Club Social: “Cantares en…teros”
Se disfrutó de un excelente espectáculo poético- musical
El sábado próximo pasado, en el Club Social, en un espectáculo poético musical bajo el título “Cantares en…teros” el poeta entrerriano Juan Manuel Alfaro presentó sus últimas obras: “Las borrajas azules” y “Los teros de la gracia”, siendo acompañado por la bandoneonista, cantante y compositora Susana Ratcliff, también entrerriana, y por la percusionista Ana Ponce, oriunda de Córdoba.
Ya sea en poesía o en prosa Juan Manuel Alfaro, a través de un sencillo y puro lenguaje, nos transporta a momentos vividos en cotidianas situaciones del ámbito familiar, a experiencias compartidas con hermanos de sangre y de la vida, a perfumes ya casi olvidados, a luces y colores guardados en lo profundo de nuestra memoria. La participación de Susana Ratcliff y Ana Ponce contribuye a crear un ambiente muy especial, en donde canciones y poesías nos revelan un poético lenguaje, un mágico canto. Recuerdo la bella sonoridad del bandoneón de Susana y su voz de especial color, en interpretaciones impecables como "Romance entre dos orillas" de su autoría y de Scibona, "Soledad Montoyera" con letra de Marcelino Román y música de Miguel Zurdo Martínez, "Fogón de Ausencia", de Chacho Muller, "Doña Soledad", de Zitarrosa o "José Antonio" de Chabuca Granda entre otras, para terminar con "La piedra azul", de Juan Manuel Alfaro y música de Susana Ratcliff. El personal estilo de Juan Manuel nos emociona y nos provoca una búsqueda interior, mientras que la música de Susana y la percusión de Ana Ponce completan el espíritu de singular emoción estética. Ana logra, a través de su profunda voz, junto a la sonoridad del cajón y del bombolegüero, una especial fórmula mágica. Su interpretación de "Pastor de nubes" de Manuel J. Castilla fue una increíble entrega.En "Los teros de la gracia", Juan Manuel dice:-"Los teros son de buenos augurios.-¡Como que hay Dios!"Y en esta expresión tan cotidiana, tan de nuestra gente, comenzamos s acompañar a Juan Manuel en el proceso de la memoria.En "La Canción" compartimos sus experiencias escolares en donde, ante sus disquisiciones, no podía faltar el humor:"-La directora nos instruyó que debíamos pronunciar la florcita "amarilla", con elle, porque se trataba de una canción del norte, según nos explicó con esa voz que, cuando aparecía en el patio, terminaba el recreo para siempre.Y así aprendimos que en el norte, a diferencia de lo que sucede aquí, la yuvia cae con elle, lo que ya de por sí le cambiaba el carácter y le otorgaba como una distinción -aunque no lo dijéramos así- y viéndolo bien o, mejor, viéndola y escuchándola bien, ¡cae con elle!, las eles alargan sus globitos, se enlazan delicadamente, se deslizan, llueven, al menos ahora cuando estoy recordando estas cosas, y la escucho y la miro desde la galería: como algo iluminado que se ha roto, y aunque cae es como una ascensión.....Y también aprendimos que en el norte trotan con elle los cabayos, lo que nos parecía mucho más serio, porque la lluvia vaya y pase, por su naturaleza femenina y todo eso, pero los cabayos, con las cuatro patas pampeadoras y esa lindura bárbara del galope aventándole las crines.....es como una desconsideración, un menosprecio....." En "Linares", de su libro "Borrajas azules", fue conmovedor el compartir la nostalgia de aquellas imágenes ya tan lejanas de nuestra niñez y adolescencia cuando escuchamos:"-Ya no se ven linares en los campos.Cuando era niño, pasábamos con tanta naturalidad de un cielo a otroY las primaveras tenían siempre como una sensación celeste,Como si algo estuviese por revelarse en el color que se posaba sobre los tallosCon tal delicadeza que parecía no terminar de asentarse nunca:En eso tenía algo de agua también, fluyendo,Pero de una manera apenas perceptible,Como si fuese la transparencia misma, con un tono azuladoRielándola, muy tenue,Un azulito como decía mi madre.........." Es la voz de Juan Manuel Alfaro, poeta nuestro, entrerriano, su palabra y su poesía, que nos atrapa en su simple y luminosa belleza.Zélika Alarcón de Tamaño.
