114 años de Sodería Fernández
Una familia y una empresa que hacen historia
Segunda Sección visitó la Sodería Fernández que el pasado 4 de junio cumplió su 114 años. Nos encontramos con Nahuel y Joaquín Fernández, 4ª generación de una familia de emprendedores que no bajaron los brazos pese a los vaivenes económicos y la diversidad de rubros que abarcaron. Ayudados por don Domingo Brutti, antiguo empleado de los Fernández, ordenamos el árbol genealógico y por medio de él conocimos a familias tradicionales de Gualeguay. Los invitamos a un paseo por el tiempo y por una empresa familiar con una rica historia.
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Una rica historia familiarLa historia familiar comienza y se desarrolla así:1ª generación: Don Joaquín Fernández, que vino de Santander, España. Tenía 17 años, paró en el puerto de Buenos Aires donde trabajó hombreando bolsas durante 8 meses.2ª generación: Joaquín, Domingo, Héctor y Ricardo, más hijas mujeres, entre ellas la Sra. de Cabrera, la Sra. de Garín, una que se fue al Chaco y otra casada con Cerolini. Las mujeres nunca participaron de la empresa.3ª generación: Néstor y hermanas, hijos de de Joaquín; de Alberto y hermanas, hijos de Domingo; Eduardo y Darío, hijos de Héctor; y dos hijas de Ricardo.4ª generación: Nahuel y Joaquín, hijos de Eduardo, propietario actuales de la fábrica.Don Domingo Brutti nos comenta: "Yo vine a trabajar de chiquilín con los Fernández, cuando la fábrica ocupaba buena parte de la manzana de las calles Schiaffino y Castares. En ese momento era fábrica de galletitas, alfajores, caramelos, chupetines redondos y en forma de guitarra, pastillas, narajina, granadina, se fraccionaba el vino en botellas, se hacía hielo en el verano, y se distribuían distintas bebidas como cerveza, vino, fernet. Recuerdo que me ocupaba de lavar las botellas, todas de vidrio grueso."Continúa don Brutti: "Los alfajores eran muy ricos; se hacían en un horno a leña, de barrido. Se hacía el bizcochuelo en una lata y luego esas planchas ya con el dulce, se cortaban y se les ponía la cobertura. Los chicos del barrio venían a comer esos recortes con dulce. ¡Eran muy ricos!!!!! Las galletitas que más gustaban eran las de chocolate. Hacían unos caramelos que se llamaban "verso", porque cada uno tenía un verso en el envoltorio. Los caramelos eran de diferentes formas y gustos. Se hicieron hasta el año '64, al igual que los caramelos. Se continuó con la distribuidora, la fábrica de hielo y de soda."Más adelante don domingo recuerda: "Había un reparto que hacía don Domingo por toda la provincia y demoraba un mes, mes y medio en un camión Internacional modelo '27. Cuando se quedaba sin mercadería, avisaba y se le enviaba en tren."Luego nos relata cómo fue pasando la fábrica dentro de la misma familia: "Recuerdo que en algún momento estuvo Ricardo, casado con una Vaccaro, a cargo de la fábrica. En el año '66 se realizó la sucesión y quedaron los sobrinos Alberto, hijo de Domingo, Néstor, hijo de Joaquín y Eduardo (Nenucho) y Darío, hijos de Héctor. En el año '79 se realiza un remate y queda Eduardo "Nenucho" y Darío con la sodería hasta que la sociedad se disolvió en el año '94 quedando Antonio al frente de la fábrica y ahora están dos de sus hijos, Joaquín y Nahuel con fabrica de soda y agua purificada."Después de este recorrido por la familia Fernández, don Domingo Brutti recuerda cómo se envasaba la naranjina y la granadina con un tapón que era una bolilla: "A medida que se llenaba la botella, la bolilla subía hasta hacer tope y cerrar el pico. Más adelante se usó la tapa corona, invento argentino. Recuerdo que en ese tiempo no existía la Coca Cola, sino la Bidú, que la traían los Kablan.""En cuanto a los sifones, nos dice: "Los hubo de 10 litros, enmallados en hierro. Se cargaban por la cabeza con una cápsula. Más adelante salieron los sifones de tres cuarto y luego los de un litro, siempre de vidrio. Más adelante se exigió ponerles protectores por el peligro que de si caían, podían explotar. Estuvieron también los sifones de plástico, pero no resultaron porque se raspaban y daban aspecto de sucios."Para finalizar, don D. Brutti recuerda: "Trabajé en la llenadora de sifones, era de 2 picos; más adelante trajeron una llenadora rotativa que era lo más moderno en ese momento y es la que se sigue usando. Mientras tanto en el verano se seguía con la fábrica de hielo hasta el '74 y la distribuidora."Luego interviene Joaquín en la conversación quien nos cuenta de la actividad actual, en especial el procesamiento del agua de mesa: "Seguimos con la fábrica de soda y envasamos agua purificada desde el año '99 aproximadamente. El agua tiene un tratamiento totalmente natural, sin agregados. Se extrae de una perforación, se pasa por un filtro de 5 micrones , se hace el tratamiento de ósmosis inversa, luego se le incorpora ozono en la cantidad necesaria, pasa por un filtro más chico de cinco mil micrones, más adelante pasa por una luz ultravioleta y la desnitrificadora, saca los nitratos que es un problema que tiene el agua, se pasa por una ablandadora que le saca la dureza en la cantidad necesaria y por fin pasa al llenado en bidones de diferentes tamaños que vendemos en nuestra fábrica lo entregamos a quienes solicitan bidones grandes y dispenser. En todo ese tratamiento no se le agrega aditivos al agua."
