La importancia de donar órganos
Rubén Giménez: “volví a nacer el día del trasplante”
Días atrás se realizaba en el Museo Quirós la charla “El Trasplante, un Derecho Humano fundamental”. En esa oportunidad, SEGUNDA SECCION dialogó con Rubén Giménez, empleado municipal de 50 años, quien fue trasplantado en el año 2011. En agosto de ese año, Giménez recibió un nuevo hígado a través de un donante y, por intermedio de permanecer en la lista del INCUCAI. “Mi tarea es multiplicar la idea de donar órganos, mi misión es esa, difundir y promover la donación de órganos”.
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¿Nos cuenta su caso en particular?-Fui trasplantando en agosto del año 2011, se trató de una donación hepática. Mi enfermedad se descubrió en el año 2006 y, a partir de allí se fue agravando pero cuando me detectan ya estaba en estado crítico ya que se trataba de una cirrosis congénita, esto significa que heredé esa enfermedad. En ese 2006 comencé con los síntomas y me descubren la enfermedad, ya con un estado crítico.¿Cómo fue que ingresaste a la lista de espera a nivel nacional?- La obra social me derivó a Buenos Aires, más precisamente a la Fundación Favaloro; relativamente fue poco el tiempo que estuve esperando el órgano porque en marzo de ese año (2011) me derivan desde Entre Ríos. En el mes de junio, miembros del INCUCAI me avisan que ya estaba en lista de emergencia. El 11 de agosto de ese mismo año ingresé a quirófano.¿Cómo fueron esos momentos previos a conocerse que había un donante?; ¿qué sensaciones se suscitaban en tu propio entorno?- Los médicos me fueron preparando psicológicamente; los períodos que tuve de internación durante ese 2011 fueron preparatorios para la operación final; entendí que me estaban preparando. En esas internaciones observé de todos los casos que uno imagina; los propios médicos me iban avisando que si aparecía el órgano tenía que estar listo; los plazos y tiempos son muy acotados.Cuándo avisan de INCUCAI del órgano donado, ¿estabas en Gualeguay?-Justo dio la casualidad que estaba en Buenos Aires internado una semana antes por las cuestiones de prevención de enfermedades respiratorias. De manera personal ya tenía todo previsto y arreglado con Policía para que me liberasen el camino hasta la llegada a la Fundación Favaloro; incluso había previsto la posibilidad de algún accidente en el camino y se habían tomado todos los recaudos para que la ambulancia que me trasladaba siguiera su camino; estaba todo el dispositivo logístico para poder llegar al centro de trasplante. Me avisan a las 2,00 de la madrugada de ese 11 de agosto y entré al quirófano al mediodía. Antes, alrededor de las 6,00 de la mañana ya habían empezado con todos los estudios previos de compatibilidad y, al mediodía me informan que el órgano era para mí. Digo esto porque en ese momento hay varios pacientes en espera nacional, luego de los estudios previos de compatibilidad, se decide al trasplantando; una computadora informa qué paciente es más compatible para recibir la donación.Ese 11 de agosto no se borra más, ¿qué enseñanza deja una experiencia límite como esa?- No me olvido más de ese día. Hay un renacer, es como volver a nacer. Estuve al borde del precipicio. Este tipo de charlas me sirven para transmitir esa experiencia, mi eterno agradecimiento por seguir viviendo y seguir viendo a mi familia y ver crecer a mis hijos. Acá en la Argentina la donación es cada vez mucho más importante, pero igual es insuficiente. Habría que tomar otras medidas para tomar más conciencia sobre la donación. La donación de órganos se presenta como una gran oportunidad para una entrega absolutamente desinteresada.
