50º Aniversario de la Escuela Sup. Nº 1 “R. Sciutt
Un inicio en el que la vocación y el sacrificio fueron los protagonistas principales
En su 50º Aniversario, continuamos reflejando vivencias, anécdotas, emociones de alumnos y docentes que han sido parte de la Escuela de Artes Visuales. Hoy compartimos la carta que le enviara a la profesora Cristina Gómez, una de las primeras docentes, Maria Elena Zanotta, profesora de dibujo de la ciudad de Victoria. Tal como lo refleja la Prof. Zanotta, el inicio de esta escuela muestra la verdadera vocación de los docentes y alumnos, los que en un principio eran cien, promocionándose sólo nueve.
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"Hola María Cristina, aquí estoy para contarte los primeros años de la Escuela de Artes Visuales. Te cuento, yo me recibí de Profesora de Dibujo y Grabado en 1963, ¡toda una vida! En esos años nos anotábamos para trabajar en la escuela, el director era el que elegía a quién llamaba para los distintos cargos. En ese momento era director de la Escuela de Arte de Paraná, de la cual dependía la Escuela de Artes de Gualeguay, el profesor Roberto López Carnelli, un verdadero personaje y excelente persona.En Victoria ya estaba inaugurada una Escuela que dependía de Paraná y en 1968 se resuelve inaugurar otra Escuela en Gualeguay, y ahí me llama para trabajar como profesora de Dibujo, Norma Muñoz como profe de Pintura y Juan Andrés Rossi como profesor de Escultura.El día de la inauguración viajamos en el Fiat 600 de López Carnelli; te imaginás los cuatro en ese gatito, y a él le gustaba la velocidad, así que íbamos algo asustados.Llegamos a Gualeguay, nos llevó a la Escuela, que creo era un Museo (Museo Juan Bautista Ambrosetti) donde nos habían prestado unas salas para dar clases. Nos dijeron había inscriptos ¡cien alumnos! Yo tenía un susto bárbaro porque nunca había dado clases a adultos. El director nos presentó, dijo unas palabras y nos dejó al frente de la Escuela.En Gualeguay nos recomendaron una pensión; era un matrimonio grande que nos alojó con casa y comida. Particularmente era la primera vez que yo salía de casa, pero para mí fue una experiencia enorme que fortaleció mi carácter y me ayudó en aprender a dar clases. Creo que fue en ese mismo año que llaman a concurso las horas de cátedra; yo tenía también unas horas de clases para niños. Se hace el llamado a concurso y el director le avisó a una profesora de Santa Fe para que se presente. Yo no tenía antigüedad, así que ella me ganó.Al año siguiente debía dejar el cargo, pero por suerte me llaman de Victoria, que Beatriz Reiss había renunciado a horas de Dibujo y Grabado, así que empecé a trabajar allí y luego completé las horas trabajando también en Paraná.La profesora que me ganó en el concurso no estuvo mucho tiempo porque el viaje para ella era larguísimo, así que pide traslado a Paraná y mis horas de cátedra. Había otra profesora de Santa Fe y el director con buen tino, nos redujo a la mitad las horas, porque las dos necesitábamos el trabajo.Esos son los recuerdos que tengo de los inicios de la Escuela de Artes de Gualeguay, una institución que funcionó en un principio con gran esfuerzo de los profesores y de los alumnos.Hago llegar mis saludos a todo el personal y alumnos y hago voto por el constante crecimiento de esa querida institución."
