Por Paulo Kablan
Un brindis por los buenos periodistas de mi ciudad
Hace muchos años fui un muchacho que soñaba ser periodista. Alguna que otra siesta en mi casa de la calle Monte Caseros me largué a escribir unas líneas en una vieja máquina Olivetti que mi padre, Pedro, había comprado en un remate. Recuerdo que lo primero que escribí, despacio pero con todos los dedos porque cursaba mecanografía en la vieja Escuela de Comercio, fueron unas complicadas e inentendibles crónicas sobre temas internacionales que sólo yo leí. Era lo que me gustaba por entonces. No imaginaba que iba a terminar escribiendo casos policiales; mucho menos que iba a hacerlo en televisión.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/332/0000332041.jpg)
Antes de la cuarentena, en verano, estuve como siempre en Gualeguay y como cada vez que voy, y lo hago con mucha frecuencia, me prometí que iba a traer la vieja máquina de escribir, que aún conserva mi hermana Lucrecia, aunque ya no funciona. Llevo más de 20 años diciendo que la Olivetti la quiero tener yo, en una mesa de mi oficina, donde hoy trabajo en mi computadora y tengo los papeles y elementos que uso en mi actividad diaria. Pero nunca lo hago, incluso mi hermana, que es psicóloga, me observa y estoy seguro que se imagina traumas y esas cosas de su profesión.Cuento este detalle chiquito y personal porque, cuando me pidieron gentilmente desde el Diario "El Debate Pregón" que escribiera unas líneas por el Día del Periodista, me puse a pensar qué podía decir, más aún en estos días tan complicados para todos en medio de una pandemia que no sabemos cuándo y ni cómo terminará. Y me acordé de la Olivetti, que es el único elemento material que hay en la casa en la que nací que me une a mi profesión y que me permite recordar, cada vez que voy, que soy un periodista de Gualeguay. Lo que hago y cuento, con aciertos y errores, lo describo desde un punto de vista que tiene la impronta de un entrerriano que se crió como cualquier otro gualeyo.El periodismo es, para mí, una hermosa profesión que permite transmitir todo lo que ves, leés y escuchás desde tu lugar, con toda la carga que eso tiene. Los periodistas comunicamos desde nuestra historia personal, lo que nos da un matiz que, para bien o mal, nos distingue. Jamás podré informarle a usted igual que otro profesional, porque sencillamente somos distintos. Y miramos diferente aunque opinemos lo mismo en muchos temas. Y soy un convecido de que en la diversidad de las miradas está el valor agregado que puede generar mayor calidad informativa.Gualeguay, por cantidad de habitantes, es una ciudad chica en la Argentina. Pero por la calidad y la trascendencia que han tenido muchas mujeres y muchos hombres a lo largo de nuestros 237 años de historia, tenemos el derecho de presumir que somos herederos de una región culturalmente importante. Y en el campo del periodismo -en el que no estoy ni siquiera a la altura de intentar hablar de ellos- hemos tenido grandes profesionales que han dejado una marca imborrable y han hecho perdurables aportes al país. Demás está decir que no quiero nombrar a ninguno por temor a cometer un imperdonable e injusto error de algún olvido. Pero fueron y son muchos los buenos periodistas que ha dado nuestra querida ciudad.Mis apreciaciones las hago desde la convicción de que el buen periodismo de Gualeguay tiene base en la formación integral, con una muy destacada educación y, por otro lado, con emprendedores que han invertido, desde hace muchos años, para tener los mejores medios posibles. Aunque también, en nuestra ciudad, se mira distinto, se observa con mayor tranquilidad, y por ende el relato es diferente y más agradable.La Olivetti, que mencioné al comenzar esta columna, es para mí un espejo que permite verme cara a cara con el periodista que siempre fui. Nunca cambié, aunque hace casi 30 años que no trabajo en Gualeguay. Quizás por eso nunca me traje esa vieja máquina.Gualeguay ha sido y será cuna de buenos periodistas. En este día especial, que se conmemora una vez más la labor del periodista en nuestro país, quiero brindar por los buenos profesionales que, desde el oficio, ayudan a hacer más grande nuestra ciudad.
