11 de Septiembre: “Día del Maestro”
“Ser maestro es un acto de fe en la posibilidad de cambiar el mundo educando”
Los maestros son la bisagra clave entre un futuro esclavo y una patria libre. Y si el pesimismo los abruma, tienen que seguir abonando el presente con el ejemplo diario, preparar para el mañana a los hijos de esta tierra, buscar la superación permanente y saber que el reconocimiento mayor lo van a recibir, cuando pasados los años, sus alumnos recuerden con admiración los saberes que recibió en su niñez. Hoy compartimos las vivencias y los recuerdos de la Sra. Virginia Rossini de Rauch, docente jubilada que guarda en su corazón los más hermosos momentos que vivió en la escuela junto a los alumnos y sus compañeros de trabajo y que la hicieron inmensamente feliz. “El Debate Pregón” les desea ¡Feliz Día a todos los Maestros!
El por qué de este díaEn 1943, la Conferencia Interamericana de Educación (integrada por educadores de toda América) se reunió en Panamá y estableció el 11 de septiembre como Día del Maestro, en consonancia con el 55° aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, una de las personalidades más importantes de nuestra historia. Su figura despertó admiración, resistencia y oposición desde las más diversas posiciones políticas en su época e incluso posteriormente. Fue docente, periodista, militar, estadista, promotor de avances científicos, político y escritor. Como hombre de acción, soñó un rol protagónico para nuestro país en el grupo de las grandes naciones del mundo.Virgina R. de Rauch"Tengo el mejor de los recuerdos de mi tarea como maestra"Virginia Rauch comienza hablando de su vocación y primeros años en la docencia:"-Siempre quise ser maestra, lo que trabajé, lo hice tan a gusto porque era realmente lo que yo deseaba, ser docente. Para mí, hoy día, estar jubilada como docente es una satisfacción. Trabajé 30 años; hace ya 25 años que estoy jubilada. A los 18 años recién cumplido comencé a desempeñarme cerca de Rosario del Tala, en pleno campo. Ahí aprendí muchas cosas, aprendí a andar en carro, en sulky, montar un caballo y a compartir con esa gente tan humilde, amable y sincera, con riquísimos valores como tiene las personas que viven en el campo. Estuve durante 3 años, después pasé a la Escuela N° 20 de Galarza y en el año `61 me vine a Gualeguay y renuncié al cargo porque me casaba y se me iba a hacer difícil el traslado diario. Empecé a hacer suplencias y luego me nombraron en la Escuela Normal donde transcurrió la mayor parte de mi carrera docente, hasta mi jubilación.""El compañerismo entrañablesólo nace y se conservacuando uno ha sido feliztrabajando con armonía y en equipo."Con mucho orgullo y emoción recuerda a sus compañeras: "-Formaba parte de un equipo de muy buenas maestras, tratábamos de perfeccionarnos, trabajábamos en forma coordinada. Con algunas de mis compañeras jubiladas aún nos seguimos reuniendo todos los martes en la casa de Delia Manzán. El grupo se ha ido achicando, pero las que quedamos seguimos esa amistad y ese compañerismo entrañable que sólo nace y se conserva cuando uno ha sido feliz trabajando con armonía y en equipo. Entre ellas está Aurora Peroni, Susana Echeverría, Delia, que fue vicedirectora, Rosario Amandulé, Irma Sap, Nené Fourastie, Marta Dive, Hilda Gastaldi, Beba Burgos. También fui compañera de Susana Orgambide, de Mabel Brutti, Dory Sainte Marie que ya fallecieron. Una de las regentes que recuerdo por su dedicación es Lames Curi, "Coca", excelente persona y con una muy arraigada alma de docente."Más adelante Virginia nos habla de los alumnos y de las madres: "-De los muchos alumnos que tuve guardo hermosos recuerdos; eran grupos de chicos tan lindos, trabajábamos muy bien. A la par de los chicos, yo trabajaba muy bien con las madres. Hasta el día de hoy les agradezco lo que me acompañaron, ya que trabajábamos de común acuerdo, ellas la parte educativa, yo la parte instructiva, metodológica. Considero que hay muchos factores de la sociedad actual que no les permite a los padres seguir de cerca la formación de sus hijos; no todas las enseñanzas pasan por la escuela, no hay que delegar todo en los maestros; debe ser un trabajo mancomunado y a eso yo lo viví y lo disfruté, como maestra y como madre. Siempre pienso que si hay algo que no se deben perder son los valores, y ellos comienzan por el hogar."Luego se refiere a los residentes: "-Como la Escuela Normal es de formadores, teníamos practicantes. A algunos les costaba más adaptarse a los grupos y encontrar la metodología adecuada a los temas, pero junto con nosotros estaban los profesores de práctica que los seguían muy de cerca. Además mucho se va adquiriendo con el trabajo diario en el aula, pero siempre debe estar presente la vocación y las ansias de aprender y superarse."V. Rauch nos habla de su paso por los distintos grados: "-La mayor parte de mi carrera docente la desempeñé en grados altos, seguramente me los adjudicaban por mi timbre de voz y mi personalidad, pero una vez en un sorteo me tocó primer grado, de 6° a 1er. grado, un cambio total. Me pasé todas las vacaciones estudiando cómo iba a enseñar a los más chicos. La satisfacción que tuve con esos chiquitos fue enorme; comenzaron haciendo palotes, como era en esa época, y terminaron con el diario en la mano ¡y eso fue emocionante! Ahora es más fácil 1er. grado porque en los Jardines ya adquieren una base importante."Virginia trabajaba en la misma escuela y turno al que concurrían sus hijos y así lo recuerda: "Íbamos los tres juntos a la escuela; ellos también hicieron toda la primaria en la Normal, incluso me tocó ser maestra de área del mayor, pero para mí era un alumno más, debía cumplir las mismas pautas que todos y si tenía que llamarle la atención, lo hacía, sino hubiera sido injusta.""Luché mucho para que mis alumnos aprendieran porque para mí la primaria es como el cimiento de un edificio."Para finalizar, Virginia Rauch nos dice: "Yo quiero mucho a la Escuela Normal; hay muchos momentos, experiencias, compañeras, alumnos, ordenanzas que son recuerdos hermosos. Luché mucho por los alumnos para que aprendieran porque para mí la primaria es muy importante, es como el cimiento de un edificio, es la base, de ahí arrancan, deben hacerlo bien; quería que los conocimientos no quedaran flojos. Tal vez les exigí demasiado, pero no me arrepiento y ellos lo reconocen. Hoy mismo me encuentro con alumnos y me dicen "Señorita, siempre nos acordamos de usted y lo mucho que aprendimos". Esas palabras, ese reconocimiento de ellos, es una satisfacción muy grande." "Educar" Gabriel CelayaEducar es lo mismoque poner un motor a una barca...hay que medir, pensar, equilibrar...... y poner todo en marcha.Pero para eso, uno tiene que llevar en el almaun poco de marino...un poco de pirata...un poco de poeta...y un kilo y medio de paciencia concentrada.Pero es consoladorsoñar mientras uno trabaja,que ese barco, ese niñoirá muy lejos por el agua.Soñar que ese navíollevará nuestra carga de palabrashacia puertos distantes,hacia islas lejanas.Soñar que cuando un díaesté durmiendo nuestra propia barca,en barcos nuevos seguiránuestra bandera enarbolada.
