“Tan solo un soñador”, de T. Carboni, en la mirada de Ana De Benedictis
Hace poco más de un mes, nuestra querida escritora Tuky Carboni presentó su novela “Tan sólo un soñador” sobre la cual la autora nos expresó: “Este libro es una reparación tardía a mi familia, porque mi papá siempre me hablaba de nuestros orígenes”. Eso la llevó a investigar con verdadera pasión sus raíces en los pueblos originarios, tema que siempre la ha cautivado.
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En esta edición entregamos un comentario que le hizo llegar Ana de Benedictis, doctora en leyes, ex jueza, escritora de cuentos y novelas que vive en Azul, Pcia. de Buenos Aires. Con ella se conoció en congresos de escritores y últimamente en el X Congreso Internacional de Gualeguaychú."Tuky: he terminado de leer, no se si decir tu novela o la historia de tus ancestros y la tuya propia. Francisco Méndez, aquel niño- hombre que con solo 16 años partió de "un puerto vecino a Curriellos, su aldea natal". Además de un soñador era un hombre con una muy clara conciencia social de igualdad, fraternidad, respeto y justicia. Entendió, como pocos, que todas las formas de vida son válidas y máxime aquellas que se basan en la consideración y el respeto hacia el prójimo.Así que sos descendiente de Caraví Méndez y por esa vía de Isú y Francisco y del bastante testarudo José Ibarra, aunque heredaste los principios morales de los Churrúas; la sola escritura de este libro te muestra fuerte y justa porque hay que contar historias que, aun hoy, siguen molestando a muchos.Es imposible recorrer estas páginas sin encomendarse a Dios por la vida de las personas que la transitan como si fuera modificable el destino y quisiéramos torcerlo. Tomo tus palabras que son exactas "...el tiempo no es como el espacio, que se puede volver a transitar. El tiempo, una vez transcurrido, no vuelve atrás" (pág. 19)Siempre te conocí más como poeta que narradora, aunque no está abandonado el primer estilo, el libro está plagado de poesía: cada descripción del monte, la mirada a guidaí, el río y sus recodos, los helechos gigantes, se plasman poéticamente por medio del que ve más allá de lo evidente y hasta el color del cielo los eleva por encima de lo mediocre. Y sí, querida Tuky "cada uno se crea su propia realidad" (p. 49) y así como algunos miran el cielo y sus estrellas creando poesías, otros miran al vecino para hablar de su vida. Esto último no es patrimonio de tu Gualeguay amado donde 'naciste y envejecés' es parte de la condición humana.No se si decir ¡pobre Francisco Méndez! por sus tantos infortunios o decir ¡Qué suerte la de Francisco Méndez! que conoció las profundidades del alma humana, con todo lo que ella encierra: amor, fidelidad, desprecio, agresión, es decir, todo lo bueno y todo lo malo. Admirable Francisco, Francisca, Isú, Minuano y todos los que poblaron tu pasado y han hecho en esa mezcla la maravilla de escritora y de persona que sos.Bella novela, altamente recomendable por quienes quieran conocer algo más de nuestros nativos, sus vidas, cómo eran y en qué los convirtieron los buscadores de oro y esmeraldas. Felicitaciones Tuky."
