Residentes venezolanas en Gualeguay dieron detalles sobre la colecta de medicamentos por el terremoto
Para Carmen y Veruska, Gualeguay ya es su casa. “Este año voy a cumplir ocho años acá”, calcula Carmen, mientras repasa el mapa de un arraigo que se consolidó compartiendo costumbres, comidas y momentos históricos. “Nos ha abrazado mucho Gualeguay y la misma Argentina. Estamos completamente agradecidas de ese abrazo”, coinciden. Sin embargo, en las últimas horas, ese hogar entrerriano se transformó en el búnker desde donde intentan mitigar, a miles de kilómetros, una catástrofe que sacudió sus raíces.
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"Esa noche no dormimos"
El aviso llegó de golpe, de la forma en que suelen llegar las malas noticias cuando se vive en el exilio. Veruska viajaba desde Buenos Aires y recién a las ocho de la noche, cuando el teléfono agarró señal al entrar a Gualeguay, un mensaje de un amigo encendió las alarmas: tenían que comunicarse urgente con sus familias porque dos sismos muy fuertes habían golpeado a Venezuela.
“Al llegar a casa empezamos a ver las redes sociales y nos dimos cuenta de la magnitud. Fue bastante catastrófico: edificios caídos, gente tapiada (atrapada bajo los escombros), unos ayudando a otros. Esa noche no dormimos”, relata Veruska. De inmediato, el grupo de WhatsApp que nuclea a la comunidad venezolana en Gualeguay se convirtió en un monitor de la situación en tiempo real.
Por fortuna, el alivio inicial fue familiar. “Gracias a Dios, a nivel familiar o material no le sucedió nada a los afectos de ninguno de los que estamos acá en Gualeguay”, explica Carmen. Pero el alivio no quita el dolor colectivo: “El sentimiento ahora es de zozobra, de angustia por estar aquí afuera y capaz no poder hacer nada. Sentimos la misma angustia que tiene una persona allá. Es bastante agobiante y caótico. Decimos: 'Bueno, Dios mío, ¿qué tantas cosas nos tienen que pasar?'. La verdad es que la venimos remando desde hace rato”, comenta Veruska.
La Guaira: el paraíso afectado
Para ubicar al lector local, las entrevistadas explican el valor afectivo y geográfico de la zona más afectada: La Guaira (antiguo estado Vargas). “Queda aproximadamente a una hora de la capital, Caracas. Es la costa, está bordeada por el mar Caribe y allí está situado el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, el famoso Maiquetía”, detalla Carmen, quien visitó el lugar muchas veces antes de migrar.
Era un punto neurálgico del turismo y el esparcimiento familiar, pero también una zona vulnerable. “Últimamente la habían acondicionado mucho, pero más allá de lo que sucedió en la histórica tragedia de 1999, volvieron a hacer edificios mal construidos y hay mucha superpoblación” lamentan.
Canales seguros para que la ayuda llegue rápido
“Después de haber llorado y de haber puteado a mucha gente por la misma rabia e impotencia, decidimos hacer algo”, dice Carmen con firmeza. La comunidad venezolana local se organizó rápidamente para lanzar una colecta de insumos médicos y medicamentos, coordinando directamente con fundaciones asentadas en Buenos Aires que ya lograron enviar dos toneladas de ayuda humanitaria a las zonas de desastre.
“No estamos haciendo esto solos, que es muy importante que se diga. Trabajamos de manera ordenada con la gente que corresponde para garantizar que los envíos lleguen”, aclaran, al tiempo que explican la gravedad de la situación sanitaria: “En Venezuela el gobierno no tiene para ayudar a su propio país. Hoy en día, gracias a la ayuda humanitaria de otros países se están salvando vidas, atendiendo a niños y a personas mayores. Muchos chicos quedaron sin padres y la idea es que estén refugiados en instituciones que realmente los vayan a cuidar”.
La urgencia es máxima y apelan al corazón de la ciudad. “Quisiera pedirle la mayor ayuda posible al pueblo de Gualeguay, que no nos suelte la mano, que no nos abandone en este momento. Mucha gente nos está ayudando a difundir y lo valoramos un montón, pero necesitamos que eso se materialice en ayuda concreta. Esto tiene que ser rápido, no podemos darle mucha larga porque se necesita urgente, urgente”, concluye Carmen, con la mirada puesta en los locales comerciales que ya abrieron sus puertas para centralizar las donaciones.
Información de Servicio:
La colecta está enfocada estrictamente en medicamentos e insumos médicos. Todo lo recaudado será enviado de urgencia a través de fundaciones aliadas en Buenos Aires. Puntos de recepción de donaciones:
-Heladería Silvia: Rocamora 33. (abierto también los fines de semana). -Happy Pets: Alarcón Muñiz 209.