos pilares especiales que fueron los doctores Osman y Kablan, que gracias a ellos pudimos volver y se han hecho responsable de mi recuperación en Gualeguay". "Siempre pregoné sobre el cuidado a la hora de conducir -remarcó Carlos- y ahora uno paga las consecuencias con los traumatismos en el físico y ahora no sé cuánto tiempo me puede llevar la recuperación. Es oportuno que todos tomemos conciencia, en especial, aquellos que andan en moto a gran velocidad, sin cascos, y saber que las secuelas quedan. Agradezco a la atención del hospital San Martín, en general, y a la atención del CAIS, que es el instituto de recuperación de Paraná".
