21 de Junio: Día de la Ancianidad
“Tu amor y tu respeto son mi sonrisa”
El Día de la Ancianidad se conmemora en todo el mundo desde 1982, cuando se celebro la primera Asamblea Internacional de la Organización de la Naciones Unidas dedicada al envejecimiento. El rápido proceso de envejecimiento es resultado de un proceso demográfico motivado por el mejoramiento de las condiciones de vida, particularmente en materia de salud y alimentación, con esto actualmente en el mundo hay más de 600 millones de personas de más de 60 años y para el 2050 se espera que dicha cantidad se haya más que triplicado, sumando 2,000 millones de seres humanos con esa edad.
Para ese entonces, según las mismas estimaciones, por primera vez en la historia, habrá más ancianos que niños.En este día se piensa en todos los abuelos, aquellos que nos acompañan y nos dan su amor incondicional. Es un día para homenajear con respeto y cariño, a todos los ancianos, a quienes son capaces de regalarnos un tesoro que pocos tienen: experiencia y sabiduría. A todos ellos, nuestro respeto y reconocimiento.Verónica Rodríguez, miembro de la Comisión del Hogar de Ancianos, nos deja sus conceptos sobre la ancianidad, la atención, el amor y el respeto que merecen los abuelos de parte de su familia y de toda la sociedad."Escucharlos, respetarlos, atenderlos, abrazarlos,¡cuánto podemos hacer por ellos!"El problema que para las familias suponen las personas de edad avanzada se plantea incluso en lo más elemental: no sabemos ni cómo referirnos a ellas. Tercera edad, personas mayores, viejos, abuelos, ancianos... Cada expresión tiene sus connotaciones. El primer paso para tratar adecuadamente a "los abuelos" es aceptar que la ancianidad es una situación que a todos nos va a llegar. No podemos ignorarla, ni negarnos a nosotros mismos que nos acercamos, sin prisa pero sin pausa, a la llamada tercera edad. A partir de esa toma de consciencia, hay que respetar sus ritmos, valores, concepciones, conductas, deseos, inclinaciones y organización de su vida. Ello no implica estar siempre de acuerdo con ellos, sino buscar el consenso. El mayor tiene el derecho y la libertad de elegir cómo quiere vivir, y no hay razones para imponer nuestros criterios sobre su existencia. Hay que dedicar al mayor una escucha abierta, positiva y sin juicios ni prejuicios, atendiendo a cómo se siente y vive, qué quiere y le apetece, cómo percibe sus recuerdos y experiencias. Hay que escucharle con aprecio, consideración, cercanía y actitud de acompañamiento. Además, hay que darle a los mayores mucho cariño, porque a esa edad se valora más que nunca el afecto. Un cariño que se manifiesta en forma de dedicación, de unos gestos, mirada y tono cálidos al hablar con ellos, incluso los mayores que tienen alguna forma de demencia senil y que ya no son conscientes de muchas cosas de su entorno, siempre se darán cuenta del afecto, la cercanía y la calidez de los seres queridos. Una sonrisa, una palabra amable, un gesto afectuoso, un abrazo sentido, una escucha atenta, una mano cálida en la espalda, una mirada tierna o un apretón de manos cariñoso, son gestos que pueden llegar al alma y llenar de gozo el corazón de nuestros seres queridos y enfermos. Hoy nosotros a los ancianos, ¿dónde los colocamos?, ¿cómo los valoramos?, ¿cómo los tratamos?, ¿qué hacer para que no se automarginen? El cariño que debemos proporcionarle a los mayores debe ser en grandes dosis, porque en esta edad se valora más que nunca el afecto, la sensibilidad que dejamos escapar a menudo por el trabajo, el sagrado concepto del deber, los prejuicios, la timidez y la vergüenza. Debemos ofrecerle un cariño que se trasmita a través de ese interés por lo que les ocurre a nuestros mayores, por el respeto, la escucha, y que se traduce en nuestros gestos, nuestra mirada, nuestro tono cálido a la hora de dirigirnos a ellos. Y también, por qué no, el cariño manifestado mediante la caricia: esa mano que se posa, que presiona, que agarra, ese abrazo que funde la distancia y ese beso que hace sentir que no se está solo y que se es querido y valorado.Derechos de los Ancianos:Los Derechos Humanos de los ancianos incluyen los siguientes derechos indivisibles, interdependientes, e interrelacionados:• El derecho a un estándar de vida adecuado, incluyendo alimentación, vivienda y vestimenta.• El derecho a un seguro social, asistencia y protección• El derecho a la no discriminación por cuestiones de edad u otro estatus, en todos los aspectos de la vida, incluyendo el empleo, acceso a vivienda, cuidado de la salud y servicios sociales.• El derecho a los más altos estándares de salud.• El derecho a los más altos estándares de salud.• El derecho de protección ante cualquier rechazo o cualquier tipo de abuso mental• El derecho a una amplia y activa participación en todos los aspectos: sociales, económicos, políticos y culturales de la sociedad• El derecho a participar enteramente en la toma de decisiones concernientes a su bienestar.
