Un oficial fue lesionado gravemente en una intervención policial; hay detenidos
A través de la gacetilla policial, se conoce la agresión a un efectivo un efectivo policial, que recibió un cobarde ataque, recayendo esta vez el embate en la persona del Oficial José Alberto Avalo, recordando que no hace mucho tiempo atrás la misma mala experiencia sufrió el actual Jefe de Comisaría Primera Oficial Principal Marcelo Galarza.
Todo se origina cuando estando en dependencia, el oficial sumariante de Comisaría Segunda, se hace presente en forma espontánea una pareja, manifestando una de ellas haber sido víctima de un ilícito al momento de transitar en forma peatonal por la continuación de Calle Urquiza, más precisamente frente al edificio del CIC, cuando es sorprendida por un masculino que de manera violenta se apodera de sus efectos personales. Ya con las actuaciones judiciales en trámite, bajo las ordenes del Agente fiscal en turno, se comienza con las tareas investigativas, teniendo en cuenta que había fundadas sospechas del posible autor, de por sí muy conocido en el ámbito policíaco.El paso de las horas permitió que se acumularan los indicios necesarios para conseguir la habilitación judicial necesaria que permitiera allanar la vivienda del sospechoso. Así que con orden de allanamiento en mano, -Oficio N° 67/14 (JPE) proveniente del Juzgado de Transición y Garantías N° 2, siendo las 15 horas, móvil J.P. 1066, a cargo de la Oficial Johana Otero, junto al Cabo Martín Bustamante y Sargento 1° José Frías, todos numerarios de Comisaría Segunda, en conjunto con el móvil S 560, a cargo del Oficial Inspector José Avalo y el Cabo Adrián Frare, miembros de la División Investigaciones, llegan hasta una precaria vivienda ubicada en el Barrio San Roque, emplazada sobre las Vías del Ex Ferrocarril. En el lugar de entrada los funcionarios son recibidos poco amablemente por Claudio y Soledad, quienes se encontraban junto sus hijos menores de edad -entre ellos el supuesto indicado como autor del ilícito-, a quienes de manera correcta la Oficial femenina Otero, les informa el porqué de su presencia en el lugar, exhibiendo la requisa domiciliaria judicial, pero antes de poder explicarles de que se trataba, y seguramente obedeciendo a sus ligeras costumbres de vida, fue que comenzaron a increpar al personal policial. En un principio con agravios verbales para pasar a ser fuertes empujones, negándose en todo momento a permitir el ingreso a la vivienda y realizar el mandamiento judicial, aduciendo que el sospechoso no vivía ahí a pesar de estar presente. Situación que con el correr de los minutos se iba tornando más violenta ya que en un determinado momento intentaron extralimitarse físicamente con la funcionaria policial presente, llegando a amedrentarla mediante el contacto físico -la agarraron de los cabellos- hasta golpearla en su rostro entre la madre del menor y una de sus hijas. No conforme con esto, se sumaron el padre y el propio menor, los cuales arremetieron violentamente contra el resto de los hombres que imparten el orden, armándose de repente un forcejeo entre todos; rispidez física que de repente paso a ser un violento ataque a golpes de puño entre el padre y su hijo en contra de la funcionaria, aprovechándose de su inferioridad lógica, lo que ameritó que el Oficial masculino Avalo, se solidarice con su compañera, tratando de alejar a estos inadaptados sociales que la estaban agrediendo. De repente fiel a sus sucias costumbres Claudio, el ex jefe de familia ya que no vive más allí, aquel que se supone que debe ser un ejemplo para sus hijos, golpeó con un palo de hierro de aproximadamente 1,50 metros de largo, en el rostro al Oficial Avalo, provocándole una gran herida sangrante en la boca, incluso la perdida de piezas dentarias, dejando su dentadura muy comprometida. El personal policial regresó al domicilio en cuestión, esta vez con la presencia del propio Fiscal Dr. Guercovich, quién ya había dispuesto la detención inmediata de la pareja, pero se encontraron con que en la finca solo estaban los hijos menores de edad, por cuanto la endemoniados padres se dirigieron también al nosocomio local, dado que el retobado masculino tenía marcas del escopetazo policial, lugar donde se hizo uso de la ley impuesta por el Ministerio Público Fiscal, ya que incluso en dicho establecimiento de salud, donde también deberían guardar respeto, se encontraban protagonizando nuevos disturbios molestos por la presencia policial que estaban en la vigilia de conocer el estado de salud de su compañero de armas, situación que fue controlada por el Grupo Especial de Infantería y de Comisaría Primera.
