¿Y ahora que?
Después de las fiestas empezamos a darle forma a proyectos de vacaciones que programamos casi al terminar las pasadas o, a veces, antes. Podríamos pensar que imaginar lo que haremos en esos días debería resultar relajante, pero no siempre es así, el ser humano muchas veces tiene comportamientos impredecibles.
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Muchas veces planificar el supuesto descanso anual suele venir de la mano de ansiedades, tensiones, conflictos de pareja, familiares y laborales. Requiere un esfuerzo considerable coordinar las fechas posibles con la pareja, colegios, obligaciones, ofertas turísticas y otras cuestiones particulares. Eso sin contar las diferencias en gustos, preferencias y expectativas de cada uno de los involucrados.En lo laboral el último trimestre del año puede venir sobrecargado con la necesidad de recuperar indicadores atrasados, evaluaciones de desempeño, cierres administrativos anuales, sumado a las fiestas y eventos de fin de año, etc., etc. En la definición de las vacaciones se juegan lealtades, simpatías y antipatías, pases de facturas y demás, que pueden incrementar más aún las tensiones.Volviendo al plano individual, analizar lo que nos proponemos hacer en esos días diferentes nos puede brindar mucha información sobre nosotros mismos y cómo estamos viviendo nuestra vida. Podría ser útil examinar lo que nos pasa y preguntarnos, por ejemplo:• ¿La decisión sobre las actividades vacacionales las tomo siguiendo lo que hace "todo el mundo", por lo que "se hace" en vacaciones o busco conocer cosas nuevas, enriquecer y ampliar mi experiencia?• ¿Aprovechamos estos días para estar más tiempo juntos, encontrarnos y compartir momentos que la rutina no nos permite o cambiamos la rutina del trabajo por la de las vacaciones para seguir desencontrados?Opino que lo importante en sí de las vacaciones no es el destino, si no, romper con rutinas y armar unos días en donde no exista el tiempo ni horario. Donde la compañía sea el disfrute de compartir cosas que en el año nos perdemos de hablar, ideas que pueden surgir, proyectos que empiezan a nacer y energías que renuevan nuestro combustible interno para el año que empieza después de ellas.El hombre necesita de vacaciones y no digo vacaciones como puntapié hacer viajes extraordinarios y agencias con promociones imperdibles, que no está mal aprovechar según nuestras posibilidades, pero que sea motivo de frustraciones por no alcanzar metas cada vez más exigentes y que al final estresan la mente y bolsillo. Hablo de vacaciones de verdad, dejarnos llevar por las ganas del disfrute. Quizás es más difícil en una familia donde hay diferentes formas de disfrute, pero el hablar y negociar es la forma del equilibrio perfecto para volver renovados y no a descansar del descanso.Como dicen los italianos disfrutar ¨EL dolce far niente ¨ Lupita.
