HISTORIAS BREVES Por FULGENCIO
¿QUE NOS PASA A LOS GUALEYOS?
Nada más gratificante para cualquier ser humano que el hecho de codearnos con nuestro el pasado y cuando digo “NUESTRO” digo local, regional. Nacional. ¿Será porque ello despierta sentimientos curiosos e inexplicables que sólo podemos justificarlo aduciendo que “son condiciones intrínsecas atribuidas al ser humano”? Bueno…, hasta aquí llegué.
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La industria sin chimeneas, dicho en términos turísticos, nos muestra clara y holgadamente que más del 50 % de las preferencias de los turistas se inclina por conocer lugares y sitios con pasado, con historia, sin dejar de lado por supuesto, la belleza de los paisajes que visita o todo aquello que le resulte novedoso e interesante, lo que en su conjunto es integrado como enriquecimiento de su propia cultura. Ciertos lugares, máxime aquellos que ya pertenecen a corredores turísticos con fines económicos se preocupan por mejorar y exaltar su patrimonio histórico. Una casa, un árbol, un nombre, un ladrillo, un clavo, todo vale acompañado de su significativo valor histórico. Digo, en Gualeguay debemos estar más que orgullosos por tener mucho para mostrar en cuanto a patrimonio histórico se refiere, tanto en lo arquitectónico, histórico y cuanto más en lo cultural. Pero debemos reconocer, mal que nos pese, que somos más proclives a dormir la cómoda siesta provinciana que poner manos a la obra. Se ha escuchado decir muchas veces, no sin la alegría esperanzadora, sobre la intención de impulsar a Gualeguay con proyectos sustentables que la transformen en un lugar de atractivo turístico con las consecuentes ventajas que ello significaría. Nobleza obliga a reconocer que la intención es ponderable y vale tanto como la planificación, el estudio idóneo consensuado y la acción permanente de los proyectos a desarrollar para que la iniciativa no quede limitada sólo a un período de gobierno. Debemos ponderar lo hecho y por hacer con los corsos de Gualeguay, exitosos por cierto, lo que resulta una clara muestra de lo que tenemos para dar y mostrar. Pero..., siempre hay un pero para los observadores criticones inactivos, llamémonos así a los que no podemos o no tenemos las herramientas o el poder de decisión para llevarlo acabo y además nuestra voz no llega a quienes sí pueden hacerlo. Mis estimados amigos lectores, hoy quiero aprovechar estas columnas para confesarles que, equivocado o no, tengo un especial apego y respeto por todo aquello que representa nuestro pasado y que muchas veces encontramos el valor en su verdadera dimensión cuando sólo quedan los vestigios de su existencia. De allí surge mi pregunta: ¿Qué nos pasa a los gualeyos? A nadie escapa la indiferencia con que respondemos al continuo deterioro de nuestro patrimonio histórico como lo son por ejemplo; Puerto Ruiz, viejo Puente Pellegrini, la arquitectura de casas antiguas, casas de personas importantes de nuestra cultura, etc. Hoy, por las mismas justificadas razones, quiero dirigirme a nuestros representantes ante los diferentes estamentos de la estructura política, para solicitarles que en un esfuerzo conjunto se elabore un anteproyecto de rescate del antiguo Puente Pellegrini para un exclusivo destino de atractivo turístico, cuyas razones a mi entender huelgan, siendo además que está allí, justamente allí como el arco de bienvenida en una de las entradas a nuestra ciudad exhibiendo su triste final, luego de más de un siglo de servicios al sur de la provincia, donde dejaron su impronta las manos y el talento de hombres como el reconocido Ing. Carlos Casafoust y entre otros el esfuerzo y sudor del progenitor de nuestros recordados y memorables Don Roberto y Celia "Chela" Epele. Por mi parte agradezco al amigo que me hizo llegar la poesía que se transcribe y me despido hasta pronto. FULGENCIO VIEJO PUENTE PELLEGRINI¡Viejo puente Pellegrini!Cabal ejemplo de desamor y desatino.Centenario servidor de los caminos.Orgullo fuiste de progreso y esperanza.Si todo tu historial, aun no alcanzamorirás como un prócer argentino.Hoy que tanto se venera a la memoriapara el justo relato de una historia.También se dice defender a los sin voces.Los que deben oír..., te desconocen.Aunque no tengas tu voz,!tienes tu gloria!Yo he gritado por vos y nadie escucha.Solo y sin fuerzas..., es mi luchaa pesar de que somos multitudes.Los que mandan, son de otras latitudesy las cosas injustas ya son muchas.Tu tienes un alma y lo presiento.Además comparto tu agonía,al ver pasar las aguas torrentosas..., fríasburlando socavados tus cimientos.A partir de aquí sería, ¡Otra historia!,si las aguas trajeran a memoriascon algunos vestigios de conciencia,y una pizca de gualeya inteligencia,para honrar tu merecida gloria.
