Tormentas
Sólo Dios conoce los límites del mar, lo cual quiere decir que El es quien puede dominar todo el tumulto de la creación y de la historia. Pero no lo hace inmediatamente. Decía Romano Guardini: “…debemos experimentar nuestra relación con Dios entre los polos de la lejanía y de la cercanía. La cercanía nos fortifica, la lejanía nos pone a prueba”.
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Sólo Dios conoce los límites de las tormentas y a veces parece que no tiene prisa para hacerlas callar.Mientras tanto los hombre tenemos miedo y ese temor que es ciertamente parte de nuestro mecanismo de defensa a veces la zozobra nos hace desconfiar de su bondad y de su asistencia continua.El miedo nos vuelve agresivos o depresivos o nos vuelve supersticioso. Hoy existe un nuevo pensamiento mágico al pensar que adhiriendo a las adicciones nos liberaremos de lo que nos atemoriza.Serrat dice con humor: "Nada tienes que temer, al mal tiempo buena cara, la Constitución te ampara, la justicia te defiende, la policía te guarda, el sindicato te apoya, el sistema te respalda...(pero) Cruza los dedos, toca madera. No pases por debajo de esa escalera. Y evita el trece y al gato negro. No te levantes con el pie izquierdo. Y métete en el bolsillo envuelta en tu carta astral una pata de conejo por si se quiebra un espejo o se derrama la sal. Y vigila el horóscopo y el biorritmo. Ni se te ocurra vestirte de amarillo..."En el Mar de Galilea hace casi dos mil años hubo un hombre, Jesús de Nazaret, que caminó sobre las aguas: era además verdadero Dios.Como le gustaba compartir sus potestades invitó a su discípulo Pedro a que caminase también en las aguas: pero Pedro se empezó a hundir; no tuvo la confianza que tenía Jesús en las manos de Padre Eterno.Bernardo de Claraval, célebre monje de la edad media, sostenía que nuestros pecados tienen como raíz a nuestros miedos. Decía algo así: en la soberbia subyace de modo implícito y compensado la idea de "yo no puedo" (por ello, intento buscar el poder); en la avaricia, la idea de "yo no valgo" (por ello, intento valer acumulando cosas); en la curiosidad, la idea de "yo no sé" (por ello, busco ávidamente llenarme de información).Otro aspecto: El miedo permanente al hermano me vuelve agresivo. Cierto es que rige el precepto de ser "Mansos como paloma y astuto como serpientes". Sin embargo sólo se construye una comunidad cuando hay confianza.Gualeguay tiene tormentas pero también todavía la oportunidad de ser una gran familia donde nos saludamos y nos protegemos. A veces en las calles de la ciudad nos negamos la mirada y el saludo como si fuéramos enemigos en vez de vecinos. Es urgente escuchar en nuestras calles la voz de Dios que nos dice "no temas, no dudes de todo el mundo, hombre de poca fe, no saques lo peor que hay en el corazón de tu hermano desconfiando sistemáticamente de él".El corazón del hombre tiene tormentas como las del mar de Galilea: pero siempre hay esperanza sobre todo cuando hay confianza.Sólo Dios conoce los límites de las tormentas y a veces parece que no tiene prisa para hacerlas callar.Por el Pbro Jorge H Leiva
