Tres detenidos por robar pollos; se les secuestró marihuana
La Jefatura Gualeguay informó a la comunidad sobre una investigación que venía llevando adelante el nuevo titular de la Comisaría Primera, tratándose de hechos vinculados al robo reiterado de aves vivas que son sustraídas de los camiones estacionados en la playa respectiva del conocido Frigorífico de Aves ubicado en Avenida Presidente Perón.
Días atrás, fueron detenidos en dos hechos diferentes, dos precoces "cacos" de 11 y 13 años de edad, respectivamente, que fueron sorprendidos en diferentes fechas con pollos que habían robado de las unidades de transportes de jaulas que estaban sobre el playón a la espera de ingresar para su faena, siendo entregados por disposición fiscal a sus progenitores no sin antes arengar para que asuman definitivamente el rol de educadores familiares y sociales. No obstante el preocupante hecho por la corta edad de los autores involucrados, además de la falta de interés de sus padres de alejarlos de sus conductas delictivas, desde la Comisaría se siguió adelante al profundizar la investigación para tratar de desenmarañar esta red de comercialización montada de manera clandestina, donde si bien estos niños serían los eslabones más pequeños de esta cadena delictiva, en razón que los delitos eran cometidos no para consumo personal, sino para ser comercializados por el cerebro intelectual de este robo hormiga que venía sufriendo la firma avícola, es por ello que poco a poco se fueron develando distintas situaciones que fueron echando un manto de claridad al fructífero negocio. Es así que siguiendo los indicios recabados sobre la hipótesis que cada vez que se robaban pollos, eran albergados en lugares cerrados hasta obtener una importante cantidad para después venderlos y que su producto económico sea verdaderamente rentable. Motivo suficiente para montar una discreta vigilancia en un vivienda abandonada en la zona este de la ciudad, cerca de donde se cometían los ilícitos, la que arrojo en pocos días resultados satisfactorios, ya que a pesar de ver los movimientos humanos que desfilaban hacia su interior, también se veía el acercamiento de un vehículo utilitario, que a la postre sería el que trasladaba las aves ya vendidas. Con todo esta información se decidió a través de los recaudos legales ingresar a un terreno con una construcción muy vieja, sin techo en alguna de sus dependencias, que se encuentra rodeada de baldíos y alta vegetación en pleno Barrio Hipódromo, encontrándose un vivero clandestino que sorprendió a los uniformados porque a simple vista parecía un gallinero, más que una vivienda sin moradores, ya que estaba prácticamente llena de plumíferos, un total de ochenta cinco (85), la mayoría vivos, solo algunos muertos, todos productos de los robos que día a día se iban sucediendo en la parte externa del frigorífico. El secuestro preventivo no se hizo esperar porque las condiciones no eran las apropiadas para dichos animales, es por ello que se pudo capturar al verdadero delincuente de esta crónica, que es un masculino mayor de edad, el cual los retira en una camioneta, cuando la cantidad es suficiente para su turbio negocio, que es explotado a instancias de pequeñas criaturas que realmente necesitan de la contención familiar necesaria para no incurrir en los delitos, pero está comprobado que sus padres son conscientes de esta operación comercial trucha, avalando lamentablemente todo este accionar delictivo. Resulta primordial hacer mención del inescrupuloso accionar de este ciudadano deshonesto, quien si bien ya está identificado por la autoridad del orden, se está a la espera de más pruebas comprometedoras, para su reprimenda, no solo por la concadena de delitos cometidos, sino además primordialmente por usar estos jóvenes, quienes sabedores de su inimputabilidad -menos de 16 años- o por su condición de menores punibles pero sin alcances de poder quedar detenidos -entre 16 y 18 años-, quienes tal vez por su corta edad y muchas veces por su poca educación e interés de sus familias quedan a la deriva y a merced de estas lacras sociales, quienes no tendrán limites a la hora de usar su diminuta humanidad para concretar sus mal andanzas. Que a pesar de todo este proceder, no se dejó de lado el trabajo de vigilancia, puesto que los "sujetos" eran varios, y que seguramente no iban a escarmentar, por ello no extrañó que en horas del mediodía de ayer, en unas de las recorridas por el lugar de conflicto, ante el llamado del encargado de vigilancia de la planta faenadora de aves, se ingresó por calle Fortunato Solanas, donde se observó a tres masculinos que al percatarse de la presencia de los uniformados, pretendiendo escabullirse por una de las casas abandonadas en el lugar, demostrando una vez más que al parecer han adoptado esos inmuebles para escondite, pero nuevamente se hizo justicia al lograr alcanzar a los chicos malos en fuga, ya que fueron acorralados y reducidos, para luego proceder al registro de la ya conocida guarida, encontrando nuevamente en su interior varias aves, entre ellas vivas y algunas muertas recientemente por la sangre fresca hallada en el suelo, seña clara que ahora cambiarían de metodología delictiva, no lo acumularían mas, sino que apenas sustraídos los matan para negociarlos inmediatamente, como consecuencia de haber sido descubierto el modus operandi de esta banda. Pero esto no termina aquí, ya que cuando estaban por ser trasladados en calidad de aprehendidos, una vez identificados Germán (18), junto a dos menores de 17 años, al exhibir sus pertenencias y efectuar el palpado reglamentario de sus ropas, el que debería dar el ejemplo por ser mayor, tenía a simple vista un bulto indisimulable en su bolsillos, que al solicitar que lo extraiga, resultaron cinco envoltorios de nylon, que en su interior contenían una sustancia vegetal verdosa oscura bien compactada, lo que hizo presumir que era droga, por lo que con la intervención de la delegación de toxicología, ante los test orientativos resulto ser "cannabis sativa", más conocida como marihuana, estupefaciente que fue secuestrado al igual que un paquete de papel para armar cigarrillos, ni más ni menos para fumarse unos cuantos porros dada la cantidad que se puede fraccionar de cada uno de estos baguyos, inclusive comercializar los mismos, a no ser que tendría decidido almacenar para la quincena. Consecuentemente los menores fueron entregados a sus progenitores como consecuencia de su minoría de edad, mientras que el mayor quedo alojado en uno de los calabozos a disposición de la fiscalía, a sabiendas que además del delito cometido ante la justicia ordinaria, también tendrá que dar cuenta ante la justicia federal", se informó desde la Policía.
