Siete menores detenidos por arrebato a sexagenario
Hace una semana atrás habían protagonizado otro robo a un distribuidor de mercadería.
La Jefatura Departamental informó a la comunidad que en horas de la noche del jueves -22 horas- mientras el personal del Comando Radioeléctrico realizaba patrullas por la zona Oeste de la ciudad, más precisamente en inmediaciones del Barrio 210 Viviendas, al llegar a la intersección de calles Colón y Belgrano, observaron que un grupo de menores salen corriendo dejando tirada sobre la cinta asfáltica a una persona de sexo masculino, el cual iba transitando en una bicicleta, oportunidad que lo interceptan estas diminutas criaturas para empujarlo y hacerlo caer para aprovecharse de la superioridad no solo física, sino numérica, procediendo a sustraerle una exigua suma de dinero en efectivo. El procedimiento flagrante de delito originó la solicitud de colaboración de otros móviles policiales para proceder a la captura de estos pequeños cuerpos, pero ágiles al momento de emprender una veloz huida, ya que a pesar sus cortas edades, tienen la suficiente capacidad intelectual para saber que correr por separado existían mayores chances de no ser atrapados, pero la longitud del brazo largo de la ley, una vez más hizo justicia no únicamente por la detención de los autores del hecho, sino por la violencia con que fue avanzada la integridad física del abuelo, ocasionándole al sexagenario inclusive un corte facial por lo que debió ser trasladado hacia el Hospital San Antonio para recibir los primeros auxilios. Finalizada con éxito la búsqueda de todos los menores con sus respectivas aprehensiones, los siete involucrados en el arrebato fueron conducidos de inmediato a la Comisaría del Menor con asiento en la Jefatura, siendo correctamente identificados, al solo efecto de corroborar su datos filiatorios, fundamentalmente porque ya eran caras conocidas, ya que para sorpresa de la autoridad policial, son prácticamente los mismos menores que participaron activamente en el hecho del robo de hace una semana atrás, cuando sustrajeron en horas muy tempranas una cámara fotográfica a un distribuidor, en ocasión que el empleado estaba descargando mercadería cuando estaba estacionado su transporte de carga con varios electrodomésticos en la intersección de Avenida San Antonio y 9 de Julio.En este ilícito de referencias como en el anterior, la mayor implicada es nuevamente una femenina de solo catorce años, que aparentemente comanda las acciones poco ejemplares para sus fieles seguidores -nunca la delataron-, ya que es quién incita y lleva adelante sus incursiones ilegales, sobre todo porque tiene plena conciencia que sus voluntades indebidas no son punibles de delito para el Código Penal Argentino, al ser menor de dieciséis años, algo que repetía al momento de ser aprehendida, amén de reclamar su rápida libertad pero exigiendo la no presencia de sus padres, a sabiendas del disgusto que otra vez les provocaría al estar vinculada a cuestiones policiales.La reflexión de esta crónica policial serían varias desde el punto de vista social: primero las cortas edades de estos tiernos niños por tener entre once y catorce años, pero duros en los conceptos de no respetar no solo a sus progenitores que ya no saben cómo dominar sus actitudes antisociales, sino hasta contra la propia autoridad policial, por su destrato vehemente hacia el uniforme; segundo más allá de la nueva comisión de un hecho delictivo, la gravedad es la violencia con que lo cometieron, ya que no utilizaron la ocasión que hace al ladrón, sino que golpearon al anciano para desestabilizarlo y dejarlo abandonado a sabiendas que lo habían lastimado, lo que representa una preocupación mayor para la sociedad, ya que puede interpretarse que si con estas edades cometen un hecho violento y en grupo, puede tornarse peligrosos para el ámbito urbano, de no mediar la oportuna la intervención de las autoridades competentes que deben entender en la materia.
