Sengo Kablan y el grupo amistad, un servicio de amor
Sengo Kablan junto al Grupo Amistad, tienen una gran cantidad de hogares y oratorios donde desarrollan una tarea social con distintos grupos, tanto mujeres, niños y niñas, adolescentes, adultos y personas mayores. Afrontan todas las problemáticas sociales como son la pobreza, el hambre, la falta de un hogar, de oportunidades en general. Su obra se inicia a partir del nacimiento de un grupo para depresivos, dentro de la Parroquia San José y los guía la intención de hacer el bien al prójimo, desde una perspectiva cristiana. Su sede funciona en el Comedor que funciona en Echagüe 20. Segunda Sección dialogó con él, que contó la historia de cómo surgió esta vasta obra.
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¿Cómo inició tu labor comunitaria?SK: Yo fui hace 35 años, a rezar por mi hija, que se estaba muriendo de depresión, 'te entrego la situación de mi hija', fui solo a las 3 de la tarde, 'que se haga tu voluntad señor'. Iba todos los días a las 3 de la tarde, y después de dos años y medio empezó a recuperarse. Fundamos un lugar para los depresivos, ahí empezó el grupo Chocolate de ayuda al depresivo, nos reuníamos en la parroquia, nos fuimos a los barrios a darles la leche a los chicos, en 19 barrios. Empezábamos en paso de Alonso y terminábamos en Puerto Ruiz, los sábados, cada uno en su auto, cargábamos las facturas, ¡era re lindo! a 1500 chicos por semana les dábamos la leche. Nosotros no queremos llenar la pansa solamente, también llenar el alma, el espíritu, entonces charlábamos con ellos, tratábamos de ayudar a los padres, de ayudar a la convivencia, hablar de los valores. Nosotros tenemos la certeza de que uno de los caminos para hacer que la personas, a través de la caridad con amor, un pedazo de galleta todo el mundo lo da, pero darlo con amor, con una mirada, cambia, por ahí le empezas a hacer sentir que es persona y que merece el amor de los demás.¿Cuándo se construyó el primer Hogar?Veíamos muchos chicos que no tenían con quien vivir, y entonces dijimos: ¡vamos a hacer algo por ellos! y fundamos el Hogar María Madre, ahí las madres, tíos o abuelos dejaban los chicos, y nos hacíamos cargo de esos chicos, y cuando cumplían doce años, fundamos el Hogar María de la Providencia, después viene la ley del menor, hace veintipico de años, después fundamos el Hogar San Ceferino , después fundamos el Hogar San José Obrero, con talleres de capacitación laboral, cantidad de cosas para que los chicos fueran creciendo en conocimiento y van bastantes chicos, después fundamos el Comedor María Inmaculada, que abre a las 15 y cierra a las 20:30 horas, ahí se les da comida con una charla previa, para caminar por el camino del bien, no enojarse y ser amigos, después fundamos el Hogar María del Perpetuo Socorro en Paso de Alonso, ahí tenemos una casita, hicimos un salón de catequesis de 70 metros cuadrados , que lo administra un matrimonio. Después tenemos el Oratorio Santa Rafaela, porque en el medio de la crisis de mi hija, viene una señora y me dice: ¿por qué no le pedís a Santa Rafaela? Y miré para el cielo y le dije: 'si vos la ayudas a mi hija te prometo hacerte conocer en Gualeguay', y le ayudó tanto y mi hija se repuso. Atrás hicimos el centro, donde se da catequesis y hay merendero también.¿Trabajan con mujeres víctimas de violencia?SK: Sí, en el B° Defensa Costera, tenemos el Hogar María de la Caridad, que es para chicas que sufren violencia familiar. El número es fluctuante, a veces hay doce, a veces hay cinco, no hay un número fijo. Hay chicas y mujeres adultas, de la tercera edad, pero sólo mujeres con hijos. Ese hogar no tiene un cupo y no tiene un régimen especial, por ahí aparece una mujer joven con cinco chicos, por ahí una mujer grande sola, todo aquel que ha sufrido violencia, muchas veces las manda la municipalidad, el juzgado, la policía. La directora del hogar es la Lic. En Trabajo Social, Paola Burgos, ella hace el informe. Lo remodelamos entero a ese hogar. Nosotros tenemos un equipo con un psicólogo, asistente social y también hay talleres terapéuticos y un merendero. Ahora se ha cortado un poco, porque nosotros cerramos la galería, y ha quedado unido, y por eso ahora estamos por hacer un salón aparte.¿Qué pensas del flagelo de la violencia?SK: La gente está re violenta, enseguida se van a los gritos, al maltrato, a los golpes. Esto no es producto ni de un gobierno, ni de la falta de trabajo, ni tampoco de si tenemos trabajo, o no tenemos, vienen con violencia desde chicos, hay que reeducarlos. Para mí viene por la falta de atención, de contención familiar, falta de valores; un chico que se cría con la base de la familia, con gente mayor que los vaya guiando y aconsejando, así uno se va criando con el respeto que se debe, con la fraternidad que se debe, buscando la armonía y no la confrontación permanente, a veces se miran y se pelean con la mirada. Yo sostengo que la falta de familia, hace que no haya valores y no se sepa cuáles son los límites, todo está permitido.¿No se sienten desbordados por la situación?SK: Nada alcanza. Sobrepasados no sé si de trabajo, sino del eslabón que sigue, eso es lo que nos sobrepasa, el hecho de que no hay un eslabón que sigue. Nuestro grupo se dedica a contener, dar valores y tratar de guiarlos, pero de ahí a la parte técnica, es ahí donde nos falta, porque muchos necesitan de la parte psicológica, del tratamiento de la mente. Todo hace a un combo, cuando salen no tienen donde estar. Nosotros tenemos dos hogares, que no están asistidos por nadie porque no entran en la ley del menor, cuando cumplen 18 años queda fuera de la ley, vos tenes que sacarlo del hogar, y nosotros no los sacamos porque no son cosas, por eso fundamos el Hogar San Ceferino, que lo dirige Alejandro Rodríguez, y es para tener esos chicos, para que vayan reinsertándose a la sociedad, tener que sentirlo como familia, como un hermano tuyo. Ellos necesitan el sostén o la seguridad de que cualquier cosa recurre para preguntar, si esto está mal o está bien. El Hogar se encuentra en calle Río Negro y Da Dalt, donde se alberga a los chicos que han cumplido 18 y egresan de los hogares que están bajo la ley del COPNAF.¿Y la droga? ¿Cómo los afecta?SK: Hoy nos ha sobrepasado el tema de adicciones, la mayoría viene con problema de adicciones, no sólo de 18 sino de 12 años, están en los otros hogares. A la Secretaria de Prevención de Adicciones y Convivencia Ciudadana (SEPACC) nosotros le hemos mandado cantidad de chicos que tienen problemáticas de adicciones, no quieren ir, son reacios, por eso les hemos propuesto para que fueran ellos al Hogar. Algunos van, no podemos entusiasmar a los otros, por eso les decimos que vengan y los entusiasmen porque ahí hay psicólogo, tenemos re buena relación, pero hay puntos que tenemos en el comedor que no podemos resolver. Con el poxirrán, ¡pobrecitos, a mí me parte el alma! Un día le digo a un chico: 'vamos a hacer un trato, vos que necesitas nosotros te ayudamos', y me respondió: '¿pero sabes qué pasa? vos me queres sacar el momentito de felicidad que yo tengo, lo que me hace tapar el agujero que me hizo mi familia? Hay que motivarlos, muchos tienen deseos de salir, pero cuando el corazón empieza a reclamarles...
